Cinco propuestas para la ingeniería


texto Edilson Lima

Una solución sencilla y económicamente factible, capaz de baratear el costo de las obras de pequeña y gran envergadura. A partir de esta premisa, las estudiantes Lorena Rezende dos Santos y Patrícia Eliza de Carvalho, de la Universidad Federal de Goiás (UFG), propusieron la sustitución de una parte del cemento usado en asentamientos de albañilería por fibras de celulosa provenientes del papel Kraft de los embalajes de materiales de construcción. La idea de las colegas del curso de Ingeniería Civil fue probada e inscrita en la edición 2011 del Premio Odebrecht para el Desarrollo Sostenible. Las pruebas fueron positivas y, de paso, las dos acabaron adjudicándose el premio del primer lugar.

“El volumen de residuos producidos en las obras es grande, por eso sugerimos la reutilización de esos embalajes, que normalmente se descartan”, dice Patrícia. De acuerdo con Lorena, los beneficios son enormes: “La pulpa de fibras de celulosa se obtiene dentro de la propia obra, con agua y un instrumento con hélice capaz de cortar el papel. Esto disminuye los costos de la producción de argamasa y aumenta el desempeño de las albañilerías”. Asimismo, la solución evita la disposición incorrecta de los embalajes y la emisión de gases contaminantes en el transporte de los mismos.

 

Pensando la sostenibilidad

Así como Patrícia y Lorena, muchos jóvenes aguardaron ansiosos por el resultado del Premio Odebrecht, divulgado en diciembre pasado y que, en su cuarta edición, contó con la inscripción de 266 grupos de estudiantes. Cada proyecto podía tener un único autor o hasta tres, desde que por lo menos uno de los integrantes fuese alumno de los cursos de Ingeniería, Arquitectura o Agronomía. Del 17 de octubre al 16 de diciembre, los trabajos pasaron por el análisis y la evaluación de la Comisión Juzgadora. Finalmente se llegó a la divulgación de los cinco vencedores.

Pablo Jacoby, estudiante de Ingeniería Civil de la Universidad del Extremo Sur Catarinense (Unesc), es uno de ellos. Su proyecto, que obtuvo el segundo puesto, presenta una solución sostenible para la utilización del lodo resultante de la producción de los revestimientos cerámicos, altamente utilizados por la industria de la construcción. Al analizar las características del residuo, él observó que éste posee gran potencial para ser usado en materiales a base de cemento. Así, se llevaron a cabo pruebas en que se sustituían 5%, 10% y 20% del cemento por el residuo. Con la realización del ensayo de resistencia a la compresión, en la sustitución de 20% se verificó un aumento de 18% de la resistencia de la argamasa. “En el sur de Santa Catarina la producción de este residuo es muy grande. El material es impuro y normalmente desechado en rellenos, pero con nuestro proyecto, le vamos a dar un destino útil y disminuir el consumo de cemento, minimizando la emisión de gas carbónico por las industrias”, explica.

 

Popular y sostenible

Una nueva concepción para los proyectos de habitación popular se adjudicó el tercer lugar. Desarrollado por los estudiantes Ártano dos Santos, Marina Garcia y Thainá Coelho, de la Universidad Federal de Bahía (UFBa), el proyecto es innovador porque asocia conceptos de sostenibilidad –como confort térmico y acústico, eficiencia energética y ahorro de recursos naturales– al de inclusión social. “Actualmente los proyectos de carácter social se centran solo en las necesidades básicas de la población. Con nuestro proyecto, queremos ir más allá, contribuir para que las personas de bajos ingresos también tengan acceso a tecnologías renovables, que engloban desde el uso racional del agua hasta el de energías alternativas. Esto es un cambio cultural en la ingeniería”, comenta Ártano.

El cambio viene impulsado por las nuevas generaciones. Así nació otra idea, que dio el cuarto lugar a la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS). El proyecto de los alumnos Daniela Pires, Eduardo Marocco y Rafael Gerzson, propone la construcción del llamado Edificio de Energía Neta Cero dentro del Campus do Vale de la UFRGS. Para ello, se usaron datos climáticos y software de simulación capaz de prever la utilización de energías renovables, menor consumo de energía en la iluminación y ventilación y aprovechamiento de las aguas pluviales. El objetivo es que la demanda de electricidad sea igual o menor que la producida por los paneles fotovoltaicos (dispositivos que convierten luz del sol en energía eléctrica) y por una turbina eólica en el propio proyecto. El quinto lugar se lo adjudicó una propuesta de utilización de escuadras que permiten la ventilación y el control de incidencia solar, cuyo autor es Eduardo Leite Souza, estudiante de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC).

 

Futuros profesionales

Cláudio Boechat, profesor de la Fundación Don Cabral y uno de los integrantes de la Comisión Juzgadora, relata que se quedó impresionado con la calidad de los trabajos. “Al estimular a los alumnos a pensar sobre la sostenibilidad, el premio demuestra la relevancia del tema para el mundo empresarial, evidenciando lo cuanto es importante para el futuro de la carrera profesional de ellos”.

Sérgio Leão, Responsable de Sostenibilidad en Odebrecht Engenharia e Construção, destaca que el premio refuerza el compromiso asumido por la Organización con las futuras generaciones: “Nuestro enfoque está en las personas, dentro y fuera de Odebrecht, porque son ellas las que promoverán el desarrollo sostenible. En el caso del joven universitario, él está en su momento de formación y atento a las innovaciones”.

La ceremonia para la entrega de premios está prevista para marzo de 2012. Cada uno de los vencedores –estudiantes, orientador y universidad– recibirá el premio de R$ 20 mil. Además de ello, los primeros colocados tendrán sus proyectos publicados en libro, cuyos ejemplares se distribuirán a bibliotecas de universidades de todo Brasil. Las alumnas Lorena y Patrícia (primer lugar) fueron preclasificadas para la fase final del Programa Joven Parcero de las empresas de la Organización. Creado en 2008, el Premio Odebrecht viene incentivando ideas económicamente sostenibles en otros países además de Brasil. Actualmente, hay ediciones anuales del premio en Angola, Estados Unidos, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela.

versión Norma Medina