nº 122 - Enero/Febrero del 2006
                       Portugués | Inglés
 Publicación interna de la Organización Odebrecht – Odebrecht S.A, Construtora Norberto Odebrecht, Braskem y Fundação Odebrecht
 HOME
 EN ESTA EDICIÓN
 REPORTAJES
 Energía I
 Energía II
 Competitividad
 Estados Unidos
 Calidad de Vida
 República Dominicana
 Memoria
 Tecnología
 Venezuela
 Cultura
 SECCIONES
 Editorial
 Ultima Generación
 Perfil
 Filosofía Empresarial
 Entrevista
 Registro
 Libros
 Mensaje del Consejo
 Staff

Unión de compromisos
Ejecutando proyectos de gran impacto social y
económico y formando equipos locales, Odebrecht
se integra cada vez más a Venezuela
Un líder educador y un equipo estimulado
   
   
Cláudio Lovato Filho ◦ texto
Luciano Andrade ◦ fotos

Cuando llegó al Aeropuerto Simón Bolívar, el 23 de abril de 1994, el Director Superintendente Euzenando Azevedo tenía pocas informaciones sobre Venezuela. Al tomar el taxi, avistó las luces y los edificios de Maiquetía, ciudad ubicada en la región metropolitana de Caracas, cerca del aeropuerto, y creyó que la capital venezolana fuese allí. A cierta altura del trayecto hasta Caracas, de unos 45 minutos con buen tráfico, Euzenando se preguntó: “¿Adónde me está llevando este tipo?”

Euzenando había llegado para sustituir a Marcelo Jardim, actual Director Superintendente de Odebrecht en los Emiratos Árabes Unidos y que formaba parte de uno de los primeros integrantes de Odebrecht en Venezuela, en 1992. Euzenando empezaba a vivir el desafío de conocer el país, adaptarse a sus realidades y buscar oportunidades de crecimiento.

En aquella época, Odebrecht estaba ejecutando en Venezuela un solo proyecto: la construcción del Centro Lago Mall, centro comercial en Maracaibo -la segunda ciudad del país-, que recibiría en 1998 el premio Obra del Año, concedido por la Cámara de la Construcción del Estado de Zulia, del cual Maracaibo es la capital.

Hoy en día, Odebrecht es una de las principales empresas de ingeniería y construcción de Venezuela, responsable, entre otras cosas, de la mayor obra que se está ejecutando en el país, el Segundo Puente sobre el río Orinoco, en la región de Guayana . Desde 1992, cuando llegaron los primeros integrantes de la empresa, Odebrecht ha dado prioridad a la formación de equipos locales y a la asociación con compañías e instituciones venezolanas, estrechando lazos con las comunidades donde actúa, integrándose al país cada vez más, hurgando en su realidad y compartiendo sus sueños y expectativas.

Para realizar los sueños y atender a las expectativas de los 24 millones de habitantes del país -que mezcla la influencia europea, africana e indígena, el décimo mayor productor y sexto mayor exportador de petróleo del mundo- el gobierno venezolano ha invertido ampliamente en el desarrollo de la infraestructura. Odebrecht participa de ese esfuerzo. En el sector de transportes, además del Segundo Puente sobre el río Orinoco, la empresa está construyendo y expandiendo tres líneas de metro en Caracas y en la región metropolitana; ejecuta asimismo en el sector agrícola el Proyecto de Riego El Diluvio-Palmar, en Maracaibo.

En el sector de petróleo

Cuando las obras del Centro Lago Mall quedaron terminadas, el desafío de Euzenando Azevedo y su equipo era hacer que Odebrecht creciese en Venezuela. Y consideraron que el sector de petróleo era prioritario. Estaban seguros de que Odebrecht, con su experiencia internacional en proyectos en ese sector, tenía un aporte importante a ofrecer a la industria de petróleo de Venezuela, responsable del 80% del PBI del país. “Deseábamos prestar servicios para la industria de petróleo, pero no como subcontratados. Conocíamos nuestra capacidad de ofrecer al país un aporte calificado. Con serenidad, nos propusimos a identificar las mejores oportunidades”, recuerda Euzenando.

La estrategia demostró su eficiencia en 1998, cuando Odebrecht se adjudicó el primer contrato del Gobierno de Venezuela, por medio de la estatal Petróleo de Venezuela (PDVSA). La obra a ser ejecutada por Odebrecht era la Terminal de Embarque de Petróleo de Jose, nombre del distrito industrial de Puerto La Cruz. Una relación de confianza comprobaba su capacidad y crecía en el país.

