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Liderazgo en la
Petroquímica Latinoamericana
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La llegada del nuevo milenio amplió
los horizontes de actuación de Odebrecht |
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Después de haber consolidado la Visión 2010, su proyecto para la década, la Organización participó de la adquisición de Copene y de la posterior creación de Braskem, medidas que la hicieron asumir el liderazgo del sector petroquímico en América latina.
Aprovechando el clima propicio para revaluar los proyectos y la renovación de esperanzas, que llegaron con el nuevo Milenio, los líderes de la Organización se dedicaron a reflexiones de largo plazo. En reuniones y seminarios a lo largo del año 2000, formularon la Visión 2010 y la Macroestrategia para su realización. Los resultados de esas reflexiones han demostrado el compromiso de una Organización empresarial que siempre ha estado en sintonía con el crecimiento y la búsqueda de liderazgo en los negocios en los cuales actúa. De acuerdo con la Visión 2010, Odebrecht será uno de los mayores grupos industriales privados del Hemisferio Sur, líder en los segmentos de actuación, una multinacional brasileña que merece ser seguida como proyecto nacional.
Con ese propósito, se identificaban como referencias básicas: un rumbo (Sobrevivir, Crecer y Perpetuar), la filosofía empresarial (la Tecnología Empresarial Odebrecht), los tres agentes fundamentales (Accionistas, Empresarios Socios y Clientes), la base político-estratégica (Brasil) y el desafío permanente (competir en parámetros globales de excelencia).
“La Visión 2010 se concretará en la medida en que ese sea el deseo de cada uno de los Integrantes de Odebrecht, lo que se refiere, sobre todo, a la nueva generación de líderes que se está formando en la Organización”, afirmó Emílio Odebrecht en la ocasión.
En aquel momento, con el objetivo de dirigir los negocios hacia focos más definidos, se vendieron las participaciones en Veracel y en proyectos de Turismo y de Crudo y Gas en Brasil. En Ingeniería y Construcción, la actuación se volvió para países y segmentos en que Odebrecht tuviese condiciones de servir a clientes de forma destacada. En Química y Petroquímica, para el segmento de resinas termoplásticas y para la reestructuración del sector, con la formación de la gran empresa petroquímica brasileña. Y en Infraestructura y Servicios Públicos, para el segmento de concesiones viales.
Los resultados logrados por el conjunto de empresas en el 2000 ya indicaban que Odebrecht caminaba hacia un nuevo ciclo de crecimiento. El desempeño operacional seguía mejorando.
En el área de Ingeniería y Construcción, Odebrecht seguía creciendo, habiéndose adjudicado, en el 2000, importantes contratos en Angola, Estados Unidos, Portugal, Venezuela y en otros países de América del Sur. Líder en Brasil y en América latina en el sector, se convirtió, de acuerdo con la revista norteamericana ENR (Engineering News Records), en la primera empresa del mundo en construcción de usinas hidroeléctricas.
Los resultados logrados en el 2000 ya indicaban que Odebrecht caminaba hacia un nuevo ciclo de crecimiento
Pero, en el nuevo siglo, la primera gran transformación de la Organizacíón tuvo lugar en el área de Química y Petroquímica, debido a un hecho de extraordinaria relevancia: la adquisición, por un consorcio conformado por Odebrecht y el Grupo Mariani, del control accionario de Copene, la central de materias primas del polo de Camaçarí, en Bahía.
Con la compra, se pusieron en marcha dos grandes movimientos. En el plan institucional externo, se inició la tan esperada y necesaria reestructuración del sector petroquímico brasileño, que desde hacía mucho tiempo necesitaba contar con una empresa nacional fuerte. En el ámbito de Odebrecht, empezaba una nueva condición empresarial, que transformaba el carácter de la Organización. Históricamente más dedicada a la prestación de servicios, en especial en el área de Ingeniería y Construción, la Organización se convertía en una nueva fuerza industrial en Brasil. En el 2000, el Ingreso Bruto del negocio Química y Petroquímica había llegado a R$ 5.000 millones. La adquisición de Copene y el comienzo del proceso de integración a las demás empresas del sector controladas por Odebrecht y Mariani elevarían el Ingreso Bruto del negocio Química y Petroquímica, en el 2003, a R$ 12.500 millones, consolidando la presencia de la Organización en el escenario industrial del continente.
