Una sola hinchada


texto Emanuella Sombra
fotos Ricardo Fernandes

Trabajo de comunicación del Consorcio Arena Salvador 2014 prioriza el diálogo constante con la población

Desde la terraza de su casa, en el octavo piso de un edificio de la calle Joana Angélica, en Salvador, Sonia Maisk veía el antiguo estadio de Fonte Nova. “De aquí no se veía toda la cancha, sino un arco, parte de la hinchada y el placar. Cuando el Vitória metía un gol, mi hijo se moría de rabia”, se ríe la economista al tiempo que observa las excavadoras desde donde asistía a los partidos entre Bahía x Vitória.

Sonia, el esposo y los dos hijos acompañan actualmente la reconstrucción del Arena Fonte Nova, con capacidad para 50 mil personas y que sustituirá el antiguo estadio, sometido a una implosión en el 2010. Son vecinos de la obra. Los gritos de las hinchadas fueron sustituidos por el sonido de las obras. “Los impactos son mínimos”. Observa. “Además, tenemos contacto directo con la gente del proyecto, que siempre nos atiende y trata de minimizar los trastornos”. Sonia, encargada de los gastos comunes del edificio, se refiere al trabajo de comunicación que el Consorcio Arena Salvador (formado por Odebrecht y OAS), está realizando durante la ejecución de las obras, previstas para terminar a principios del 2013. Se ha dado prioridad a dos frentes: comunicación con la población y con la prensa.

Esa medida empezó antes de la implosión, cuando los vecinos de 962 inmuebles del entorno recibieron correspondencias convocándolos para reuniones en las cuales se detallaron las medidas de evacuación. Altoparlantes, cartillas con informaciones distribuidas entre los habitantes fueron algunas de las herramientas utilizadas por el consorcio. “Queríamos conquistar a la población y a la prensa”, afirma Carine Aprile Ieverse, Responsable de Comunicación del consorcio. El Case de Comunicación de la Implosión de Fonte Nova resultó finalista del Premio Aberje, de la Asociación Brasileña de Comunicación Empresarial, en la categoría “Comunicación y Relacionamento con la prensa”, en el Norte y el Noreste.

“Sabemos que toda obra provoca trastornos, pero nuestro trabajo es mostrar a la población que este proyecto dejará un legado importante para la ciudad”. Carine explica que el trabajo de comunicación fue más intenso en vísperas de la implosión, cuando 2.467 vecinos tuvieron que salir de sus casas durante cinco horas, como mínimo. Fue puesto a disposición un centro de convivencia para quienes no podían permanecer en casa de parientes o amigos.

“Los que, por motivos de salud necesitaban más atención, fueron instalados en un hotel”, observa Luiza Lordelo, asistente social del consorcio. Fue el caso de Maria das Graças Pereira, que tiene problemas respiratorios y dificultad para caminar. “Hasta hoy, cuando necesito, llamo a uno de los asistentes sociales”, dice el ama de casa.

 

Canal directo con la comunidad

La prueba de que las relaciones han dado resultado es el número reducido de reclamaciones: de los 2.081 inmuebles visitados, solamente hubo 21 quejas, entre agosto del 2010 y julio de este año. El teléfono para contacto sigue disponible y, cuando necesario, se llevan a cabo reuniones con la comunidad.

Desde que empezó la obra el canal con la prensa ha sido esencial. El consorcio percibió que habría una gran demanda por informaciones, sobre todo porque se trataba de una cancha de fútbol que incluirá la Copa de las Confederaciones (2013), el Mundial de Fútbol (2014) y la Copa América (2015). “Hemos desarrollado herramientas que facilitaron el diálogo con el público externo”, afirma Alexandre Chiavegatto, Director de Contrato del consorcio constructor.

Además de las entrevistas colectivas, se creó un hotside con informaciones actualizadas en tiempo real desde el día de la implosión, con textos, fotos y videos, que comprobaron la rapidez y la transparencia del proceso. Infografías y animaciones, simulando la implosión y la evolución de la obra, que el consorcio puso a disposición y fueron trasmitidas por la prensa, ofreciendo informaciones seguras y reduciendo el acoso de los periodistas a los ingenieros, que se concentraron en sus trabajos. “Nosotros, ingenieros, solemos hacer declaraciones técnicas, no siempre didácticas. ”El equipo de comunicación simplifica nuestro trabajo”. Y la población agradece.