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Vanguardia en escena
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Arquitectura, tecnología y diversidad cultural marcan
la construcción del Miami Performing Arts Center,
complejo formado por dos edificios que deberá situar a
la ciudad en destaque en el panorama artístico mundial
Cifras del Performing Arts Center |
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Karolina Gutiez ◦ texto
Eneida Serrano ◦ fotos |
Performing Arts Center. En los Estados Unidos, este es el nombre de los centros donde se realizan, en un solo local, presentaciones de música, baile, ópera y teatro.
Cuando el Miami Performing Arts Center abra sus puertas estará entre los tres mejores de América, igualándose al John F. Kennedy Center, en Washington, y al Lincoln Center, en Nueva York La Constructora Norberto Odebrecht participa de su construcción, a título de líder de la joint venture Performing Arts Center Buildings – PACB, con un 45%, conjuntamente con The Haskell Company, empresa norteamericana especializada en design de edificios, también con un 45%, y con la canadiense Ellis Don Corporation (10%). “No será un espacio para nuestra generación, sino para nuestros hijos y nietos, pues sus características de nivel mundial tendrán actualidad durante más de un siglo”, observa Bill Jonson, Gerente Asistente del Condado de Miami-Dade en el proyecto.
El 70%.del Miami Performing Arts -proyectado en los años ochenta como sede de la Asociación de Conciertos, las orquestas sinfónica y filarmónica y las compañías de baile y ópera de Florida- quedó terminado. El proyecto arquitectónico fue elaborado por el argentino César Pelli, famoso por el design de los edificios que construye, como las torres gemelas Petronas, las más altas del mundo, en Malasia. El contrato fue firmado por más de US$ 320 millones con el Condado de Miami-Dade, la alcaldía de la ciudad, en sociedad con las instituciones Performing Arts Center Foundation y Performing Arts Center Trust, que acompañan las operaciones.
El Miami Perfomirng Arts Center cuenta con dos edificios principales: el Sanford and Dolores Ziff Ballet Opera House, con capacidad para 2.480 personas, y el Carnival Symphony Hall, con 2.200 butacas. Los edificios ocupan dos manzanas en el centro de Miami, por donde pasa la avenida Biscayne Boulevard, sobre la cual se construyó un puente para peatones que conecta los teatros. La avenida se convertirá en una gran plaza colorida, con piso de cerámica, un espacio de recreación y de festivales culturales y programas para la comunidad, como proyección de filmes al aire libre. El Ballet Opera House está ubicado en el terreno donado por la Sears, tienda de departamentos construida en el local en 1929. Del antiguo local restó la To-rre Art Déco, estilo arquitectónico símbolo de Miami, que fue restaurada y donde se instalará una cafetería y un centro educacional multi medios. La torre representa la evolución del condado y es un hito que conecta el futuro de la ciudad a su pasado. También hay un espacio, el Studio Theater, de presentaciones experimentales para una platea de 200 personas, con butacas móviles.
Las obras del Miami Performing Arts Center empezaron en octubre del 2001. En julio del 2004, el contrato fue reestructurado y se renegociaron el presupuesto y el plazo. Algunos puntos del proyecto arquitectónico eran inviables en la práctica y tenían que ser corregidos. Como el contrato era de la modalidad Construction Management Risk, por la cual el prestador de servicios asegura el valor total de la obra, el costo con las adecuaciones del proyecto y la ampliación obligatoria del plazo tuvieron que ser renovados, para atender a la propuesta de los constructores.
Gilberto Neves, Responsable de todos los contratos de Odebrecht en el Condado de Miami-Dade, señala la confianza depositada en la joint venture para aprobar el pedido. “Para nosotros, significó el reconocimiento del cliente de que la posición que defendíamos era correcta. El Gerente Ejecutivo del condado, representante del gabinete del Alcalde logró aprobar ante los 13 miembros de la comisión que decidieron la cuestión, nuestra permanencia en el proyecto. A partir de la reestructuración, la relación con el cliente se ha fortalecido y, hoy día, estamos presentes en las dos mayores obras de la ciudad: el Performing Arts Center y el Aeropuerto Internacional”.. Las dos obras juntas totalizan US$ 1.000 millones.
Las interpretaciones sobre los cambios en el contrato revelan un poco de la práctica de la Tecnología Empresarial Odebrecht: “Hemos dejado de buscar un culpable de nuestros problemas y pasamos a buscar soluciones creativas, con un equipo integrado y comprometido con el progreso del proyecto”, afirma Bill Johnson, Gerente del Condado responsable de la obra.
La estructura de los edificios quedó terminada. El proyecto ya recibió autorización para utilizar energía eléctrica permanente. “Esa liberación solo es concedida en los Estados Unidos, por motivos de seguridad, cuando las instalaciones eléctricas están adelantadas. También dependen de ello los sistemas de aire acondicionado, que quedarán terminados en marzo. Tras esa etapa, será posible seguir con la terminación de los edificios”, explica Jesús Vázquez, Director del Contrato. Las cortinas de vidrio que cubren las fachadas se encuentran en etapa final de instalación. Los diferentes colores de los granitos “verde loro” y “topacio oro”, de Brasil, y “beige sardo”, de Italia, ya impresionan a quienes pasan bajo el puente que conecta los dos edificios por el Biscayne Boulevard.
