São Paulo más verde
Alumnos de la red municipal de Itatiba: alianza que la naturaleza agradece
La recuperación ambiental de una región que comprende 17 municipios del Estado de São Paulo es el desafío de la Concesionaria Rota das Bandeiras, empresa de la Organización Odebrecht responsable de cinco carreteras en el interior paulista. Con una inversión de aproximadamente R$ 1,7 millones, se ha realizado ya el sembrío y el mantenimiento de 55 mil plantones, el equivalente a más de 80 especies de árboles nativos de la Mata Atlántica.
Iniciado en 2011, el trabajo no para por allí. La previsión para 2012 es que se siembren otros 78 mil plantones. Después de estos nuevos sembríos, el área total a ser recuperada por la concesionaria será de 79,8 hectáreas, 41% de las cuales ya recibieron una nueva flora y hoy ostentan desde pequeños hasta grandes árboles. Algunos de ellos, viejos conocidos, como los guapurús (o jaboticabas) y los guayaberos.
Entender la importancia de la inversión es simple cuando se comprende el área afectada por las vías de circulación de vehículos. La empresa Rota das Bandeiras es responsable de cinco carreteras que suman 297 km, entre las cuales el Corredor Dom Pedro I. Todas cortan amplias áreas de preservación ambiental en tramos que bordean los ríos Atibaia y Atibainha. Además de posibilitar que la flora nativa se desarrolle en otros lugares, el trabajo de reforestación crea sólidas alianzas con la comunidad, que entiende la importancia de proyectos sostenibles y lleva adelante la conciencia ecológica en el lugar en que viven.
Aventura con niños y niñas
Todo esto viene siendo posible gracias al trabajo de personas como Sandra Camargo, ingeniera civil especializada en Medio Ambiente y Gestora de Medio Ambiente de la concesionaria hasta enero pasado. En São Paulo, los Términos de Compromiso de Recuperación Ambiental (TCRA) exigen que, para cada árbol nativo afectado por las obras de ampliación de las carreteras de la concesión, se planten 25 especies nativas. Sandra, sin embargo, trató de ir más lejos.
El primer movimiento de la ingeniera fue ir a la municipalidad de cada ciudad para decidir con el poder público cuáles eran sus prioridades de recuperación ambiental. La concesionaria buscó también la participación de niños y niñas de escuelas municipales públicas en la gran aventura de recuperar Áreas de Preservación Permanente, las llamadas APP. Ellos fueron invitados a participar en el sembrío de las especies en las márgenes de ríos y nacientes, y en las laderas de los cerros, para recomponer la vegetación ribereña. “Siempre que es posible, contamos con la participación de los niños”, explica Sandra. Es el caso de dos grupos de la Escuela Municipal de Educación Básica Sebastião Camargo Pires, de Itatiba. La institución atiende a casi 900 alumnos.
Movimiento al contrario
La subdirectora de la escuela, Andréia Pereira Barbosa, con 15 años de experiencia en la red pública, cuenta que se sorprendió con la invitación hecha por el Club de Campo de Itatiba, cuya dirección propuso a la escuela una actividad de sembrío con los alumnos usando más de mil plantones de diferentes especies nativas, todas donadas por Rota das Bandeiras. “Siempre buscamos alianzas en la comunidad empresarial de la ciudad”, resalta Andréia. “Pero, en 2011, el movimiento fue al contrario: esta vez, nos buscaron para proponer un proyecto que está en sintonía con los valores de la escuela”, comenta.
De acuerdo con la subdirectora, la participación de los 60 niños en octubre pasado –mitad del turno de la mañana, mitad del turno de la tarde– acabó contagiando a los padres que, curiosos, fueron al lugar del sembrío para acompañar la actividad. Muchos de ellos son caseros o pequeños agricultores del área rural y no quisieron perder el evento, que contó con una charla de los técnicos de la concesionaria sobre ecología y terminó con un lonche para los niños.
Preparación para recibir los plantones
Pero no solo el sembrío garantiza la recomposición de las áreas de APP. Sandra cuenta que el trabajo de Rota das Bandeiras comprende hasta tres años de cuidados constantes. “Abonamos el lugar previamente y, después del sembrío, hacemos el mantenimiento de tres en tres meses”, detalla. Una segunda fase prevé, también, la limpieza alrededor del surco, así como el combate a las hormigas. “Solo terminamos de cuidar la planta cuando los árboles ya miden, en media, 2,5 metros”, explica.
En el área ya recuperada por Rota das Bandeiras, dos lugares impresionaron a Sandra de una forma especial. “Recuperamos las márgenes de un hilito de agua en Atibaia que cruzaba un enorme basural a cielo abierto. Cercamos el lugar y sembramos las plantas en toda la extensión. El área quedó linda, irreconocible”, afirma, con orgullo. Ella también cita el trabajo realizado en la Hacienda Serra D´Água, en Campinas, donde el terreno sembrado es usado hoy por la población para estudios de medio ambiente.
Hace tres años ya al frente de un equipo con tres profesionales – un ingeniero y dos técnicos ambientales –, Sandra revela otro secreto del éxito de su trabajo, que concluyó hace poco menos de un mes: transparencia en la relación con los órganos ambientales. “Buscamos anticiparnos y los llamamos a cada etapa del proyecto, explicando todos los detalles. El secreto es el diálogo”.
En total se recuperarán 79,8 hectáreas de 17 municipios de São Paulo
