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Una planta en la floresta
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Odebrecht construye estructura para atender a las necesidades
de la Companhia Vale do Rio Doce en la mayor mina de
hierro del planeta, en la Sierra de Carajás, en Pará
Jóvenes socios se destacan por su actuación |
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Eliana Simonetti ◦ texto
Luciano Andrade ◦ fotos |
Escenario que remite a imágenes de cine. Después de recorrer una ruta de 35 Km. ladeada por un denso bosque, cuidadosamente preservado, se llega a un mundo rojo, clavado con enormes estructuras metálicas. Es la mina de hierro de la Companhia Vale do Rio Doce (CVRD) en la sierra de Carajás, en Pará, donde la Constructora Norberto Odebrecht creó una base y cinco frentes de obra. El contrato fue firmado en agosto del 2004 y los trabajos siguen en ritmo acelerado, permitiendo que la Vale do Rio Doce duplique su capacidad de producción y exportación de hierro y atienda a las nuevas encomiendas que vienen sobre todo de Asia. Se está construyendo una represa, drenos para pilas de desechos de mineral, tramos de ruta, una trituradora de piedra y arena y una usina de asfalto. La usina de la mina está siendo duplicada. En el auge de la producción, Odebrecht contará con mil personas trabajando en medio del monte.
Del punto de vista logístico, la operación es especialmente compleja. La Vale do Rio Doce tiene una mina de hierro en el medio de un bosque nacional preservado por lo cual las normas de comportamiento, en aquella área, son muy rígidas. No se tiran restos al suelo, la basura es recolectada criteriosamente y reciclada, el agua utilizada es tratada y reaprovechada, plantas y animales son protegidos y las personas tienen que utilizar equipos de seguridad para evitar riesgos a la salud. Hay una gran distancia entre un área de trabajo y otra y, como la carretera es angosta y llena de curvas, la velocidad es limitada. El transporte, por lo tanto, es lento.
El derrumbe del monte para la construcción de una ruta o de una represa no es una operación sencilla. Primero, porque tiene que ser autorizada por el Ibama, lo que demora. Después, porque requiere una serie de cuidados. En la etapa inicial de los trabajos, entra en escena un equipo que captura los animales y recoge plantas. Se examinan los troncos huecos buscando nidos; bromeliáceas y orquídeas son recogidas y transplantadas. Los animales son colocados en jaulas depositadas en salas con aire acondicionado hasta que se decida dónde soltarlos. Después se procede al desmonte selectivo: los árboles más grandes son retirados, catalogados, marcados con un sello del Ibama y llevados a un depósito. Solo entonces empieza la limpieza del área. Esa tarea ya se realizó en el tramo hacia donde la Vale desea transferir la ruta, para que se pueda retirar el hierro que existe bajo el trazado original. En el área de la represa, Odebrecht recogió 82 animales (víboras, lagartos y murciélagos, principalmente) en 20 hectáreas. En noviembre, tractores y camiones estaban a disposición, aguardando la liberación del Ibama para empezar a excavar.
La Floresta Nacional de Carajás está ubicada en el municipio de Parauapebas, a 180 Km. de Marabá, la ciudad más cercana donde al aeropuerto opera vuelos comerciales. Las personas que trabajan en la Sierra y desean visitar a los familiares en otra ciudad del país tienen que enfrentar cerca de dos horas de carretera, además del tiempo de vuelo. La carga puede entrar por dos vías: por el ferrocarril de la propia Vale, que conecta la Sierra al puerto São Luís, o por carretera. En este caso, cuando llega a Parauapebas el camión solo cuenta con una alternativa: utilizar el único portón de la Vale que autoriza la entrada en la Sierra de Carajás. Cualquier material tarda por lo menos 20 días para llegar. Por eso, todo tiene de estar planeado en los mínimos detalles.
Parauapebas (palabra que en tupí guaraní significa río de aguas rasas) es una ciudad nueva, que logró autonomía hace 16 años. Desde entonces, duplica su superficie cada cinco años y cuenta actualmente con un poco más de 100 mil habitantes. No posee saneamiento básico, líneas telefónicas y viviendas, por ejemplo. La red eléctrica y el sistema de abastecimiento de agua fueron instalados por la CVRD. Para lograr alojar a los mil trabajadores que necesitará mantener en la región, Odebrecht construyó un alojamiento que es considerado modelo en la ciudad. Al igual que otros alojamientos de la Constructora, tiene dormitorios y apartamentos, área de esparcimiento, canchas deportivas, ambulatorio, lavandería, cantina, cocina y refectorio, todo práctico y tranquilo, en un área rodeada por monte nativo y ladeada por un arroyo.
