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Obras en plataformas de Petróleo
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Equipos de Odebrecht participan de paralizaciones
para mantenimiento en cuatro plataformas de
Petrobras que operan en la Cuenca de Campos
Un destacado programa de educación |
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Simone Goldberg texto
Roberto Rosa fotos |
Laerte Antônio de Sousa nació hace 41 años en el estado brasileño más pequeño del litoral: Piauí. Tal vez por eso el destino le haya reservado una compensación. Laerte trabaja en alta mar a servicio de Odebrecht, a bordo de plataformas de petróleo en la Cuenca de Campos. Durante los tres últimos años, cuando está trabajando, permanece en el mar durante 14 días seguidos. Trabaja 12 horas y descansa otras 12. Después de dos semanas, tiene 14 días de asueto, de los cuales pierde casi cuatro para ir, en ómnibus, a su ciudad natal, São Julião, y volver. “Son 36 horas de viaje de Campos a mi casa”, afirma. “Casi tres mil kilómetros”. Vale la pena el sacrificio, pues allí vive toda su familia, además de los amigos.
En el mes de mayo, el calderero Laerte integró el grupo de trabajó en la paralización para mantenimiento de la P-12, una de las cuatro plataformas del llamado Activo Sur de Petrobras. La actuación de Laerte abarcaba actividades de corte, montaje y preparación para la soldadura de chapas metálicas que estaban siendo sustituidas en una de las cuatro patas tensoras (columnas de sustentación) de la plataforma. Parte del trabajo fue ejecutado prácticamente al nivel del mar, lo que exigió una atención especial debido al local y a las condiciones climáticas adversas.
“Cuando estamos trabajando no hay tiempo para extrañar a la familia. Tenemos que concentrarnos en lo que hacemos. Cuando terminamos de trabajar y no tenemos la rutina normal de volver a casa, añoramos a nuestra gente”, dice Laerte. En el periodo de descanso, trata de distraerse jugando al dominó con los compañeros o viendo televisión. En las plataformas, la comida es abundante y de buena calidad, lo que también ayuda. De vez en cuando, llama por teléfono a su casa.
Además de la P-12, las otras plataformas que paralizaron la producción para poder ejecutar los servicios de forma simultánea fueron Enchova y Pampo, esta última la mayor plataforma fija de América del Sur. En el contrato de cinco años para montaje y mantenimiento industrial firmado entre Odebrecht y Petrobras también está la plataforma P-7, cuja paralización tuvo lugar en noviembre del 2003. En promedio, esas plataformas producen 30 mil barriles diarios de petróleo y 35 mil m3 de gas. Las obras de paralización para el mantenimiento de Pampo, Enchova y P-12 empezaron el 9 de mayo, con un plazo de conclusión de 30 días. “Fue un desafío tener que ejecutar tres paralizaciones de producción, de forma simultánea, dentro del plazo, con calidad y seguridad, asegurando la satisfacción plena de nuestro cliente”, observa Miguel Gradin, Director de Contrato de Odebrecht. A su juicio, el secreto del éxito de una obra de ese porte, que exigió una movilización de 1.000 perso- nas, 800 de las cuales trabajando directamente en las plataformas, es el planeamiento.
“Además del planeamiento, la capacitación profesional del equipo y la logística de personal y materiales son elementos básicos para el éxito de las paralizaciones de la producción”, observa Miguel Gradin. Éxito que se traduce en la entrega del servicio al cliente en el plazo acordado. O, inclusive, antes. Exactamente como ocurrió con la P-7, la P-12 y Enchova, cuyas obras quedaron terminadas dos o tres días antes de la fecha establecida. Durante la paralización, las plataformas no producen. Cuando antes se reanude la actividad, menor será la pérdida de ingreso de Petrobras.
Las obras ejecutadas por Odebrecht durante la paralización de las plataformas del Activo Sur empezaron mucho antes del comienzo de los servicios en alta mar. El contrato con Petrobras se firmó en julio del 2003. A partir de agosto, el planeamiento empezó a tomar forma. Odebrecht y Petrobras definieron el cronograma de la obra, paso a paso, estipulando el número de personas involucradas, los materiales y equipamientos y los procedimientos de ejecución de cada servicio. Al quedar terminado el planeamiento –una especie de Biblia de la obra- fue distribuido entre las diversas áreas de la Base Macaé de Odebrecht: ingeniería, provisión, montaje, logística de material, personal y control de calidad. Se trabajó en forma rigurosa, a fin de mantener la eficiencia logística, uno de los pilares fundamentales del proceso.