Si por afuera y en plena construcción las obras ya causan impacto, cuando queden terminadas su interior va a sorprender a músicos, actores, bailarines y platea. El Carnival Symphony Hall, o simplemente Concert Hall, es un instrumento musical. En todo el edificio hay 84 puertas, con cámaras de reverberación, que se abren y se cierran de acuerdo con lo que quiere presentar la orquesta. Cuando las puertas están abiertas el sonido es semejante a lo que se escucha en una catedral gótica, y el eco se trasmite durante bastante tiempo. Con las puertas cerradas, los acordes “mueren” rápidamente. Todas las paredes del Concert Hall pueden ser cubiertas con cortinas, lo que también interfiere en la presentación. En ese caso, el sonido es más suave, pues es amortiguado por el tejido sobre la madera y el eco dura más. Sin cortinas, los acordes terminan abruptamente. También hay una bóveda acústica sobre el palco, que sube y baja, interfiriendo en el sonido. Cada orquesta podrá programar la posición de las puertas, de las cortinas y de la bóveda, de acuerdo con el repertorio. Cuando el coro no esté presente, la platea será invitada a sentir más aún los efectos sonoros ocupando un espacio en el fondo del palco.
Los dos edificios están protegidos por una junta de dos pulgadas (cerca de 5 cm.) alrededor, rellena con lana de vidrio. Así, los sonidos externos no llegan al público presente, inclusive los que provienen de las salas de mantenimiento. Para evitar vibraciones, las cañerías tienen terminación de caucho, para que no se disemine el ruido del agua desde adentro de los caños. El aire circula dentro del Performing Arts Center por grandes tuberías que lo distribuyen sin grietas, para evitar ruidos, y está colectado bajo las butacas de la platea. Las puertas de acceso son dobles y desalineadas, para que, cuando se abra una de ellas no haya interferencia de luz y sonido.
El proyecto fue sometido a una consultoría de la Russel Johnson of Artec Consultans, empresa especializada en acústica. “Los dos edificios figurarán entre los más silenciosos del mundo. Quienes entren a uno de los salones vacíos podrán escuchar el sonido al tragar saliva y los latidos del propio corazón”, observa Roberto Espejo, arquitecto asociado al estudio de César Pelli, involucrado en el proyecto hace más de diez años. “La platea saldrá de los teatros con una sensibilidad visual y auditiva totalmente distinta. El objetivo del proyecto fue crear el mejor Performing Arts Center en acústica que se construyó en toda la historia”.
En el Sanford and Dolores Ziff Ballet Opera House, el palco principal puede ser sustituido, en segundos y automáticamente, por otro con un escenario distinto sin que la platea del otro lado de las cortinas se dé cuenta. Todas las butacas poseen, en la parte de atrás, un monitor de cristal líquido para que cada persona pueda seleccionar en qué idioma desea leer la leyenda de la ópera en escena. Con tantas innovaciones, no habría un sitio más apropiado como sede de las instituciones que proyectaron el Miami Performing Arts Center. Esta será la nueva casa del Concert Association of Florida, del Florida Gran Opera, del Florida Philarmonic, del Miami City Ballet y de la New Word Symphony.
El programa de presentaciones todavía no ha empezado, pero las transformaciones a causa del Performing Arts Center ya agitan Miami. “La gente volvió a encarar la región, después de tres décadas de abandono, como un lugar para vivir, salir a comer, ir al teatro, a bares, para divertirse y no solo para trabajar”, observa Luis Palomares, Gerente de Relaciones Públicas del Miami Performing Arts Center. “Las personas que caminan por el centro pueden observar edificios en construcción por todos lados, y no solo a cargo de compañías norteamericanas, sino por empresas de América del Sur y de Europa que fueron atraídas por el proyecto. Miami se está convirtiendo en una ciudad cosmopolita”, completa Palomares. Debido a ello, las propiedades de la región se han valorizado de tres a cuatro veces.
Actualmente, la obra cuenta con 650 trabajadores directos, siendo que cerca de 50 participan del programa del condado que prevé la contratación de personas de la comunidad, respetando las llamadas zonas de prioridad. “Ya pasaron por el proyecto más de mil participantes de esa iniciativa”, destaca Jesús Vázquez. Desde que el Performing Arts Center fue concebido, más de tres mil personas se han visto involucradas y, cuando quede terminado, 300 personas van a trabajar en los teatros, con el cometido de asegurar que la programación refleje las diversas culturas y tradiciones del sur de Florida. Se están desarrollando en las escuelas públicas del condado, para aproximar a los jóvenes de las artes, proyectos educacionales con la preocupación de contemplar la diversidad cultural de los habitantes de Miami. “Son clases de teatro, prácticas de circo, actividades que estimulan la autoconfianza y la autoestima de los niños”, explica Palomares. “Los padres participan y afirman que a los niños les encantan las clases, bailan, crean coreografías, se envuelven”, afirma.
El arquitecto Roberto Espejo encara en Performing Arts Center como parte de él mismo y por eso no duda en celebrar. “No se imaginan lo maravilloso que es un teatro como éste. Miami tendrá dos, conectados por un puente, con una plaza donde la gente va a poder pasear. El proyecto tiene muchos espacios abiertos, lo que permite que las personas estén en escena sin que necesiten comprar entrada. Cualquiera puede pasear por la plaza en automóvil, con las ventanillas abiertas, el sonido conectado y, por un instante, toda la gente alrededor va a parar para observarlo y él será performer simplemente siendo él mismo. Eso es Miami”.
Por más informaciones sobre el Performing Arts Center,
acceder a www.miamipac.org
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