nº 122 - Enero/Febrero del 2006
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 Publicación interna de la Organización Odebrecht – Odebrecht S.A, Construtora Norberto Odebrecht, Braskem y Fundação Odebrecht
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Empresario y Emprendedor
Todo empresario es un emprendedor, pero no todo emprendedor
es un empresario. La cuestión crucial es definir lo que
distingue un emprendimiento de una empresa
   
   
Antonio Carlos Gomes da Costa

Es interesante observar que, aunque se utilice de forma amplia y recurrente en la literatura administrativa y educacional, el término emprendedorismo no transparece en la vasta obra escrita de Norberto Odebrecht. ¿A qué se debe? ¿Se trata de una preferencia personal del autor por la palabra empresario o existen motivos más profundos a raíz de esa actitud?

Elegimos la segunda alternativa. La palabra emprendedor designa siempre personas dotadas de un perfil que las torna capaces de, en el mundo empresarial o en otras esferas de la actividad humana, destacarse por la capacidad de transformar visiones en realidad. En la literatura sobre el tema, un elenco de virtudes siempre aparece asociado a los seres humanos que sobresalen por su capacidad de emprendedorismo: visión positiva del futuro (optimismo), coraje para correr riesgos calculados, capacidad para analizar contextos e identificar oportunidades, proactividad, constancia de propósito en la persecución de sus objetivos (persistencia), creatividad, disposición de aprender en situaciones adversas, dedicación, realismo, discernimiento, capacidad de evaluar a si mismo y a los demás, certeza, pasión por lo que hace, compromiso con la calidad, disposición para innovar, liderazgo y foco.

Como se ve, las características de un emprendedor son, sin lugar a dudas, las mismas que se requieren para que uno se convierta en empresario exitoso. En ese sentido, es lícito afirmar que todo empresario es un emprendedor, sin embargo, no todo emprendedor es un empresario. El tema crucial acá, es definir claramente lo que distingue a un emprendimiento de una empresa.

El emprendimiento es una acción delimitada en el tiempo y dotada de objetivos bien especificados, los cuales, una vez logrados, quizás no justifiquen más la continuidad de la iniciativa. Un ejemplo: varias empresas se asocian para realizar una determinada obra. Una vez finalizada la tarea común (emprendimiento), la sociedad entre ellas deja de tener sentido. La empresa, por otro lado, es una organización (de personas), cuyo propósito soberano es sobrevivir, crecer y lograr sustentabilidad, o sea, extenderse en el tiempo. Mientras que el emprendimiento se define sobre todo por el objetivo pragmático a ser alcanzado, la empresa se caracteriza por tener una misión, una visión del futuro, valores y principios constitutivos de una cultura y una estrategia para recorrer la distancia entre lo que se es y lo que se quiere lograr.

Una diferencia crucial es la manera cómo emprendimientos y empresas lidian con sus intangibles: personas, cultura, conocimiento, marca y responsabilidad socio ambiental. En los primeros, la gestión de los intangibles se hace de una manera táctica. Ya en las empresas, esa gestión tiende a ser considerada un componente relevante de la estrategia de la organización.

¿Empresas y emprendimientos pueden contraponerse en el mundo de los negocios? Creemos que sí. Un ejemplo de ello se vislumbra a través de la acción de los llamados inversionistas agresivos, que asumen el control de empresas vía mercado de capitales (takeover), para enseguida elevar los resultados para los accionistas de manera drástica e insostenible. Las acciones se valorizan a corto plazo, mientras el horizonte estratégico se desvanece y el futuro se compromete de forma definitiva. Luego, la dinámica de las fusiones e incorporaciones, eventualmente, puede presentar un lado oscuro donde, emprendedorismo y espíritu empresarial se contraponen frontalmente.

Por todo eso, podemos concluir que la Tecnología Empresarial Odebrecht (TEO), como filosofía de vida centrada en el trabajo y en la educación -mucho más que una educación para el emprendedorismo-, es un modelo de educación para ser empresario.

Para Norberto Odebrecht, ser empresario es algo más elevado y más complejo que ser emprendedor.

 
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