Azúcar y Alcohol
Para ellas no
hay mal tiempo
Mujeres participan en la cosecha
mecanizada de caña azúcar en la
destilería Alcídia, en São Paulo,
perteneciente a ETH, y operan
equipamientos pesados
texto: Miucha Andrade
fotos: Edu Simões
La inversión de esa primera etapa de mecanización es de R$ 5 millones. El costo de cada máquina llega a R$ 800 mil. “Si el trabajador no se ocupa del equipamiento, no vale la pena invertir”, observa Cristiano Bastos da Silva, coordinador de la mecanización agrícola. Según él, las mujeres se destacan porque son más delicadas, detallistas y cuidadosas en el trabajo. “Para inscribirse no hace falta una experiencia anterior, solo ganas de aprender”.
Cristiano tiene 35 años y llegó a Alcídia en enero del 2008, después de pasar por la Usina Eldorado, adquirida en marzo por ETH. Empezó a trabajar a los 13 años como cañero, fue encargado de mecanización de la cosecha y pasó a supervisar la logística. En Eldorado, formó un equipo, estructuró el área agrícola y el organigrama operacional. Volvió a estudiar a los 22 años, en la 5ª serie de la enseñanza fundamental. En el 2007, concluyó el curso de Administración de Empresas. En Alcídia, identificó personas para trabajar en la mecanización y alertó a su equipo: “Tuve un camino arduo, pero no tienen que basarse en él. Hay que estudiar para ser el mejor”.
Una pesada rutina de trabajo
Crisléa Rodrigues, 25 años, dos hijos, vive en el Asentamiento Santa Zélia, a 10 minutos de la Destilería Alcídia. Después de dos años atrás del mostrador de una pastelería en Teodoro Sampaio, buscó una nueva oportunidad en la usina. Actualmente opera una cosechadora. “Siempre quise manejar esas máquinas”, comenta entusiasmada. “La cuido como si fuese mía. Me paso más tiempo en el trabajo que con mi familia”.
La rutina de esas jóvenes exige mucho esfuerzo. Llegan a las 7 horas al campo y trabajan hasta las 15 horas. Confieren diariamente el funcionamiento mecánico y las condiciones de la máquina, cambian piezas, si necesario, chequean el aceite y el agua y dejan las láminas de las cosechadoras limpias y afiladas para cortar caña. Para desempeñar esas tareas tuvieron un entrenamiento de 16 horas de clases prácticas en los campos de la Hacienda Alcídia.
Aparecida Silva Lima, 26 años, nació en Dourados (MS). En octubre del 2007 ingresó en la Destilería Alcídia. Trabajó en el refectorio durante cinco meses y solicitó una oportunidad en los servicios de mecanización. “Aprendí a maniobrar y a cambiar las piezas de las máquinas”, relata. Actualmente recibe un sueldo más elevado para trabajar como sustituta de operadora. Descansa un día cada cinco días trabajados. Su meta es crecer profesionalmente y cursar una facultad de Administración de Empresas.
Un sueño realizado por Suzilaine Oliveira, conductora de camión. Es licenciada, cursó un postgrado y vivió un año y medio en Portugal. Conoció algunos países de Europa, como Alemania, Francia y España. “Estaba a paseo en Brasil, pero mis padres no querían que me fuera a vivir lejos. Fue cuando supe que había una vacante”, comenta. Fue entrevistada y la seleccionaron entre 17 hombres. Suzi cree que manejar su camión es más fácil que un auto. “Es confortable, tiene más visibilidad y el mecanismo es muy sencillo”.
Todos los equipamientos utilizados en la mecanización agrícola tienen aire acondicionado, banco reclinable con varias posiciones y una elevada tecnología, que permite al vehículo pasar por varios pozos sin causar problemas al conductor. La segunda etapa del proceso de mecanización prevé la instalación de equipamiento GPS (Global Positioning System) y computadoras en todas las máquinas.
Hay muchos cuidados con la vanidad. “Todo empieza con un baño demorado a las 5 de la mañana”, afirma Suzi. Lápiz de labios, crema para las manos y protector solar son indispensables. “Durante el día, la tierra roja se nos pega en la piel y, por eso, tenemos que estar preparadas”.
Aline da Silva Oliveira, 19 años, conquistó en la ETH su primer empleo. También vive en el Asentamiento Santa Zélia y es una de las operadoras de la plantadora. “Lo que me desafía es saber que la producción está en mis manos y depende de mí”, afirma. “Tengo que acompañar la cantidad de adobo que cae de la máquina y examinar si la tierra está cubriendo la muda de caña. Aprendí mucho y me empeño en mejorar todos los días”.
Nuevo perfil profesional
La mecanización del proceso productivo reduce el número de puestos de trabajo en las usinas, pero exige un nuevo perfil de los profesionales. Una cosechadora, por ejemplo, sustituye el trabajo de 90 personas. Al mismo tiempo, emplea y califica el trabajo de otras 10. En el tope de la carrera, el sueldo de un operador puede llegar a R$ 1.500. Las vacantes de cortador de caña se verán reducidas, sin embargo ellos serán absorbidos por otras actividades, como operadores de máquinas, tractores y equipamientos, gestores de sistemas de informática vía satélite y técnicos agropecuarios.
Las buenas prácticas de producción del sector sucro-alcoholero
“Aquí en la Alcidía no habrá desempleo”, asegura Lamartine Navarro Neto, Director de la usina. La destilería prevé una ampliación en los próximos años de la capacidad de molienda de 1,5 para 4,5 millones de ton. de caña por zafra. Además, la ETH pretende construir, en los próximos años, tres nuevas usinas en São Paulo, dos en Mato Grosso do Sul y tres en Goiás. La mecanización es un proceso irreversible, destaca Lamartine. “Nos estamos preparando para este avance tecnológico. Y seguramente reubicaremos a nuestros cortadores en otras actividades, sea en Alcidía o en las nuevas unidades de ETH”, afirma.