|
||||
![]() ![]() |
Una historia que no se repite En las últimas cuatro décadas, la Fundación Odebrecht no dudó en cambiar el foco de su acción para adaptarse a los nuevos rumbos del país. El rasgo más destacado de la personalidad de la Fundación se refiere menos al peso de sus buenas acciones que a la levedad con que, en estos últimos 40 años, fue capaz de cambiar sus rumbos para seguir persiguiendo su misión en un mundo siempre en movimiento. Fue así que, al principio de sus actividades, cuando era necesario, aplicó toda su energía para dar asistencia a los integrantes de Odebrecht. Después, reorientó sus esfuerzos para invertir en el debate y el incentivo a las ideas, movilizando los mejores cuadros nacionales hacia ese nuevo enfoque. Nacida como Fundación Emílio Odebrecht (en los años noventa pasó a llamarse Fundación Odebrecht), la entidad se reinventó a lo largo de esas cuatro décadas. Nunca le faltaron coraje y disposición para cambiar los rumbos, formar sociedades y desmovilizarlas cuando considerase que los socios tenían el vigor suficiente para seguir solos su propio rumbo. Esa es la característica que le asegura juventud, saludable inquietud y disposición de renovarse siempre, atributos que sus colaboradores tanto aprecian y que los moviliza. |
|||