nº 119 - Julio/Agosto del 2005
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 Publicación interna de la Organización Odebrecht – Odebrecht S.A, Construtora Norberto Odebrecht, Braskem y Fundação Odebrecht
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Empresarios de las aguas
Programa Casa Familiar del Mar ofrece educación profesional
para jóvenes, ampliando la conciencia ambiental y
reduciendo la práctica de la pesca predatoria
   
   
Carolina Mendonça ◦ texto
Almir Bindilatti ◦ fotos

La rutina de Liliana Silva Palma, 21 años, es difícil. Ella recorre diariamente los manglares de Tapuias para recoger ostras. Un kilo del molusco se vende a R$ 5, en la puerta de su casa. Para reunir esa cantidad, es necesario abrir con cuchillo más de 50 conchas. Hasta ingresar en el primer grupo de la Casa Familiar do Mar (CFM), Liliana no veía otra forma de ayudar a sus padres para complementar la renta familiar. Hoy, ella quiere ser empresaria acuícola. “Pensaba irme a Salvador para ganarme la vida en otra cosa. Actualmente tengo nuevos planes”.

La CFM surgió a partir de la experiencia bien sucedida de la Casa Familiar Rural (CFR), de Presidente Tancredo Neves, municipio del Bajo Sur de Bahía. Los proyectos integran el DIS Bajo Sur (Programa de Desarrollo Integrado y Sustentable del Bajo Sur), realizado en sociedad por el Gobierno del Estado de Bahía, la Asociación de los Municipios del Bajo Sur (Amubs), el Instituto de Desarrollo Sustentable del Bajo Sur (Ides) y la Fundación Odebrecht. La idea es ofrecer a los jóvenes que viven a orillas de los ríos, en las cercanías de los manglares y en el litoral, una educación profesional, integrada a su realidad, para que aprendan a lograr la sustentación del estuario, sin depender del extractivismo, y preservando el medio ambiente.

Actualmente, la CFM, en sociedad con la Cooperativa Mixta de Marisqueros, Pescadores y Acuicultores del Bajo Sur - Coopemar, apoya la crianza de ostras y pescados, ampliando la conciencia ambiental y reduciendo la práctica de la pesca predatoria. De ese modo, surgen nuevas posibilidades de trabajo y generación de renta sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas existentes. La finalidad es evitar que la nueva generación tenga que irse del lugar donde vive para mejorar de vida.

La CFM, cuyo Director Ejecutivo es Clovis Faleiro Júnior y Joana Almeida es Coordinadora Pedagógica, inició el primer grupo en enero del 2005, con 35 integrantes. Con edades que varían de 13 a los 22 años, ellos son originarios de las comunidades de Torrinhas, Canavieiras, Alves y Tapuias, en el municipio de Cairú. Para el 2006, se prevé la inclusión de dos grupos más, totalizando 105 jóvenes en formación.

El planeamiento de las actividades se basó en los principios de la Pedagogía de la Alternancia y de la Pedagogía de la Presencia, que hacen posible un modelo innovador. En la Alternancia, los jóvenes pasan una semana en la CFM. Durante ese período, discuten las prácticas locales y, con apoyo de los monitores y de profesionales, obtienen orientaciones técnicas y científicas. A partir de ahí, determinan qué puede ser transformado en experiencia concreta para cambiar el cuadro de sus vidas, con el apoyo de familiares y de las comunidades. Así se integran los conocimientos teóricos y prácticos. “Mi padre no pesca más con red fina, ni con explosivos”, dice orgulloso Adonias Rosário de Oliveira, 14 años, de la comunidad de Torrinhas.

La Pedagogía de la Presencia se materializa en el seguimiento, a cargo de monitores. Los alumnos son orientados en todos los momentos, para aclarar dudas e intercambiar ideas. Al regresar a su comunidad, reciben visitas diarias de los profesores, que observan el desarrollo y la formación integral. La presencia se transforma en ejemplo positivo.

La posibilidad de utilizar el mar de una forma distinta, como fuente de vida, puede vislumbrarse en el ejemplo de Coopemar, en Torrinhas, donde se crían ostras y tilapias en tanques-red. La organización y la cooperación dieron frutos y actualmente las tilapias de Coopemar se venden en el Hipermercado Bompreço, de la red Wal-Mart, en Salvador, y en Europa, por medio del grupo francés Auchan.

La CFM, además de contribuir para la formación de los jóvenes, pretende consolidarse como un centro de generación de conocimiento para las poblaciones tradicionales que viven de la pesca. De ese modo, estará colaborando para aumentar la productividad y la calidad de la acuicultura y de la pesca en el Bajo Sur.

La implantación de la CFM en el Bajo Sur es una propuesta que concreta los objetivos y las estrategias de los Planes Municipales de Desarrollo y cuenta con el apoyo de la Caja Económica Federal y del Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento. La intención de los involucrados en el proyecto es transformar la realidad de las personas que viven básicamente de la extracción. El conocimiento adquirido por los jóvenes llega a sus familias y les cambia la cultura y la estructura, sin que se pierda la esencia de la actividad de la pesca artesanal. Liliana, después de la 5ª Alternancia, proyecta un nuevo rumbo para su futuro. “Con una balsa, puedo vender ostras de criadero a R$ 1,00 para los turistas, en el camino de Boipeba. Voy a ganar más”, afirma, confiante.

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