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Villas y vidas iluminadas
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Programa Luz para Todos, del Gobierno Federal, con la
participación de Odebrecht, llevará energía eléctrica a 65
mil consumidores de comunidades rurales de Minas Gerais
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Marcus Neves ◦ texto
Roberto Rosa ◦ fotos |
Aunque parezca increíble, 126 años después que el Emperador D. Pedro II concedió a Thomas Alva Edison, en 1879, el privilegio de implantar el uso de la energía eléctrica para el alumbrado público en Brasil, todavía hay en el país personas que jamás tuvieron acceso a esa facilidad de la vida moderna, como el agricultor Geraldo Guimarães Teixeira, su esposa Maria Lucia y su hijo Lucas, quienes viven en la chacra Cascavel, en el pueblo de Matias, área rural del municipio de Cláudio, en la región Centro Oeste del Estado de Minas Gerais, a cerca de 140 Km. de Belo Horizonte.
A los 10 años de edad, cursando la cuarta serie de enseñanza primaria, hasta hace pocas semanas Lucas tenía que utilizar una lámpara a keroseno para hacer los deberes de clase. Pero cuando esta edición esté circulando, él contará con una lámpara eléctrica que iluminará sus libros y cuadernos a la hora de estudiar.
La familia de Lucas es una de las favorecidas por el programa Nacional de Universalización del Acceso y Utilización de Energía Eléctrica, llamado Luz para Todos. El objetivo del programa es permitir, antes del año 2008, la instalación de energía eléctrica a una parcela de la población del medio rural brasileño que aún no tiene acceso a ese servicio público. El mercado-objetivo son los pequeños productores rurales, que utilizarán la energía como bien de consumo y, cuando aplicable, como factor de producción en procesos agropecuarios.
En Minas Gerais, el programa Luz para Todos está siendo conducido por Cemig - Companhia Energética de Minas Gerais y su meta fue anticipada para el 2006, de acuerdo con las negociaciones formalizadas en el de término del compromiso firmado entre los gobiernos Federal, Estadual y Cemig. Para ello, el área de actuación de la concesionaria fue dividido en cuatro lotes, dos de los cuales - Lote 1, en la región Oeste del estado y Triángulo Mineiro; y Lote 4, en la región Norte, en el llamado Polígono das Secas - a cargo de Odebrecht, por medio de licitación en la modalidad de menor precio vencida por CBPO Engenharia.
La madre de Lucas, Maria Lucia, quedó contenta cuando se enteró de que la luz eléctrica llegaría a su casa. “De lo contrario, iba a tener que mudarme con mi hijo. La médica me ha dicho que Lucas está demasiado flaco y necesita una alimentación más reforzada. Me mandó darle unas vitaminas de frutas. Pero para eso yo necesitaría una licuadora, y una heladera para conservar los alimentos y frutas. Sin luz, la única forma sería mudarme. Ir a vivir en un lugar con electricidad”, afirma, con la experiencia de quien tenía que conectar la batería del tractor utilizado en la agricultura en un pequeño televisor portátil, en blanco y negro, para asistir a la telenovela de las ocho.
Programa Luz Para Todos
Geraldo, marido de Maria Lucia, tiene un tambo y planta cafetos en la chacra, y vive hace 13 años en ese local esperando que llegue la luz. Él también ya estaba haciendo planes: “Aparte del confort, vamos a poder tener un televisor mejor, una heladera y hasta una licuadora, y también vamos a tener un motor para triturar la ración del ganado, una bomba para traer el agua hasta la casa. Además, mi mujer hace quesos para vender, y se necesita una heladera para conservar la mercadería”, explica, con una mirada de quien prevé un futuro con más facilidades.
A cerca de 600 Km. al norte de allí, en la localidad de Barreiros, distrito de Vila Nova, municipio de Montes Claros, Agenário Alves de Amorim, su esposa Iraní y sus dos hijos pequeños ya vivían ese futuro: se instaló la luz 15 días antes que en casa de la familia de Geraldo y, en ese intervalo, lograron equipar su modesta casa con una heladera y un televisor a color, con antena parabólica. Prender la lámpara cuando oscurece es un gesto que Agenário no se cansa de repetir, siempre sonriendo:
“Es muy confortable tener luz en casa. No teníamos ni heladera, ni televisor. Había que ir a buscar agua en una carreta a casi 1 Km., con dos tambores de 200 litros. Ahora tenemos una bomba; solo hay que conectar el motor para que el agua brote de inmediato en la canilla. La única cosa que teníamos era un celular. Pero, aun así, para cargar la batería había que caminar 5 Km.”, comenta Agenário, que mantiene en el local una pequeña producción animal para comercializar, y planta maíz, frijoles y zapallo para consumo propio.
Después del período de movilización, los equipos de Odebrecht empezaron a extender las nuevas conexiones el 20 de octubre y tienen un plazo contractual hasta abril del 2007 para instalar la luz eléctrica en la puerta de 64.560 consumidores, tendiendo 27.307 Km. de red eléctrica. Una tarea compleja, si se considera la logística necesaria para recorrer grandes extensiones, a través de cerros y valles.
“La logística es una de las bases de apoyo de nuestra actuación, porque los servicios se realizan en locales con los más diversos tipos de acceso. Hay que transportar postes, transformadores y red eléctrica. Otra necesidad es la de formar equipos cualificados, sea en el área del proyecto, sea en la operacional, que han sido nuestros desafíos. Y puedo asegurar que hemos conseguido superarlos. Constatamos la felicidad estampada en el rostro de cada consumidor ’conectado’, lo que nos alegra mucho”, resalta Sergio Neves, de Odebrecht, Director de Contrato.
El Presidente de Cemig, Djalma Bastos de Morais, destaca el alcance social del programa, no solo por incluir en la sociedad personas que no tenían acceso a un servicio público como la energía eléctrica. “El tema prioritario es fijar el hombre al campo. Estamos seguros que, con acceso total a la electricidad, el éxodo rural será evitado, lo que contribuirá para solucionar gran parte de los problemas sociales que enfrentamos, tanto en los centros urbanos como en el campo. Quizás sea ese el programa más importante implementado por el Gobierno en los últimos tiempos”.
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