Un toque femenino en el equipo del Maracaná
Carla de Jesus: “No veo la hora de ver el estadio concluido. No jugué aquí, pero ahora soy parte de su historia”
Estadio del Maracaná, 7 de la mañana. La carioca Carla de Jesús, 27 años, entra en la cancha para empezar otro día de trabajo. Ella es soldadora y forma parte del equipo de los casi cinco mil integrantes que trabajan en la reforma del estadio que será la sede de la Copa Mundial (2014). Para ella, estar allí es como revivir un sueño pues Carla ya fue futbolista.
En los partidos y los torneos realizados en el barrio de Vila Isabel, donde nació, Carla se destacaba en medio de los chicos. A los 13 años fue invitada a hacer pruebas en el equipo del club São Cristóvão, el mismo en que Ronaldo Fenómeno empezó su carrera. Pasó y se quedó en el equipo por un año. Luego siguió al club Madureira y después al Botafogo. En el equipo de la estrella solitaria, jugó con Formiga, de la Selección Brasileira. Un año después, a los 16 años, llegó al Vasco da Gama, donde permaneció cuatro años y jugó al lado de Marta, también de la Selección y elegida cinco veces la mejor del mundo.
Las dificultades económicas y la falta de apoyo hicieron con que Carla dejase la carrera a los 20 años. “Aún hoy vemos que el fútbol femenino necesita de organización. En aquella época, yo prácticamente pagaba para jugar. Llegó un momento en que tuve que decidir por el trabajo”, dice la ex futbolista.
Carla ejerció la profesión de técnica de enfermería por casi tres años. Cierto día, uno de sus pacientes, un soldador, le contó sobre la profesión de él y de las oportunidades en el área para las mujeres. En 2010, ella buscó el Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai) y realizó el curso de soldador. Determinada, vendió su propio coche para pagar sus estudios.
Cuando se formó buscó empleo en los astilleros y obras de construcción de Río de Janeiro hasta ser contratada por el Consorcio Maracaná Rio 2014. “No veo la hora de ver el estadio concluido. No jugué aquí, pero ahora soy parte de su historia”, dice con orgullo.