Los funcionarios de la Vale do Rio Doce que trabajan en Carajás viven con sus familiares en una aldea construida en la sierra. Las casas son todas iguales, sin muro adelante. Allí hay cine, supermercado, panadería, bancos, restaurantes, club, escuela y hasta un parque zoobotánico. Parauapebas vive sobre todo del comercio y de la prestación de servicios para la Vale. Encontrar gente con calificación para manejar un camión pesado u operar una máquina no es una tarea simple. Los trabajadores con mayor especialización tienen que ser traídos de otras partes del país. La previsión es de que, en junio del 2005, Odebrecht cuente con 500 personas de fuera de la ciudad trabajando en el proyecto.
Para completar, hay una cuestión incontrolable: el clima. En la temporada de invierno, más o menos de diciembre a mayo, la lluvia castiga la Sierra de Carajás de tal forma que resulta difícil circular por la carretera y absolutamente imposible cualquier tentativa de construir un terraplén. En esos meses es necesario reducir el ritmo de trabajo y encontrar otras obras civiles para trabajar.
Si se consideran todos los componentes de esa ecuación, el Director de Contrato José Eduardo Bonfim Ferreira y su equipo asumieron rápidamente la tarea. Dos meses después de firmado el contrato, Odebrecht ya contaba con 99 máquinas operando el terraplén. Y había actividad en todos los sitios de obras. “Tenemos una relación productiva y de confianza con la Vale do Rio Doce y pretendemos mantenerla”, afirma Bonfim. “Hace 20 años no existían obras en Carajás que necesitasen servicios de Odebrecht. Ahora estamos de regreso y esperamos quedarnos por mucho tiempo, contribuyendo para que la Vale logre sus objetivos”.
Paulo André Laranjeira, de Odebrecht, Responsable de Administración y Finanzas, destaca: “El planeamiento criterioso y el cuidado con los detalles son marcas que denotan la diferencia y que no abrimos mano de mantener”. Los resultados han sido positivos. “Odebrecht es una gran empresa, que responde con rapidez a nuestras demandas. Eso es lo que necesitamos”, afirma Paulo Linhares, de Geocret, empresa tercerizada que gestiona los contratos firmados con CVRD.
La Sierra de Carajás es considerada la mayor provincia mineral del planeta. En una superficie de 50 Km.2, cuenta con una reserva estimada de 18 mil millones de ton. de hierro, 1.000 millones de ton de cobre, 40 millones de ton de bauxita, 60 millones de ton de manganeso y 124 millones de ton de níquel. Esa riqueza fue descubierta en 1967 por investigadores de la empresa americana US Steel, comandados por Gene Tolbert, el primero a pisar en el topo de la Sierra. Tolbert creó, en sociedad con CVRD, una compañía de explotación llamada Terraservice (más tarde Docegeo). El mundo necesitaba cobre, plomo, zinc y níquel para alimentar sus industrias, y Brasil empezaba a dar señales de una mina de materiales. El crecimiento de la Vale en los años setenta fue enorme. En 1972, las investigaciones en Carajás confirmaron: la región era de hecho riquísima. Pero era distante, prácticamente inaccesible. Fue necesario construir el ferrocarril conectando la Sierra al puerto de São Luís para permitir la explotación del yacimiento.
En 1997, la Vale fue privatizada, compró la participación de US Steel en la Docegeo y en la Amazonia Mineração y empezó a invertir más pesadamente en Carajás. La expansión de la empresa, desde su creación en 1942, ha sido constante. Pero en el 2004 dicha expansión se aceleró como nunca. El crecimiento de las economías norteamericana y china impulsaron el desarrollo mundial y la demanda por hierro y otros minerales aumentó mucho. Ello hizo que la empresa invirtiese más aún. Actualmente, en Brasil, si se toma en cuenta el volumen de inversión, la Vale está en el tope de las empresas privadas.
Sociedad entre Odebrecht y CVRD empezó en los años setenta
La demanda por los productos de Vale es tan elevada que la empresa vende todo lo que produce. Hoy día Carajás provee 75 millones de ton/año para Brasil y para el exterior (Europa, Asia y Estados Unidos). Salen de la Sierra, en dirección al puerto de Ponta da Madeira, 10 ferrocarriles con 205 vagones cargando 110 ton de hierro, diariamente. En el 2006 serán 85 millones de ton y ya existe un plan de nueva ampliación, que elevará la capacidad a 100 millones de ton/año.
“La expansión ha sido muy rápida en todas las áreas, no solo de hierro sino también de manganeso y de otros productos”, dice Quirino Vitório Nunes, coordinador del contrato de la CVRD. “Nuestra relación con Odebrecht ha sido buena. La Constructora se integra a la filosofía de Vale do Rio Doce. Esperamos buenos frutos de esa sociedad para futuras ampliaciones, porque no faltará trabajo”.
En Maranhão, obra de la Escollera III permite ampliar exportaciones
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