Ruta de aproximación
Retomada de la actuación en Colombia: símbolo de la ejecución de una de las más importantes obras de infraestructura en América Latina.
Nunca hemos salido de Colombia. Estamos aquí hace 19 años”. La declaración es de Luiz Antonio Bueno Junior, Director Superintendente de Odebrecht Colombia, y resume una trayectoria que empezó en 1992. Aquel año, la empresa se convirtió en responsable, durante los dos años siguientes, de la construcción de las estaciones de bombeo de Petróleo de la Bristish Petroleum y de 1994 a 1995 pasó a liderar el proyecto del Puerto Carbonífero Drummond. En los años posteriores colocó en su portafolio el Ferrocarril La Loma-Santa Marta, obra que resultó en la reconstrucción de 223 Km. de la red ferroviaria nacional, incluyendo proyecto, fabricación, armado y operación de toda la superestructura, la construcción de una termoeléctrica y de una estación de tratamiento de sumideros. Finalmente, la Hidroeléctrica Miel I (375 MW), en Caldas, de hormigón compactado con rodillos y considerada hasta hoy la represa más alta del mundo en esa modalidad: la represa tiene 102 m de altura y 354 m de largo. Con la finalización de los contratos, en el 2003, Odebrecht permaneció en territorio colombiano en busca de nuevas oportunidades de negocios hasta que, en el 2009, resultó vencedora de las licitaciones de la Carretera Ruta del Sol –una de las obras de infraestructura e ingeniería más importantes de los últimos años en América Latina- y del interceptor Tunjuelo-Canoas, en Bogotá, en el sector de saneamiento.
“El reinicio de la actuación de la Organización en tierras colombianas se explica por el hecho de que el país ha logrado buenos niveles en su condición política, económica y social, que permitirán su desarrollo sostenido”, afirma Bueno Junior. Y observa que se dedicó a la misión de reestructurar la presencia en el país y aprovechar las oportunidades y negocios, cuantitativa y cualitativamente. Hay un camino de prosperidad por delante, basado en un ambiente legalista. “Odebrecht ha asumido una posición en el país no solo como constructora, sino como empresa de inversión en infraestructura, pues en los próximos años los grandes proyectos de ingeniería serán estructurados por el gobierno como PPs (sigla en portugués de sociedades público privadas) y concesión de obra pública, lo que permite una relación de largo plazo y un compromiso con el desarrollo del país”, afirma.
Las declaraciones de Bueno Júnior se basan en cifras y hechos realmente atrayentes. El país, con un PBI de US$ 250 mil millones por año, 44 millones de habitantes, importantes reservas de petróleo, la cuarta mayor reserva de carbón del mundo y elevado recientemente a la categoría de investment grade (clasificación otorgada por la agencia de riesgo a un país o empresa para probar su capacidad de honrar sus compromisos financieros), con una economía relativamente estable, demuestra que tiene condiciones de estimular cada vez más esa marcha de crecimiento.
La reanudación
En el 2009, Odebrecht Colombia resultó adjudicataria del contrato para construir el interceptor Tunjuelo-Canoas, obra liderada por el Director de Contrato colombiano Jorge Barragán, que consiste en la construcción de 11 Km. de túneles de cerca de 5 m de diámetro, que transportarán parte de los efluentes cloacales de Bogotá y de la futura Estación de Tratamiento de Canoas. El proyecto, de US$ 120 millones, está dividido en etapas, empezando por la canalización de sumideros y la construcción del túnel para la estación de tratamiento (en dicha estación un túnel de energía). En la línea de las sociedades con empresas colombianas anteriormente comentadas por Bueno Júnior, Odebrecht se asoció a Cass Constructores para ejecutar la obra.
La Ruta del Sol es un proyecto de dimensiones antagónicas. Es la carretera más importante de un país que posee uno de los menores índices de carreteras pavimentadas de América Latina. Son 1.071 Km que recibirán inversiones del orden de US$ 2.5 mil millones, divididos en tres sectores. El Sector 2, bajo la responsabilidad de la Concesionaria Ruta del Sur S.A.S., liderado por Odebrecht (62,1%), es formado por las colombianas Corficolombiana (33%) y Solarte (4,99%), representa una inversión de cerca de US$ 1.000 millones.
