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Después del Barroco, la razón
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El profesor Luiz Alberto Freire, de la Escuela de Bellas Artes
de la UFBa, revela el acervo de la decoración neoclásica bahiana
y gana la segunda edición del Premio Clarival do Prado Valladares
Más de 100 proyectos inscriptos |
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Karolina Gutiez ◦ texto
Christian Cravo ◦ foto |
La segunda edición del Premio Clarival do Prado Valladares, creado por la Organización Odebrecht en el 2003, patrocinará el proyecto A Talha Neoclássica na Bahia. Luiz Alberto Freire es el autor de la investigación que pretende llevar al público un capítulo importante de la historia del arte de Bahía: el movimiento de reforma artística que sustituye el Barroco, que tuvo lugar durante casi todo el siglo XIX.
Las iglesias del siglo XVIII presentaban una ornamentación excesiva, eran sostenidas por columnas torcidas y salomónicas, que simbolizaban el infinito, y guardaban fuerte alegoría, expresada en racimos de uvas, mascarones, aves grotescas -todo para involucrar emocionalmente a los fieles.
La Talla Neoclásica, influenciada por el iluminismo, por el predominio de la razón en desmedro de la emoción, y por el antropocentrismo, practicados en Europa en los años 1800, dejó de lado la exageración, llevando a los templos un arte y arquitectura sobrios, tranquilos y racionalistas. Los artistas adhirieron a la tradición antigua grecorromana: las columnas pasaron a ser clásicas y acaneladas; las referencias simbólicas empezaron a representar virtudes como la fe, la esperanza, la caridad y la fortaleza; y la policromía y el uso excesivo del dorado se vieron sustituidos por el equilibrio del brillo sobre fondos blancos.
“El catolicismo denunciaba, entonces, su nueva mentalidad: en vez de distraer a los devotos con tamaña carga simbólica, su objetivo era llamar la atención sobre el mensaje elemental del cristianismo y, de esa manera, los templos necesitaban ser claros y ventilados, para ofrecer a los fieles un nivel de concentración y serenidad”, explica el autor, Luiz Freire, Profesor de la escuela de Bellas Artes de la Universidad Federal de Bahía (UFBa) y Doctor en Historia del Arte de la Universidad de Oporto, en Portugal.
El primer registro de la utilización de la Talla Neoclásica fue en 1792, en la capilla de la Hermandad del Santísimo Sacramento. En 1813, la iglesia de Nuestro Señor de Bonfim, ícono de la nueva estética, dio proseguimiento a la reforma y desencadenó una serie de obras en los templos de Bahía, hasta 1888, cuando la Iglesia de la Orden Tercera de São Domingos, última a adoptar ese modelo, fue reinaugurada.
Bahía cuenta con el mayor y mejor patrimonio de Talla Neoclásica de Brasil, con elementos que se asemejan a los italianos y portugueses, de calidad técnica y estética, pero con características propias.
La riqueza de ese período, entretanto, no ha despertado en los investigadores el interés en estudiar el sistema, el movimiento de reforma, su coherencia y peculiaridades. Afirma Luiz Freire que durante la investigación para la tesis de doctorado, que originará el trabajo patrocinado por Odebrecht, no encontró ninguna publicación específica sobre el tema. La única referencia a que tuvo acceso fue el libro A Cultura Religiosa Barroca no Brasil, del museólogo francés Germain Bazin, lanzado en 1953, que dedicó al tema solo cinco páginas. “Un movimiento que ocurrió durante 100 años merece más que eso. Mi libro abarcará el tema en una amplitud relativa a su importancia, ocupará ese hueco”, afirma Luiz Freire.
Según él, el arte brasileño de los siglos XVII y XVIII se empezó a estudiar en 1950, período en que Europa y, consecuentemente, Brasil, valoraban el Barroco. “Todo lo que significaba arte barroco merecía atención, principalmente acá, donde representaba nuestro pasado colonial”. Luiz Freire atribuye la escasez de obras sobre la Talla al hecho de que el Neoclásico es considerado responsable de la decadencia del Barroco, ya que, debido a su simplicidad, habría empobrecido el lenguaje artístico y terminado con la riqueza y la diversidad creativa. Él discrepa: “No es verdad. La creatividad se mantuvo al mismo nivel que la Talla Neoclásica, sobre todo en Bahía”.
Luiz Freire comprobará su afirmación cuando el libro esté terminado. “Para la tesis, tuve más acceso a los archivos portugueses. Ahora, con el patrocinio de Odebrecht, puedo profundizar la investigación con los periódicos de la época, que ofrecerán informaciones sobre el cotidiano de aquel momento, la identidad de los artistas entalladores, la cuestión estilística y simbólica y su relación con el discurso religioso”. El autor, que hasta hoy estudió 21 iglesias, pretende ampliar este número, incluso con altares del interior de Bahía.
Luiz Freire cree que su trabajo contribuirá para que la sociedad y las instituciones públicas pasen a valorar ese patrimonio como merece, al tiempo de preservarlo y evitar su proceso de deterioro, que ya se ha iniciado.
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