nº 117 - Marzo/Abril del 2005
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 Publicación interna de la Organización Odebrecht – Odebrecht S.A, Construtora Norberto Odebrecht, Braskem y Fundação Odebrecht
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Una escuela sin paredes
   
   
Jorge Calmon, ex redactor
jefe de A Tarde

Los 60 años de existencia de la Organización Odebrecht, que se cumplen ahora, ha sido un motivo de una justificada conmemoración, extensiva, en forma de homenaje, al hombre que le dio vida y sigue dirigiéndola, el ingeniero Norberto Odebrecht.

La clase empresarial bahiana ya se manifestó, por iniciativa de la Asociación Comercial de Bahía, que promovió una concurrida recepción, donde la presidenta Lise Weckerle pronunció palabras expresivas sobre Norberto y su actuación como emprendedor empresarial y colaborador de entidades dedicadas al servicio social. El directorio de la Asociación mandó grabar una placa sobre el jubileo.

Otras manifestaciones significativas han conmemorado las seis décadas de actividad de ese nieto de alemanes nacido en Recife y que desde niño ha sido Bahía su patria definitiva.

Pocas personas de nuestra comunidad merecerán el reconocimiento por servicios prestados. Deben agradecerles especialmente los jóvenes técnicos cuya formación profesional fue completada debido a su ejemplo personal y a la capacitación lograda mediante pasantías o trabajo efectivo en sus empresas, que fueron para él una especie de escuela sin paredes.

Nilo y Alfeu Simões Pedreira, Silvio Geiger, Piero Marianetti, Renato Martins, Eduardo Valente, Roberto Campos, Renato Baiardi y muchos otros, egresaron de esa escuela, que materializó la concepción de educación por el trabajo y para el trabajo.

"No será sin propósito registrar el hecho de que el comando mayor de la Organización Odebrecht permanece en Bahía, cuando otros grupos empresariales se han traslado para el Sureste del país, sobre todo para São Paulo, pese a los atractivos que la política de incentivos fiscales representa. Es un hecho estimulante, que expresa una estima por esta tierra que va más allá de las conveniencias operacionales."

He tenido el privilegio de participar de consejos curadores de los cuales Norberto también es miembro. Son los consejos de la Asociación de Obras Sociales Hermana Dulce y de la Fundación José Silveira, que mantiene el IBIT y el Hospital Santo Amaro.

“El hecho de que el comando mayor de la Organización Odebrecht permanezca en Bahía, cuando otros grupos empresariales se están trasladando para el Sureste, expresa una estima por esta tierra que va más allá de las conveniencias operacionales”

Pocas veces, principalmente en viajes fuera del estado, él falta a las reuniones de esos consejos. Y es uno de los primeros a llegar. Atento al desarrollo de los trabajos, suele abstenerse de participar en discusiones, salvo cuando ya hablaron todos los que quisieron. Anota los pronunciamientos en un pequeño cuaderno. Se manifiesta por último recapitulando lo que dijeron los otros y, finalmente, emite su propia opinión. Es la que prevalece, por la objetividad y sensatez.

Mis relaciones con Norberto se sitúan más en el terreno social que en el personal. Pasé a conocerlo un poco mejor por las referencias de Josaphat Marinho, su amigo y consejero jurídico.

La ingeniería brasileña debe a Norberto el ingreso en mercados altamente competitivos, en el exterior, y el concepto de capacidad para la ejecución de grandes obras como represas, viaductos e hidroeléctricas. Debido a esas obras, muchos técnicos nuestros, principalmente jóvenes, han ido a trabajar en países de América latina y África.

Hay mucho que decir sobre Norberto. Una referencia es indispensable: su apoyo a las manifestaciones culturales, función ejercida por medio de Odebrecht S.A., que patrocina la publicación de libros de arte y mantiene un museo destinado a la guarda y exposición de piezas alusivas a la actividad desarrollada por la Organización desde el comienzo de su existencia.

En el agradecimiento al homenaje de la Asociación Comercial, Norberto admitió que, en los próximos sesenta años, la Organización se mantendrá activa, dispuesta a nuevas realizaciones, operando con ánimo redoblado para cumplir con sus objetivos.

Los aplausos provocados por esa manifestación de esperanza sonaron como una promesa de estímulo y apoyo de la comunidad que estaba representada por personas pertenecientes a diferentes círculos sociales. En un expresivo caso de adaptación al ambiente en que pasó a existir, la Fundación Odebrecht exhibía, allí, su certificado definitivo de naturalización bahiana.

Jorge Calmon es periodista, ex redactor jefe de
A Tarde, en el cual se publicó este artículo.

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