A seguir, Odebrecht ejecutó el Proyecto de Reutilización de Aguas Servidas (RAS), en el Lago Maracaibo. Con ese proyecto, sumamente complejo, Odebrecht obtuvo en el 2002 el premio Obra del Año, otorgado por la Cámara de la Construcción del Estado de Zulia.

Jessé Coutinho participó de ese momento en la empresa. Está en Venezuela hace 10 años. Es Responsable de Administración Contractual en las obras de las líneas 3 y 4 del Metro de Caracas. Llegó al país después de experiencias en Brasil, Perú y Ecuador. En el 2002, se casó con la venezolana Mary y tienen un hijo de tres años. “Hemos tratado desde el principio de demostrar nuestra capacidad de realizar, de administrar, de relacionarnos”.

Odebrecht se integró plenamente al país. Actualmente es una empresa constituida, cada vez más, por venezolanos. José Claudio Daltro, Responsable de Administración y Finanzas de Odebrecht en Venezuela, llegó al país en 1999. Trabaja en la Organización desde 1977 y fue uno de los precursores en Perú y también actuó en Argentina y Chile, además de Brasil. En su cotidiano, apoya a los equipos dirigentes de las obras en la formación de profesionales locales. “A medida que Odebrecht forme equipos venezolanos, estará más integrada al país. Y el camino es tratar de identificar gente aquí, estimulada a crecer y basada en los principios y valores de la Tecnología Empresarial Odebrecht”.

En el frente externo, José Cláudio coordina los trabajos de comunicación empresarial y de relaciones institucionales, y dedica una atención especial al diálogo con el medio académico y con entidades de clase. “Odebrecht tiene un aporte importante a dar al país, en términos técnicos y filosóficos”. En el 2005, Odebrecht participó, entre otros eventos, de conferencias, simposios, congresos y ferias realizados por las siguientes instituciones: Universidad Católica Andrés Bello, Universidad Central de Venezuela, Colegio de Ingenieros del Estado de Carabobo, Cámara de la Construcción del Estado de Bolívar y Cámara de la Construcción de Venezuela.

En el sector de transportes

Odebrecht amplió sus horizontes en Venezuela a partir de haberse adjudicado la licitación para construir la Línea 4 del Metro de Caracas, la primera obra de la empresa en el sector de transportes en el país. A fines de 1998, se anunció el resultado.

Obras en Venezuela

En el 2000, además de iniciar las obras de la Línea 4, la empresa alcanzó un objetivo en el que tenía una enorme expectativa: el contrato para la construcción del Segundo Puente sobre el río Orinoco, proyecto de la Corporación Venezolana de Guayana - CVG, empresa gubernamental responsable del desarrollo de la región. Producto de más de 20 años de reivindicaciones de la población, la obra está financiada por el programa de apoyo a las exportaciones de bienes y servicios del Banco de Brasil.

“En aquel entonces”, observa Euzenando Azevedo, “ya habíamos terminado el Centro Lago Mall, la Terminal de Embarque de Jose y el Proyecto RAS. La construcción de la Línea 4 del Metro y el Segundo Puente sobre el río Orinoco estaban en ejecución. Por lo tanto, habíamos echado raíces en Maracaibo, Puerto La Cruz, Caracas y Puerto Ordaz. Estábamos presentes en cuatro regiones del país, consolidando una actuación nacional”.

La obra recibe la visita diaria de estudiantes universitarios y de escuelas técnicas y de integrantes de entidades de clase de toda Venezuela. La Ingeniera Civil Linep Espinoza, 25 años, se recibió en el 2003 en la Universidad Experimental de las Fuerzas Armadas (Unefa) en su ciudad natal, Maracay. Ingresó en Odebrecht en el 2004 e integra el equipo de Ingeniería del puente, liderado por Mauro Martins. Donde quiera que vaya, lleva siempre la máquina fotográfica. Entre otras tareas, realiza el acompañamiento fotográfico de la obra. “Cuando les digo a mis ex compañeros de universidad que estoy trabajando aquí, quedan encantados”, observa Linep, explicando el sentimiento de muchos estudiantes y jóvenes profesionales de su país con respecto al proyecto.

Las relaciones con la comunidad también se destacan en el proyecto. En el sitio de obras hay un mirador ubicado en el margen sur del río Orinoco. Allí, con apoyo de CVG y de Odebrecht se instalaron, en junio del 2005, locales de artesanía, golosinas y ropa y un restaurante cuyo funcionamiento está a cargo de la Cooperativa Aguas Claras de Caruachi, que cuenta con 21 asociados.

