Edición nº 140

Editorial



Estimado lector,
A principios del 2008, reinaba una atmósfera de inseguridad con señales de que estaba por venir una turbulencia. Y vino. En el segundo semestre del año terminó por generarse una convulsión global. En ese ambiente de temores e incertidumbres, Braskem resultó exitosa en dos operaciones de financiación para extender el préstamo de US$ 1.200 millones, que obtuviera en el año anterior para adquirir los activos petroquímicos del Grupo Ipiranga. Y lo logró porque contaba con la confianza de inversionistas y grandes bancos internacionales y brasileños, que conocían la trayectoria de la empresa. Ambas negociaciones recibieron el premio Deal of The Year de la
revista Latin Finance.

El equipo financiero de Braskem vio su trabajo recompensado y reconocido porque, desde el principio, estaba seguro de que los momentos difíciles se superan con audacia, capacitación y credibilidad. Este es el pensamiento no solo de Braskem, sino de toda la empresa Odebrecht. Ella trata de crecer en el medio de una nueva realidad que, de forma cada vez menos previsible, surge en los países con reflejos en todo el mundo. El objetivo de la Organización es servir cada vez más y mejor a sus clientes, donde se encuentren, sea cual fuere la necesidad. Clientes como Petrobras están emprendiendo, en este momento, un amplio proyecto de modernización y ampliación de la capacidad productiva de la refinería Presidente Getulio Vargas, en Paraná. Se están construyendo ocho unidades industriales de forma simultánea. Petrobras lo hace porque Brasil necesita, y Odebrecht participa con orgullo de ese esfuerzo.

Colocando a disposición su capacitación, experiencia y espíritu de servir, las empresas prestadoras de servicios de ingeniería y construcción tienen el cometido de colaborar con los países en sus iniciativas de desarrollo. En Venezuela, los equipos de Odebrecht participan de las obras para implantar el sistema del metro Los Teques, en la región superpoblada de los Altos Mirandinos. La Línea 1, inaugurada en noviembre, simboliza la determinación venezolana de perfeccionar su infraestructura de transporte de masas. La Línea 2, en ejecución, reafirma ese objetivo.

A principios del 2009, la economía global sigue viviendo un clima de oscilación e inseguridad. Sin embargo, los países necesitan crecer, porque los seres humanos que los habitan y construyen tienen sueños a realizar, tienen que vivir sus vidas. Y mientras haya personas dedicadas a hacer que esos sueños se conviertan en realidad, la vida en el planeta seguirá imponiéndose con su fuerza y encanto.

Odebrecht Informa desea a todos sus lectores un Feliz Año 2009.

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