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Las obras de la Línea 4 -la Línea Amarilla- de la Companhia del Metropolitano de São Paulo presentan un conjunto de desafíos que nunca se han visto en ese tipo de proyecto. Construida a 40 m de profundidad, la misma conectará, desde el Centro hasta la zona oeste, algunos de los barrios más importantes y densamente poblados de la ciudad. Por eso, y por tener que perforar distintos tipos de suelos, se exige la aplicación simultánea de las más diversas técnicas constructivas para la ejecución de túneles, tarea sometida a cuidados ambientales y seguimiento arqueológico. El proyecto también trae novedades sobre el modelo de contratación: es de tipo turn key (precio cerrado), que la Compañía del Metro practica por primera vez.
Al adjudicarse ese contrato, la Constructora Norberto Odebrecht enfrentó asimismo otra situación inusitada en Brasil: la construcción, al mismo tiempo, de los líneas de metro en una ciudad. La otra obra es la prolongación de la Línea 2 (Verde), que conecta las estaciones Ana Rosa e Inmigrantes,en la región Sureste. Se trata de un desafío tan importante y complejo como el que enfrenta en Caracas, donde está construyendo dos líneas (sin contar con la Línea Los Teques, en la Gran Caracas). Además están las obras en ejecución en Río de Janeiro y en Lisboa. Por lo tanto, la empresa es actualmente la mayor constructora de metros de Brasil y una de las mayores del mundo en esa especialidad.
En la Línea 4, Odebrecht, por medio de la subsidiaria CBPO Engenharia Ltda., lidera el Consorcio Vía Amarela -Integrado por Queiroz Galvão, OAS y Alstom-, responsable de los Lotes 1 y 2, barrio da Luz, en el centro, al patio de maniobras de Vila Sônia, pasando por Morumbí. El Lote 3, que se limita al patio, está a cargo del consorcio conformado por las constructoras Camargo Corrêa y Andrade Gutiérrez.
“Es la mayor obra de ingeniería que está siendo ejecutada actualmente en Brasil”, dice Fábio Andreani Gandolfo, Director de Contrato de Odebrecht. “Tiene un significado especial para nuestra empresa, en un año en que la misma conmemora 60 años de fundación, pues nos permite aplicar un vasto conocimiento acumulado en ese periodo”.
Para el Gobierno del Estado, la experiencia es fundamental.”Por medio de la Secretaría de Transportes Metropolitanos, el gobernador Geraldo Alckmin le dedica una atención especial, no solo por el porte sino por la función integradora en relación a las demás líneas de metro y tren que existen en el Gran São Paulo”, observa Gandolfo, también Director de Contrato de la Línea 2.
La Línea 4 cruzará las líneas 1, 3 y 2 (por orden) de la Compañía del Metro, al igual que las líneas ferroviarias A, E, D y C de la Compañía Paulista de Trenes Metropolitanos (CPTM). Tendrá capacidad para transportar 900 mil pasajeros/día, en un trayecto considerado de importancia fundamental para la población debido a los barrios por donde pasa: Centro, Higienópolis, Consolação, Pinheiros, Butantã, Morumbí y Vila Sónia.
Metro y CPTM transportan 3,9 millones de pasajeros por día
“El trazado de la línea recorre uno de los tramos más importantes de la capital, en términos sociales y económicos”, dice Nicolás Eduardo Tawing, Gerente Operacional de Odebrecht en el proyecto. En esos barrios y en sus respectivas áreas de influencia, conviven diversas capas sociales que caraterizan a la metrópolis, desde los muy pobres hasta los muy ricos. Ella cruzará las líneas de mayor circulación de la CTPM en el área central, en la región donde está ubicada la Estación da Luz; con la Línea 2 del Metro, en la Estación Consolação, en plena rotonda de la avenida Paulista, en las cercanías del barrio Jardins, y con la Línea C de CPTM, en la Avenida Marginal del río Pinheiros, en el barrio Pinheiros, un importante polo comercial y residencial.
La Línea C conecta la vecina ciudad de Osasco al barrio de Jurubatuba, en las proximidades del Autódromo de Interlagos, y también se conecta, en la Estación Santo Amaro, con la Línea 5 (Lila) del Metro (construida recientemente por Odebrecht). El significado de esas conexiones es que el Metro de São Paulo ha pasado a recorrer rápidamente el camino que lo conducirá a una total integración de sus principales líneas y con las de CPTM.
Toda subterránea, solo sale a la superficie en el patio de Vila Sônia. La Línea 4 tendrá 23 frentes de trabajo simultáneos. Seis de ellos ya fueron abiertos en los barrios de Vila Sônia, Butantã e Higienópolis. En Higienópolis, cerca del la Univeradad Mackenzie, el equipo especializado encontró un pequeño sitio de relativo valor arqueológico: restos de la casa donde, hace cerca de 80 años, vivía un pastor del entonces Colegio Mackenzie. Los objetos encontrados fueron guardados por la Cía. del Metropolitano.
