Azúcar y Álcohol
Experimentos y más experimentos
Desarrollo de variedad comercialmente competitiva de caña de azúcar dura de 10 a 12 años
texto: Leonardo Maia
fotos: Guilherme Afonso
En la primera etapa, llamada T1, el corte es brusco: tras dos días compitiendo con variedades comerciales, se sobresalen solo mil plantones, los más resistentes y promisorios. A los dos años, en la etapa T2, cuestiones como selección (la cantidad de pies de caña de azúcar que nacen en 1 metro linear), se evalúan la cerradura y resistencias a enfermedades y herbicidas. Sobran únicamente cerca de 250 a 300 pies, que presentan resultados mejores que el promedio o iguales a él. En la tercera etapa, la T3, con más de tres años de testes, los clones que tienen los mejores promedios en tres cortes pasan a la etapa final de experimentación, conocida como ensayo de competición. No hay que perder las cuentas: son solamente 20, como máximo 30 privilegiados. Tras otro cuidadoso período de tres años, pueden resultar una o dos nuevas variedades. Con mucha suerte, hasta tres. Sin embargo, todo ese esfuerzo también puede resultar nulo, sin ningún nuevo tipo de caña de azúcar.
Ese trabajo dura de 10 a 12 años. El objetivo es que por lo menos una semilla de aquellas 300 mil que han salido de Alagoas se transforme en una especie competitiva comercialmente, con una proporción de azúcar más elevada y con una capacidad mayor de tonelada plantada por hectárea. Esa actividad es un impacto directo en la mayor productividad de una unidad como la Eldorado, de la ETH.
“El principal objetivo de nuestra estación experimental es encontrar una variedad adaptada a las nuevas fronteras, donde se encuentra actualmente Mato Grosso del Sur, pues las variedades que encontramos aquí son más adecuadas al Nordeste y a São Paulo. Tener un proyecto como ese en casa es una evolución para la región. Son clones adaptados a este tipo de suelo y clima”, explica Alécio Cantalogo, Gerente Agrícola de la Unidad Eldorado.
La existencia de un experimento de ese nivel –el primero en Mato Grosso do Sul- beneficia a toda la región. Integrante de la Red Inter Universitaria para el Desarrollo del Sector Sucroalcoholero (Ridesa), la Unidad Eldorado debe ofrecer sus descubrimientos a los demás asociados, tanto universidades federales como empresas competidoras. Del mismo modo, la ETH puede asimilar variedades desarrolladas en otras estaciones, como es el caso de las que fueron traídas de Valparaíso, en el interior de São Paulo. Ellas ya están en la etapa final de experimentación y en breve podrán ser utilizadas comercialmente.
Al desarrollar investigaciones en busca de nuevas especies de caña en su propio campo agrícola, la ETH sale adelante en la licitación. “Después de todo el proceso, si la nueva variedad alcanza un buen resultado, ya presenta un formato comercial, tratada térmicamente. Esa es la ventaja de haber instalado la estación aquí, pues las otras usinas tendrán que esperar el lanzamiento, mientras nosotros ya tendremos 100 a 200 hectáreas de ella”, resalta Alexandre Sulino, que divide con Dorivan Rios Figueiredo la coordinación de la Estación Experimental.
La Unidad Eldorado posee 60.500 clones diferentes distribuidos en 45 hectáreas. La meta es llegar en los próximos años a la marca de 60 hectáreas en testes. La mayor parte está en la etapa T1, iniciada el año pasado con 20 mil plantones y que recibió 40 mil más este año. Los otros 500 pies están en la etapa final de experimentación y son justamente aquellos que vinieron de Valparaíso.
Crecimiento vertical
El trabajo puede rendir frutos también para otras unidades de la ETH, como la Alcídia y la Conquista del Pontal, en São Paulo, y la vecina Santa Luzia 1, aún en etapa de construcción. El optimismo es grande: “El promedio productivo que esperamos actualmente es por encima de 90 ton. de caña por hectárea. Pero como el cañaveral tiene solamente tres años de vida, el mayor desafío es mantener ese promedio elevado en los próximos años. Nuestro objetivo es producir más y en una superficie menor. Queremos crecer verticalmente”, observa Alécio Cantalogo.
Para lograr ese objetivo, es esencial que el programa de experimentación salga adelante. “Planeamos tener, como mínimo, una nueva variedad de aquí a 10 años, cuando nuestros primeros clones terminen las etapas de testes. En Alagoas, hay cruzamientos que son top de línea en el mercado”, explica Alexandre Sulino.
Clima ideal
Antes de llegar al campo experimental de la ETH, en Mato Grosso do Sul, las potenciales nuevas variaciones de caña de azúcar fueron generadas en la Estación de Floración y Cruzamiento de Serra do Ouro, en los alrededores de Maceió. Bajo orientación de investigadores de la Universidad Federal de Alagoas (Ufal), se da el cruzamiento natural de diferentes tipos de caña, en busca de una nueva variación, más resistente y productiva. De esa, única estación del tipo vinculada a Ridesa, salen todas las semillas distribuidas a los asociados. El proceso de hibridación ocurre entre abril y junio, cuando los investigadores de todas las universidades asociadas se mudan para Alagoas.
¿Pero por qué solamente en Alagoas? La respuesta es de Geraldo Veríssimo, profesor de la Ufal y coordinador del programa de la Sierra del Oro: “Estudios científicos señalaron que existen aquí locales ideales para el profundo florecimiento de la caña, debido al clima y al suelo fértil. Estamos en la latitud ideal y con una temperatura perfecta, con una mínima de 18 grados y máxima de 32”.
El centro de Ciencias Agrarias de la Ufal posee actualmente uno de los más importantes bancos de germoplasmas de caña de azúcar del mundo, con variedades de países como Australia, Estados Unidos, Indonesia y Colombia, y de períodos remotos, como el siglo XIX. El origen de ese trabajo está en la década de 1970, época del Instituto del Azúcar y del Alcohol (IAA), vinculado al Pro Alcohol. Con la extinción del IAA, las universidades federales brasileñas heredaron los investigadores y las estructuras físicas, no dejando morir el proyecto.
Un joven líder en la Estación Experimental
En la Sierra del Oro, se cruzan especies conocidas como República de Brasil (RB), que corresponden a un 70 por ciento de lo que se produce nacionalmente y a un 80 por ciento de lo que se planta en la Unidad Eldorado. La expectativa del investigador Geraldo Veríssimo es que salgan de tres a 10 nuevas variedades en cada lote de 300 mil que sigue anualmente hacia las estaciones experimentales de Ridesa. Eso después del largo proceso selectivo que dura, como mínimo 10 y como máximo, 15 años.
“La tendencia es la generación de nuevos tipos de caña. Todos los años elevamos esa contribución. En los años ‘70, Brasil producía menos de 50 ton. de caña por hectárea, y la proporción de azúcar por tonelada de caña era de 100 Kg. Actualmente trabajamos con un promedio de 80 toneladas por hectárea y la proporción de azúcar pasó de 100 Kg. para 140 Kg”, observa Geraldo.