Mientras las plataformas estuvieron paralizadas, había que retirar y sustituir varias piezas, como tubos y conexiones. A fin de evitar la pérdida de tiempo, mucho antes de sustituir los tubos los mismos ya habían sido proyectados y fabricados en la Base de Odebrecht en Macaé. Las válvulas a ser reemplazadas habían sido encargadas con anticipación y preexaminadas. “El proceso de compras se inició en enero. En abril, las inspecciones llegaron al ápice: se evaluaron casi dos mil ítems. Entre enero y marzo compramos cerca de 8.100 ítems para las tres plataformas”, recuerda Everson Ferreira Pinto, Responsable de Provisiones y Calidad de la Base Macaé.
Para poder cumplir con los plazos, el trabajo en las plataformas se llevó a cabo durante las 24 horas, con un cambio quincenal de los equipos. “El perfil del personal se modifica a medida que corre el tiempo”, dice Eduardo Ferreira Pinto, Responsable de Provisión y Calidad de la Base Macaé. “Al principio, hay muchos armadores de andamios y ayudantes. Después, caldereros, plomeros, soldadores, electricistas e instrumentistas y, finalmente, pintores.”
Un mes antes de haber empezado la paralización, se inició el montaje de andamios en las plataformas y el envío y distribución de piezas que sustituirían las existentes, el periodo de pre paralización. Luego, se inició la paralización propiamente dicha, cuando la plataforma dejó de operar y se ejecutaron los servicios de desmontaje y remontaje de sistemas y equipamientos. Al finalizar dichas tareas, los principales sistemas operacionales fueron liberados y las plataformas volvieron a producir, pero los equipos de Odebrecht siguieron trabajando, en la etapa pos paralización, cuando se retiraron los andamios.
“Aparte de la escasez de tiempo, otra gran limitación es el hecho de que en las plataformas hay plazas contadas. En tierra, podemos aumentar el efectivo de personal, pero no en el mar. Planeamos la maximización de la fabricación, de la inspección y de los testes de tubos y válvulas en tierra”, informa Pablo Lemos Martínez, Gerente de Construcción y Montaje de Odebrecht en el Activo Sur.
Las tres plataformas exigieron, en total, más de 550 autorizaciones de servicio. Cada autorización es una intervención o una obra específica. En la plataforma de Pampo, para asegurar el flujo de la producción, hubo que cambiar más de 2.700 válvulas y 4.257 m de tuberías. En Enchova, plataforma fija al igual que Pampo, la paralización incluyó la sustitución de líneas de crudo y gas, con la sustitución de 414 m de tubos y de 198 válvulas, algunas locales de difícil acceso como el spider deck, estructura ubicada abajo de la plataforma. Y en la P-12 (semi sumergible como la P-7), se ejecutaron servicios de sustitución de las líneas de crudo y gas y de las chapas metálicas de dos de las cuatro patas de la plataforma.
La P-12 fue la única de las tres plataformas donde hubo que reformar la estructura. Para ejecutar la obra, fue necesario montar andamios y una plataforma de trabajo, a nivel del mar. El trabajo en el local solamente era posible en condiciones favorables de viento y marea. Cuando se instalaron las chapas nuevas, pintores alpinistas se pasaron horas trabajando colgados de una cuerda, realizando la pintura externa. “Perdimos algunos días de trabajo debido a las malas condiciones del mar y el viento y tuvimos que recuperarlos aumentando la productividad”, observa Marcelo Rennó, Coordinador del equipo de Odebrecht en la P-12.
Las obras en las columnas de sustentación fueron realmente desafiantes. “La plataforma estaba fuera de su elevación normal. Más alta, perdió estabilidad, lo que dificultó el movimiento de carga, como las chapas de acero”, recuerda Rennó. Cada chapa pesaba cerca de 1,5 ton, tenía 18 mm de espesor y medía 6 m por 2 m. De una de las patas de la plataforma, la más crítica, hubo que retirar 11 chapas y colocar otras 11, un movimiento superior a 20 ton de carga. Un enorme desafío para el operador del guinche instalado en la cubierta principal. Sin visión de la columna, debajo de la plataforma, el operador se orientaba por radio por el rigger, un profesional cuya función es ubicarse en una posición estratégica en el local donde debe llegar la carga y sustituir la visión del operador del guinche.
La paralización para mantenimiento de las plataformas del Activo Sur atiende a las necesidades de Petrobras: cada dos años, se debe emprender una campaña de mantenimiento y modernización de los equipamientos. Es el momento de ejecutar una cartera de servicios, lo que sería imposible con las plataformas en operación. Otros servicios de mantenimiento industrial previstos en el contrato entre Petrobras y Odebrecht son ejecutados con la plataforma en producción. Pero siempre habrá un momento en que será necesario paralizar la plataforma. “El objetivo es aumentar la confiabilidad de las instalaciones, evitando pérdida de producción”, observa José Alfano da Cunha, de Petrobras, Gerente de la P-12.
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