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Cuente conmigo
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Antonio dos Prazeres Costa, Dedinho,
integrante de Odebrecht desde 1968, es un
ejemplo de estímulo y vocación para servir |
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Valber Carvalho ◦ texto
Christian Cravo ◦ foto |
En el registro civil de São Felipe (BA), fue registrado como Antonio dos Prazeres Costa. Era el mes de julio de 1948 y el pequeño Antonio siquiera desconfiaba que su nombre solo “duraría” 20 años.
A los 6 años, su familia se trasladó para el barrio del Retiro, en Salvador. A los 10, él empezó a trabajar haciendo paquetes en un fábrica de jabón.
Un día, después de haber sido dispensado del servicio militar, buscó un vecino de nombre Deusdete para pedirle trabajo. Corría el año 1968 y Deusdete, que trabajaba en Odebrecht, le ofreció un puesto en la construcción del Puente del Funil, que conectaría el lado sur de la Isla de Itaparica al continente.
Antonio, de 1,59 m, no era hombre de pensar dos veces. Pero no permanecería ni una semana en el nuevo servicio. Al quinto día de trabajo se hizo un tajo profundo en el pulgar de la mano derecha en una lámina de corte. Tras recibir los primeros auxilios en el sitio de obras, Antonio fue medicado en una clínica en Salvador.
“¿Dónde está el nombre?” gritó el doctor mientras confería su ficha. El enfermero de la obra se había olvidado de poner el nombre al llenar la ficha. “Voy a poner su nombre acá como 'Dedinho' y de la próxima vez solo lo voy a atender si me trae la ficha completa”, dijo el doctor. A partir de aquella fecha, desaparecía Antonio, surgía Dedinho.
Debido a la lenta cicatrización de la herida, Dedinho fue trasladado para la oficina de la obra, en el barrio del Retiro, en Salvador. Trabajaba directamente con “Seu Costa”, encargado de la obra del puente del Funil. Empezó entonces a demostrar sus cualidades: disposición para el trabajo, vivacidad, memoria prodigiosa y voluntad de aprender. Cuando la obra llegó al fin, en 1970, Dedinho fue contratado como sirviente.
Al poco tiempo, fue ascendido a auxiliar de almojarifazgo, en seguida a auxiliar administrativo y por último a auxiliar administrativo II, cargo que ocupa desde 1998. Él comenta que hasta principios de los años setenta, los directores no tenían secretarias y por ello el contacto con ellos era muy frecuente. Le encomendaban las misiones más inusitadas. “Ya fui a recoger la firma del director de la empresa, tarde en la noche, en la cocina de su casa”, recuerda, con su habla rápida.
Dedinho actuó, entre otras obras, en el Puente del Funil, en el Puente sobre el Río Pardo (en Camacã, sur de Bahía), en el Emisario Submarino de Salvador, en la Emprendimientos Inmobiliarios (construcción de los barrios de Caminho das Árvores y Vilas do Atlântico), en OPL - Odebrecht Perfuraciones, en Aracajú, y en el DOS - Departamento de Obras y Tierras de Salvador.
En 1980 pasó a trabajar en el Área de Propuestas, desempeñando varias funciones administrativas. “De obra yo entiendo todo y conozco el CREA (Consejo Regional de Ingeniería y Arquitectura) como si fuese mi casa”, observa.
Uno de los más sabrosos recuerdos que trae de la empresa es que la misma le dio oportunidad de mejorar los pocos estudios que tenía, bancando un curso para finalizar el segundo grado.
En el 2002, Dedinho se jubiló, pero, según él, “no consigue alejarse de Odebrecht”. Actualmente trabaja en el Ciaden - Centro de Desarrollo de Informaciones e Ingeniería y puede ser encontrado todos los días en la oficina del TMS 2 - Transporte de Masa de Salvador, en la Avenida Tancredo Neves, en Salvador.
Casado oficialmente desde 1979, Dedinho tiene un hijo de 23 años y una nieta de cuatro años. Una vez, alguien intentó cambiarle el nombre, pero se echó atrás cuando, en la primera reunión de trabajo, se dio cuenta que los directores solo le decían Dedinho. ¿El secreto de tanta popularidad? “Soy cordial con todo el mundo, trato al jefe y al vigilante de la misma manera”.
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