nº 122 - Enero/Febrero del 2006
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 Publicación interna de la Organización Odebrecht – Odebrecht S.A, Construtora Norberto Odebrecht, Braskem y Fundação Odebrecht
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Al Maestro, con Cariño
Bonifácio Manoel dos Santos (1914-2005), el integrante
que trabajó más tiempo en Odebrecht, es un símbolo de
dedicación y compromiso con la Organización
   
   
Miucha Andrade ◦ texto

El día 12 de mayo de 1929, Bonifácio Manoel dos Santos, a los 15 años, aprendiz de herrero en las oficinas del Colegio Salesiano, en Salvador, le pidió un empleo al responsable de la construcción del edificio de la Compañía de Navegación Bahiana. El edificio estaba siendo construido por la Emílio Odebrecht y Cia., empresa del padre de Norberto Odebrecht. El 14 de mayo, fue contratado con un sueldo de 500 réis por hora, trabajando nueve horas por día. Nunca más paró.

El pasado 15 de noviembre, el Maestre Bonifacio, como se le conocía, falleció a los 91 años. Dejó a la esposa Eliete Maria Silva Santos y a los hijos Eduardo Manoel dos Santos y Bonifácio Manoel dos Santos Júnior. Él era el más antiguo integrante de la Organización Odebrecht.

Norberto Odebrecht y Emílio Odebrecht acompañaron el enterramiento, el día 16 de noviembre, en el Jardim da Saudade, en Salvador. “Teníamos una relación muy íntima con Bonifácio”, afirma Norberto Odebrecht. “Un hombre de absoluta confianza”, completa.

El Maestro Bonifácio trabajó 15 años en la Emílio Odebrecht y Cia. “El viejo Emílio era un gran jefe, nos explicaba todo, o entonces, dejaba por escrito”, contaba.

Cuando Norberto Odebrecht fundó su propia empresa, en 1944, él estaba allá. Empezó como ayudante de herrero y fue ascendido a maestro de obras, en la construcción del edificio Tuiutí, en 1950. En ese mismo año, se compró una casa por Cr$ 50 mil cruceiros (moneda en la época), siendo Cr$ 20 mil de sus economías y Cr$ 30 mil que la Constructora Norberto Odebrecht le prestó.

Él siguió trabajando en las obras con el espíritu de servir y de satisfacer siempre a los clientes. En esas obras, se destacaba la construcción, en un año, del Teatro Castro Alves, en Salvador. “Fui el primer operario”, comentó. “Había combinado con el cliente, el Gobernador Antônio Balbino, que el teatro sería inaugurado el 2 de julio. En la noche del 1º de julio, el Dr. Balbino fue hasta allá y el Dr. Norberto mandó llamar a los maestros y peones. El Dr. Balbino afirmó: ´Norberto, usted cumplió con su palabra'. Y el Dr. Norberto, señalándonos, compartió las honras con nosotros y dijo: `No me agradezca solo a mí, sino a todo esa gente que está ahí”.

El Maestro Bonifácio construyó casas, escuelas, hospitales, viaductos, edificios residenciales y de oficinas, en varias ciudades brasileñas. Río de Janeiro, donde estuvo en 1969, en la construcción del edificio sede de Petrobras, fue la ciudad que más le gustó.

En entrevista publicada en Odebrecht Informa nº 23, editada en junio de 1979, reveló: “En Río de Janeiro, quería ver un desfile de samba. Compré un ingreso, llegué a las 17 horas a la avenida y solo salí a las 8 de la mañana del día siguiente, en pleno sol, cuando terminaba de desfilar la escuela de samba de Portela”.

El sueño de conocer Portugal se realizó a los 78 años de edad. El viaje fue un premio por los años de dedicación a la Organización Odebrecht. Durante su estada visitó la sede de Bento Pedroso Construções, en Lisboa, y habló con los jóvenes empresarios de la época sobre su experiencia de trabajo.

En ese trayecto, conquistó amigos. Y sin distinciones: desde los más humildes peones que comandó hasta los ingenieros que llegaron a Odebrecht recién egresados de facultad. Esos jóvenes, actualmente grandes nombres de la ingeniería nacional, se apoyaron muchas veces en la experiencia del maestro, que siempre enfatizó la importancia de la lealtad y de la responsabilidad. “El hombre tiene que confiar en el hombre”, dijo a Odebrecht Informa. “Si la persona tiene amor al lugar donde trabaja, se valoriza”.

La trayectoria del Maestro Bonifácio, a lo largo de tanto tiempo de dedicación a Odebrecht, demostró su vocación para convertir el trabajo en una razón de vivir. Él, que siempre luchó por nuevas conquistas y buscó superar nuevos desafíos, ofrece a todos un ejemplo de inestimable valor. A juicio de Norberto Odebrecht, fue un hombre de carácter excepcional.

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