La mayor parte de los túneles será perforada con metodología Shield. En un pequeño tramo, al lado del patio de Vila Sônia, se utilizará el sistema Cut and Cover (o Zanja Común a Cielo Abierto) y en las estaciones, el NATM (New Austrian Tunnelling Method). El sistema Cut and Cover, exige, en primer lugar, la ejecución de una pared diafragma de hormigón delineando toda la periferia del área a ser trabajada. Luego se ejecutan las excavaciones y el apuntalamiento de las zanjas con perfiles metálicos o cables protensados. Posteriormente, se lleva a cabo la estructura definitiva, los terraplenes y la recomposición del sistema vial de superficie. Con el método NATM, que en Brasil se conoce como “Túnel Mineiro”, la perforación se hace con excavadora y fresadora (especie de mecha en forma de cono dentado). El tramo perforado es dotado de una estructura provisoria, que sirve de revestimiento y de acomodación del macizo. La estructura posee arcos metálicos, recubiertos de hormigón proyectado con bombas especiales, al tiempo que el revestimiento final es todo de hormigón armado.
A lo largo de los casi 13 Km. de longitud, la Línea 4 fue proyectada para 11 estaciones. En esta primera etapa, la Compañia del Metro optó, debido a problemas de presupuesto, por ejecutar las estructuras de nueve de ellas, de las cuales solo cinco operarán cuando se concluya el actual contrato: Luz, República, Paulista, Pinheiros y Butantã.
El valor del contrato, incluyendo la instalación de los sistemas operacionales de los trenes, es de US$ 600 millones, con recursos del Banco Mundial, Japan Bank International Cooperation (JBIC) y del Gobierno del Estado de São Paulo: cada uno aportará un tercio del total. La obra generará, en el pico de los trabajos, más de 2.800 oportunidades directas de trabajo y 4.000 indirectas.
En la Línea 2, a su vez, solo se utilizaron hasta ahora recursos del Estado, que le reservó R$ 111 millones del Presupuesto del 2004. Entretanto, el Metro está negociando un préstamo de R$ 390 millones ante el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), con lo cual quedará terminada la primera etapa del proyecto.
La continuación del tramo que conecta Vila Madalena a Vila Mariana, después de cortar la rotonda de la Avenida Paulista, la extensión de la Línea 2 unirá la Estación Ana Rosa, donde ya está conectada con la Línea 1 (Azul), al barrio de Sacomã, pasando por Vila Mariana, Chácara Klabin, Imigrantes e Ipiranga. Habrá cuatro nuevas estaciones, además de las ocho ya existentes, y vías de 5,1 Km. de longitud.
Las obras serán ejecutadas en dos etapas. La primera, con 2,9 Km. de longitud, deberá quedar terminada en el 2006, cuando entrarán en operación las estaciones Chácara Klabin e Imigrantes. “Ese tramo atenderá a más de 35 mil pasajeros/día, beneficiando principalmente a los vecinos de la región sureste de la capital”, dice Celso Rodrigues, Gerente Operacional del proyecto por Odebrecht. En la etapa 2 se construirán las estaciones Ipiranga y Sacomã, con 2,2 Km. más de líneas. CBPO Engenharia Ltda., subsidiaria de Odebrecht, es responsable de las obras civiles del lote 2 del proyecto Chácara Klabin-Imigrantes, debiendo entregarlas en 24 meses. Cerca de 600 hombres trabajarán en el auge de la construcción.
También en la Línea 2 se utilizarán los métodos NATM para los tramos subterráneos de la vía Cut and Cover, en los tramos de transición de los túneles para el tramo elevado cerca de la Estación Imigrantes. La longitud total es de 1,6 Km.
Antes que las Líneas 2 y 4 queden terminadas, los futuros usuarios ya se imaginan la utilidad que representan. Saliendo de la Chácara Klabin, el cuidador Pompílio de Souza, 41 años, tarda hasta 50 minutos para llegar al curso que realiza en el barrio de Belén, en la zona este. “Con la Estación Klabin, tardaré solamente 20 minutos, inclusive teniendo que hacer dos transferencias”.
Carolina Silva Teles Moreira, auxiliar administrativa, 19 años, tarda casi dos horas desde su casa, en Vila Guilhermina, zona este, hasta el trabajo, cerca de la futura Estación Imigrantes, en la región sureste. “Va ser fantástico, pues voy a recorrer el trayecto en 45 minutos”.
Los estudiantes Fábio Lopes y Nicolás Yuri, ambos de 17 años, viven en Lapa, zona oeste, y estudian en el Mackenzie, en Higienópolis, muy cerca de una de las futuras estaciones de la Línea 4. Ellos podrán hacer todo el trayecto en tren y metro: basta tomar el tren de la CPTM en Lapa, trasladarse a la Línea 2 del Metro en Barra Funda, bajar en la Estación República y tomar una composición de la Línea 4 hasta la escuela. “Si se compara con el trayecto actual, va a ser muy fácil”.
Dilma Di Giacomo, 34 años, comerciante instalada al lado de la futura Línea 4, en Pinheiros, afirma: “El movimiento de clientes en mi local va a mejorar; los funcionarios llevarán menos tiempo para llegar al trabajo. Además, la calidad de vida de la región será mejor, con la disminución del tránsito y de la polución”.
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