Considerado el más importante y extenso de Ruta del Sol, el Sector 2, de 528 Km. de longitud, sale de Puerto Salgar y se extiende hasta San Roque, conectando la capital, Bogotá, a la costa del Caribe. La construcción, a cargo de Odebrecht, fue iniciada en mayo del 2011 y se estima que quedará terminada en cinco años. El periodo de concesión, que contempla operación y mantenimiento, es de 20 años.
La Ruta del Sol incluye la ampliación y la construcción de un tramo en el interior de Colombia, a partir del municipio de Volleta (80 Km al noroeste de Bogotá) y atraviesa ocho departamentos y 39 municipios, que representan el 29,1% del PBI del país y el 30% de la población. El proyecto fortalece la competitividad colombiana en el mercado internacional, además de estimular la mejora de las vías de acceso del interior del país a los puertos de Cartagena, Santa Marta y Barranquilla, que responden por el 52% del movimiento portuario del país.
Apoyo a la comunidad
Eder Ferracuti, Presidente de la Concesionaria Ruta del Sol S.A., cuenta que, desde el inicio de la operación, en abril del 2010, el trabajo con la comunidad local se ha ido destacando y resultó en la creación de nueve Centros de Atención a la Comunidad, desde donde se coordina el Plan Social Básico, que ofrece programas de apoyo a la comunidad que ha sido impactada por el proyecto, entre los cuales el Programa de Atención al Usuario (que asegura la comunicación permanente entre el usuario de la carretera y la Concesionaria); Programa de Movilidad Segura (que promueve actividades para mejorar la seguridad en la vía); Programa Comunicar y Vecinos (un espacio para la comunidad del entorno de la obra, a quiénes pueden presentar sugerencias y críticas con respecto al proyecto). El Programa Iniciativas (que apoya proyectos productivos en el área de influencia del Sector 2 de la carretera): y el Programa Mitigar (destinado a mitigar los impactos en las comunidades directamente afectadas por el proyecto). “Es una enorme responsabilidad y un momento especial. Es la carretera más grande del país y estamos construyendo el sector más extenso; además, el histórico de concesiones en Colombia no ha sido hasta el momento un ejemplo exitoso” afirma Eder.
El diferencial de esta nueva era de concesiones es visible. Al entrar en una sala provisoria, hasta el momento, de operaciones de la concesionaria, el equipo de Odebrecht Informa se encuentra con encargados entrenados para pasar informaciones a los usuarios y un gran telón de monitoreo que transmite imágines de cámaras instaladas en la vía. Desde esa sala también se puede saber la ubicación exacta de cada uno de los 70 vehículos de apoyo a la concesionaria utilizados en la operación de concesión, entre los cuales camionetas, camiones guinches y grúas. Para mantener la seguridad de los 528 Km del Sector 2, se firmó un Convenio de Cooperación con la Policía Caminera colombiana que contempla más de 3 mil ítems, entre ellos 56 motocicletas de alta cilindrada, decenas de celulares y computadoras y centenas de conos de señalización que deben auxiliar a los policías para patrullar el área.
Además de operación y mantenimiento, liderados por Eder Ferracuti, la actuación de la Ruta del Sol incluye, asimismo, la construcción de 528 Km de una nueva vía y la ampliación de la existente. Es el brazo inversor de la Organización Odebrecht dando lugar al brazo constructor. Manuel Ricardo Cabral Ximenes, Director de Contrato del Consorcio Constructor Ruta del Sol (Consol), integrado por Odebrecht y las colombianas Corficolombia y CSS Constructores S.A. afirma que se están utilizando equipamientos pesados, de los cuales 350 han sido adquiridos directamente por Consoi, del total de 820 que serán utilizados a lo largo de toda la extensión del Sector 2. Al describir el trabajo, Manuel destaca la utilización, por primera vez en una obra de Odebrecht, de tres Shuttle Bugguy – maquinaria utilizada para asegurar el mejor índice de regularidad de la capa asfáltica. “Con esos equipamientos, evitamos choques entre los basculantes y la vibro acabadora, manteniendo una velocidad constante en la ejecución de la capa, que carece de ondulaciones”, comenta Manuel, que deberá entregar la obra antes del 2016, con el apoyo de una fuerza de trabajo de 5 mil personas.