La adquisición del control accionario de Copene, que tuvo lugar el 25 de julio del 2001, en subasta realizada por el Banco Central de Brasil, fue resultado del trabajo de un equipo de más de 100 personas. Durante meses, ellas se dedicaron a participar de la construcción de la gran empresa petroquímica brasileña. Para ello, articularon intrincadas operaciones jurídico-societarias entre distintas empresas e instituciones, compatibilizaron factores políticos muchas veces contradictorios y obtuvieron US$ 500 millones en el mercado financiero internacional privado, en un momento en que América latina pasaba por dificultades.
En virtud del trabajo de ese equipo Emílio Odebrecht declaró, después de la subasta: “Las conquistas empresariales del mundo moderno son y serán, cada vez más, el reflejo del trabajo de equipos competentes, creativos, integrados, alineados y estimulados”.
Lo curioso de la compra del control accionario de Copene es que Odebrecht había decidido inicialmente vender su participación en la Central. Entretanto, después de dos tentativas de venta frustradas pasó a la condición de comprador de los activos que el Banco Central de Brasil colocaba en venta. La decisión no fue fácil. Odebrecht había invertido, de 1996 al 2000, cerca de US$ 1.200 millones en sus negocios petroquímicos, la mayor parte de los cuales obtenidos en préstamos en moneda extranjera.
La cautela aconsejaría a suspender las inversiones por un periodo. Pero el destino, que frustó dos veces la venta de Copene, dio margen a que Odebrecht pudiese ejercer una de sus más fuertes vocaciones históricas: optar por crecer, aun en momentos difíciles.
La industria petroquímica en Brasil factura US$ 50.000 millones por año. Pero gran parte de la producción no está integrada. Petroquímicos básicos y productos secundarios, al contrario de lo que sucede en el resto del mundo, eran producidos en Brasil por diferentes empresas.
El consorcio Odebrecht/Mariani, al adquirir Copene, propició la formación de una gran y, por lo tanto, más competitiva empresa brasileña en el sector petroquímico. Con ello, se empezó a llevar a la práctica un conjunto de integraciones societarias y operacionales, además de definir un nombre: Braskem.
Las dos sílabas de la palabra representan el origen del capital (Bras, de Brasil) y el sector de actuación (Kem, de chemicals). Braskem reunió a la antigua Copene y un conjunto de empresas operacionales de Odebrecht y del Grupo Mariani, entre las cuales OPP Química, Trikem, Nitrocarbono, Proppet y Polialden. Reunidas, dichas empresas producen 1,8 millón de toneladas/año de resinas termoplásticas, 1,2 millón de toneladas/año de cloro soda y 5 millones de toneladas/año de materias primas para empresas petroquímicas de segunda generación.
Con esas cifras, Braskem es una de las mayores competidoras mundiales de la industria química, un mercado que moviliza alrededor de US$ 1.300 billones por año en todo el mundo y cuyos productos están presentes en casi todos los momentos del cotidiano de gran parte de la Humanidad. En Brasil, se estima que el potencial de crecimiento del sector es de un 6,5% al año, con base en proyecciones de aumento de la población, de la renta per capita y de la utilización de productos plásticos.
En mayo de 1991, Norberto Odebrecht se despidió del cargo de Director Presidente de Odebrecht S.A. Diez años después, en diciembre del 2001, Emílio Odebrecht se dirigió a los miembros del Consejo de Administración y a los principales ejecutivos de la Organización para anunciar el nombre de Pedro Novis como su sustituto en la Presidencia de Odebrecht S.A.
Graduado en Abogacía, Pedro Novis empezó la carrera en la Organización Odebrecht como pasante, en 1968, habiendo sido Director de CNO y el principal ejecutivo de CBPO durante 16 años. Desde 1997, con la fusión de las tres constructoras (CNO, CBPO y Tenenge), integraba el Consejo de Administración de Odebrecht S.A.