Diego Quilarque es uno de ellos. Ingeniero Agrónomo, se dedica actualmente al comercio. “Nos estamos acostumbrando al nuevo negocio”, dice. Visitan el local un promedio de cuatro mil personas, en su mayoría turistas. “Ya vino hasta gente de la India”, dice Almira Martínez, socia de la cooperativa. El presidente, Santiago Cedeño, esposo de Almira, un ex oficial de la Marina Mercante, afirma: “Deseamos crecer y para eso estamos capacitando personas”. Todos los productos vendidos en el mirador son provenientes de la región. “Es una vitrina para que la comunidad muestre lo que produce”, dice Diego Quilarque.

El sector agrícola

Al igual que en el sector de transportes, también en el 2000 se abrieron las puertas para la actuación de la empresa en un nuevo sector, el agrícola -uno de los destaques de la economía de la región de Maracaibo-, con la adjudicación del contrato para las obras del Proyecto de Riego El Diluvio-Palmar ( ver fotos del proyecto de irrigación en el site www.inder.gov.ve/inder_galeria_01.htm ).

Iniciativa del Instituto Nacional de Desarrollo Rural (Inder), El Diluvio-Palmar ha superado la condición de un proyecto de riego para transformarse en un proyecto socioeconómico. En su rastro han sido construidas carreteras, escuelas y casas. Se desarrollan acciones sociales para propiciar la mejora de la calidad de vida de los habitantes de la región, entre ellos los integrantes de cinco comunidades indígenas.

El proyecto está ubicado en un área de conflicto, la frontera con Colombia. Hay infiltraciones frecuentes de guerrilleros de dicho país en tierras venezolanas. Los secuestros de hacendados son comunes y, por ese motivo, el Ejército y la Guarda Nacional de Venezuela se han convertido en verdaderos socios de Odebrecht en el proyecto. El “anillo invisible de seguridad”, una red de informaciones organizada por habitantes de la región para ayudar a proteger a los integrantes de la empresa, ha desempeñado un papel fundamental. En condición de beneficiarios de la obra, hacen lo posible por colaborar. En consecuencia, El Diluvio-Palmar es un instrumento de ocupación ordenada de la frontera, mediante el cual el Estado se hace presente. En ese ambiente desafiador y rico en oportunidades de crecimiento se está formando un grupo de jóvenes ingenieros y administradores venezolanos quienes, además de ejercer las tareas cotidianas en el sitio de obras, penetran en el conocimiento y en la práctica de la Tecnología Empresarial Odebrecht.

En el 2002, se abre un nuevo frente de contribución en el sector de transportes: Odebrecht gana la licitación internacional de la Compañía Autónoma Metro los Teques para construir el Metro de Los Teques, municipio de 140 mil habitantes en la región metropolitana de Caracas . Aquel mismo año, en la capital del país, se lleva a cabo una nueva conquista: la ampliación de la Línea 3 del Metro de la capital, iniciada en el 2003.

Nivel de estabilidad

El año en que se iniciaron las obras de la Línea 3 fue el mismo del arribo del ingeniero civil Yuri Kertzman a Venezuela. Tenía 30 años y venía de una experiencia de cuatro años en Angola. Responsable de las Obras Civiles de la Línea 3, Yuri participó de la primera edición del Programa de Desarrollo de Empresarios (PDE) de CNO. Fue invitado a integrarse al equipo de la obra por el Director de Contrato Antônio Carlos Dahia Blando. “Encontré en Venezuela un ambiente propicio para crecer personal y profesionalmente. Se están ejecutando grandes obras, hay una fuerte integración de culturas y constantes oportunidades de capacitación”.

Al analizar la trayectoria de Odebrecht en Venezuela, Euzenando Azevedo es categórico: la historia ha sido rica en desafíos, aprendizajes y conquistas pero, como siempre, el pasado quedó para atrás. Lo que cuenta son el presente y el futuro. “Odebrecht ha llegado en Venezuela a un nivel de estabilidad”, observa Euzenando. “La supervivencia está asegurada. Hay que crecer. Nuestros objetivos son estabilizar la facturación, mantener la constancia para generar oportunidades de trabajo y estar presentes en todas las grandes oportunidades del país. Todo eso depende de la continuidad de nuestra trayectoria para convertirnos en una empresa venezolana, objetivo que sólo será logrado si tenemos en mente que hay que integrarse y formar equipos en el país. Tenemos que buscar personas estimuladas a integrarse. Así se creó Odebrecht”.

© Copyright Odebrecht S.A.
Inglês Espanhol