Gente que cree


texto Júlio César Soares
fotos Beg Figueiredo

Denivaldo Antonio de Brito, que en Formoso lo llaman de Lucas, es uno de los hijos de la tierra que plantan e cosechan en el proyecto
3 de marzo de 2011

Bom Jesus da Lapa, en Bahía, es un lugar de gente que cree. De la iglesia, construida dentro de la Gruta de Bom Jesus, salen historias de personas que dejaron de lado muletas y sillas de ruedas y volvieron a andar. Y, gracias a las aguas del Río São Francisco, hectáreas del Proyecto Formoso son irrigadas y las plantaciones son administradas por personas que creen y que les encanta la agricultura.

Personas como Antonio Marcio Rodrigues. Presidente del Consejo Administrativo del Distrito de Irrigación Formoso (DIF) – entidad que reúne a los productores de la región -, Rodrigues salió de Minas Gerais para ir a trabajar en Bom Jesus. “Me encanta el Proyecto Formoso. Vine a este lugar con la idea de pasar poco tiempo, pero los años fueron pasando y pude ver que aquí tenemos todas las condiciones de plantar”.

Cassia Jeane Barbosa, Gerente Ejecutiva del DIF, también vino de Minas para trabajar en Formoso. Muchos consideraron una locura que ella dejase el buen empleo que tenía para unirse a los productores rurales en una asociación. Pero en la compañía de Rodrigues, consiguió colocar en orden las cuentas del DIF y acompañar el crecimiento de la ciudad desde que llegó, hace 10 años atrás. Ambos se emocionan al recordar las dificultades por las cuales pasaron en los ocho años al frente de la asociación.

Al contrario del principal punto turístico de la ciudad, Formoso no vive de la visita de turistas de otros estados. Denivaldo Antonio de Brito, que en Formoso lo llaman de Lucas, es uno de los hijos de la tierra que plantan e cosechan en el proyecto. Fue operador de tractor en Odebrecht y ayudó a ejecutar la obra. Hoy, 15 años después, tiene su lote y ayuda al DIF.

Son personas que creen en el Proyecto Formoso, ya sea desde su inicio o años después de terminado. Personas que, así como los peregrinos que anualmente colman la impresionante Iglesia de Bom Jesus, tienen fe de que pueden cambiar sus vidas para mejor.