En su presentación, Emílio Odebrecht, que pasó a dedicarse exclusivamente a la Presidencia del Consejo de Administración, anunció el fin de un ciclo y el inicio inmediato de otro. El nuevo ciclo se distinguía por la concentración de los negocios en las áreas de Ingeniería y Construcción y de Química y Petroquímica. También se distinguía por la efectivación de nuevos líderes en puestos estratégicos -parte de un movimiento de renovación que ocurría en todos los ámbitos de la Organización- y por la implementación del nuevo Sistema de Gobernación, particularmente con respecto a las formas de comunicación, de toma de decisiones y de relacionamiento con los Accionistas y el mercado de capitales.
Emílio Odebrech expresó en esa oportunidad: “En el 2001, concluimos desafíos que permitieron la renovación y la sucesión de una generación y la implantación de un nuevo Sistema de Gobernación en Odebrecht. Creamos condiciones fundamentales para seguir enfrentando las demandas de las circunstancias internas y externas en el camino del crecimiento calificado. Tenemos por delante los desafíos del futuro, que sabremos vencer, como vencimos los diversos desafíos del pasado”.
Entre los nuevos líderes que asumieron cargos estratégicos estaba Marcelo Odebrecht, el Líder Empresarial de Ingeniería y Construcción. Marcelo es hijo de Emílio, nieto de Norberto, bisnieto de Emílio Odebrecht, el pionero. Ingeniero civil, da proseguimiento a la tradición de los Odebrecht en el negocio de la construcción, iniciada en el siglo XIX por el topógrafo y agrimensor Emil Odebrecht, padre de su tatarabuelo.
En el área Química y Petroquímica, la Organización fue a buscar en el mercado un ejecutivo de experiencia internacional y encontró el nombre de José Carlos Grubisich, quien aceptó la invitación para dirigir Braskem y llevar a cabo la ilusión de construir la gran empresa brasileña del sector.
Con nuevos líderes y nuevo Sistema de Gobernación, se lanzaron las bases para construir la Odebrecht del futuro, sintetizada en la Visión 2010. “Sobre todo, mantendremos el foco en el cliente”, dijo Emílio Odebrecht en su mensaje de diciembre del 2001. “En él se encuentra la jerarquía. Y el compromiso fundamental de cada uno de nuestros empresarios es lograr simultáneamente la satisfacción del Cliente, del Accionista y de las demás partes interesadas en las comunidades”.
El fundador Norberto Odebrecht suele citar una frase del jurista Rui Barbosa: “Todo cambia sobre la base de que no cambia nunca”. Él quiere destacar que las grandes transformaciones vividas por Odebrecht en 60 años de trayectoria empresarial ocurren en la superficie de un terreno que no se mueve, pero que se renueva continuamente. En Odebrecht, ese terreno está integrado por el espíritu de servir, con humildad y simplicidad, y por los principios, conceptos y criterios de la Tecnología Empresarial Odebrecht, que orientan la actuación de los integrantes de la Organización. Así se forman los equipos capacitados para actuar en distintos negocios y distintos ambientes culturales.
Sucesión planeada: compromiso permanente con la renovacíon
Y el propio Norberto Odebrecht explica lo siguiente: “Queremos estar siempre listos para identificar y conquistar al cliente, donde quiera se encuentre, colocando a su disposición un Empresario Socio, con el dominio adecuado de la Tecnología Empresarial Odebrecht. Queremos instalarnos en bases permanentes en cada país, respetando su cultura y contribuyendo activamente para el bienestar de su pueblo”.
Lo fundamental en ese rumbo -destaca- es contar con líderes competentes y equipos eficaces y participativos, personas de conocimiento con madurez para transformar su inteligencia en los servicios y bienes que el cliente desea y necesita.
“Nuestro mayor esfuerzo es identificar y capacitar a esos líderes, para que sigan el ejemplo de nuestros grandes realizadores –que siempre creyeron en nuestras fuerzas con determinación y coraje– y para que transmitan e irradien esas convicciones a los equipos que lideran”, observa Emílio Odebrecht.
Es por ese camino, el de la educación por el trabajo, que Odebrecht proseguirá su trayectoria de realizaciones, iniciada en 1944 en Bahía. El objetivo de esa trayectoria sigue siendo el de crear riquezas materiales para satisfacer las necesidades prácticas y riquezas morales que dignifiquen al Ser Humano. En la base de todo, está el trabajo apoyado en la disciplina que genera respeto y confianza, en el rumbo de la Supervivencia, el Crecimiento y la Perpetuación.
Así fue en el pasado. Así será en el futuro.
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