Edición Histórica - Noviembre del 2004
 Publicación interna de la Organización Odebrecht – Odebrecht S.A, Construtora Norberto Odebrecht, Braskem y Fundação Odebrecht
Editorial
La Historia Esencial
Inmigración Germánica
Emílio Odebrecht, el Pionero
Norberto Odebrecht,
el Fundador
Desarrollo Regional y
Nuevas Oportunidades
La Empresa Nacional
Diversificación y
Crecimiento Internacional
La Organización Internacional
Liderazgo en la Petroquímica Latinoamericana
Acción Social y
Acción Cultural
Testimonios
Línea del Tiempo
Staff
 
  

Inmigración Germánica
El apellido Odebrecht está instalado en tierras brasileñas
desde 1856, cuando el estudiante Emil Odebrecht arribó
a una pequeña colonia agrícola en Santa Catarina, en
el núcleo de la inmigración alemana a Brasil

Los inmigrantes de origen germánico que arribaron a Brasil en el siglo XIX traían el corazón lleno de esperanzas. Abandonaban aldeas enteras que integraban una sociedad en crisis, después de tentativas frustradas de unidad nacional. La mayoría prefirió los Estados Unidos. Algunos, Brasil. Los agricultores querían principalmente tierras.

En los lugares de donde venían, la tierra era, en general, eterna propiedad de varias generaciones de una misma familia. No se podía comprarla ni venderla. En Brasil, al revés, se trataba de un bien disponible para transacción y ocupación. En las colonias recién creadas, el trabajo y las chances de prosperidad eran reducidas, pero posibles. La vida en Brasil presentaba desafíos y oportunidades.

Emil Odebrecht, nacido en Pomerania (región hasta recientemente dividida entre la ex República Democrática Alemana y Polonia), en el Reino de Prusia, era uno de ellos. Tenía 21 años en 1856, cuando llegó a Blumenau con dos compañeros de liceo, Meletin y Kreplin, y les gustó lo que encontraron. Tal es así, que en 1859 Emil se naturalizó brasileño y volvió a Prusia, donde se graduó en ingeniería por la Universidad de Greifswald.

En 1861 se encontraba otra vez en Santa Catarina para trabajar con el legendario Dr. Hermann Bruno Otto Blumenau, en un momento decisivo para la consolidación de la colonia que fue bautizada con su nombre. Emil y otro inmigrante, Hans Breithaup, formaron el dúo de ingenieros que prestó una colaboración inestimable al trabajo del Dr. Blumenau.

Ellos realizaron distintos servicios, entre los cuales de topografía y agrimensura, fundamentales para que el inmigrante se sintiese capaz de tener acceso a la tierra y a la protección de todos los futuros pleitos con relación a su posesión.

Además de agricultores e ingenieros, la pequeña élite económica de la colonia era formada por herreros, carpinteros, médicos, naturalistas, teólogos, profesores, militares, pequeños y medianos comerciantes. Todos simbolizados en la figura del farmacéutico y químico Dr. Hermann Blumenau.

Tenían una formación religiosa de origen luterano. Para ellos, el trabajo era el principal sentido de la vida, un deber permanente. Buscaban servir con simplicidad y humildad, basados en sólidos principios éticos. Por lo tanto, los frutos del trabajo constituían una riqueza justa y digna. No era mal visto ser rico –al contrario. Emil Odebrecht trasmitió a sus 15 hijos la idea del trabajo y de la riqueza como legítimas realizaciones del Ser Humano.

Los inmigrantes ocuparon inicialmente el litoral, siguiendo después rumbo al interior hacia los valles de los ríos. La colonia Blumenau fue fundada en 1850, en la barra del arroyo García con el río Itajaí-Açú, en un local muy favorable al comercio porque allí no existían corrientes fuertes, ni cascadas que interrumpiesen la navegación proveniente de la cuenca del Itajaí. El hecho de que el Dr.Blumenau se haya empeñado en la construcción de carreteras y puentes, inclusive con el beneficio del transporte fluvial, ayuda a señalar por qué la colonia fue la más bien sucedida de todas. Su fundador reclutó colonos y con ellos enfrentó todas las adversidades de los primeros tiempos: desde el bosque denso y la invasión de fronteras hasta la reacción armada de grupos indígenas. Eran compañeros constantes del Dr. Hermann Blumenau, el naturalista Fritz Müller, el médico Friendereich y Emil Odebrecht.

La colonia tuvo otra peculiaridades. Una de ellas fue que, al contrario de lo que ocurría en la economía brasileña en general, allí jamás se desarrolló el latifundio basado en el trabajo esclavo. Se practicaba una economía volcada en el mercado interno. En 1859, el Dr. Blumenau desistió de explotar la colonia como proyecto particular y la vendió al gobierno brasileño, que lo mantuvo en el cargo de director de la misma. Se expandieron las inversiones en obras públicas. En los once años siguientes, la población de la colonia creció más del 500%, pasando de 1.000 a 6.286 habitantes.

Son de esa época de expansión los trabajos exploratorios desarrollados por Emil Odebrecht. Recién casado con la alemana Bertha Bichels, y habiendo nacido el primogénito Edmundo, él midió y seleccionó los lotes de los colonos. Participó del batallón voluntario de inmigrantes alemanes durante el primer año de la guerra del Paraguay (1865), habiendo regresado con el grado de teniente.

Al reanudar sus actividades civiles, vivió diez años, a partir de 1867, en la explotación del Alto Itajaí. Se empeñó en la apertura de un camino entre Blumenau y el altiplano de Lajes y Curitibanos, construyendo la conexión con la carretera de Mata o “das Tropas”, entre Río Grande del Sur y Paraná. Tendió líneas y fue ingeniero jefe del Distrito de Santa Catarina en la Repartición de los Telégrafos. Se jubiló en el cargo y falleció el 6 de enero de 1912, a los 76 años.

Tuvo tiempo de compartir el éxito de su tierra elegida. Municipio en 1880, a principios del siglo XX, Blumenau ya era considerada ciudad modelo en Santa Catarina. En esa época empezó a industrializarse, con foco en los productos textiles. Los rieles del ferrocarril de Santa Catarina llegaron en 1909, y a seguir, dos hidroeléctricas.

Había una prosperidad creciente y, por lo tanto, horizontes más amplios. Los hijos de Blumenau empezaron a estudiar en São Paulo y en la capital federal, Río de Janeiro. Los descendientes de Emil Odebrecht seguirían el mismo destino.


    © Copright Odebrecht S.A.