LAGOA VIVA

La ola de las buenas influencias

En Alagoas, se abren nuevas perspectivas de vida para las comunidades del entorno de las lagunas Mundaú y Manguaba
Texto: Antonio Fernando Borges
Fotos: Eduardo Moody

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Bruno Holanda: de alumno a profesor de inglés y participante asiduo de congresos ambientales

“¡No le des pelota a todo lo que dicen tus amigos, hijo!” ¿Quién nunca escuchó a la madre, en la infância o la adolescencia, haciendo esta advertencia bien intencionada?” Observando las buenas maneras de Bruno Holanda, 17 años, nadie se lo imaginaría capaz de desobedecer a un consejo materno. Pero justamente por haber seguido los “consejos de los amigos” en el 2003, el joven (que en la época tenía 12 años) vio que la vida le empezaba a cambiar, para mejor -y pudo vislumbrar los nuevos horizontes que se abrían para sus vecinos y amigos del Pontal da Barra, tradicional barrio de artesanos y pescadores de Maceió.



Naturalmente, Bruno no cometió ningún error. Todo lo que hizo fue “darle pelota a los amigos” Charles, Jean y Felipe, que se estaban matriculando en un curso de inglés que iba a empezar en una escuela del Pontal. demás de gratuitas, las clases serían por la noche, para alumnos de todas las edades. Y, lo que lo atrajo, en definitiva, fue que las clases se realizarían en la escuela Silvestre Péricles –donde él estudiaba. Bruno no tenía ningún interés particular por el idioma– pero, “como no tenía nada mejor para hacer”, dejó de lado la televisión y las diversiones de la tarde y pasó a frecuentar las clases.

¡Qué suerte! O mejor: “What a relief”, como aprenderia a decir más tarde. En menos de cinco años, Bruno Holanda aprendió bastante más que el idioma: tuvo clases de conciencia ambiental, que lo llevarían a comprometerse en la lucha por la preservación del bioma de la Laguna de Mundaú, en el sur de Maceió. Conquistó también nuevas perspectivas de futuro. Y, en términos inmediatos, logró una fuente de renta para completar el presupuesto doméstico: además de seguir estudiando inglés, consiguió ganar “algunos vintenes”, como monitor de las clases para principiantes de los talleres de idiomas –que desde el 2003 integran el Programa de Educación Ambiental Lagoa Viva, creado y patrocinado por Braskem para ofrecer a la comunidad del Pontal a aquello que más le hacía falta: la perspectiva de una vida mejor.

Más pasado que futuro
Las casas simples, las calles estrechas siempre com gente en las veredas y el alboroto inocente en la plaza central: todo eso ofrece al Pontal da Barra un aspecto de una tranquila ciudad del interior. Esa tranquilidad solo suele romperse los fines de semana, cuando los turistas que visitan Maceió “invaden” la comunidad en busca de la famosa artesanía local: bordados y encaje de bolillos. Pero no todo permite una descripción romántica: exprimido entre la Laguna Mundaú y el mar, en el extremo este de Maceió, el barrio padece de falta de oportunidades económicas fuera del horizonte de la artesanía (atracción turística aun mal explotada) y de la pesca desordenada y extractivista que anuncia hace décadas un verdadero desastre ambiental en el ecosistema de la laguna Mundaú.

Mucha tradición, pero pocas perspectivas –en fin, más pasado que futuro. Fue esta condición que llevó a Braskem en el 2001 a elegir el Pontal para implantar elProyecto Lagoa Viva. Además, obvio, de la aproximación geográfica, ya que el barrio es vecino de la Unidad Cloro/ Soda de la empresa, lo que la tornaba ideal para su política de invertir en programas educacionales, ambientales y de inserción social en las comunidades en que actúa.

En la época, Bruno y sus amigos tenían diez años y, naturalmente, estaban más preocupados con el jugueteo a orillas de la laguna. Pero no tardaron en darse cuenta del proyecto, volcado inicialmente para la formación continua de profesores de la red pública en Educación Ambiental. La idea fundamental era formar multiplicadores, aptos a llevar adelante aquella novedosa disciplina –conciencia ambiental– a sus colegas de escuela para que, por medio de ellos, llegasen hasta los alumnos.

“Desde el principio trabajamos con los profesores porque nuestra meta fueron siempre los jóvenes, que representan el futuro de Alagoas”, explica la maestra Lenice Santos de Moraes, Presidenta del Instituto Lagoa Viva y coordinadora pedagógica del programa. “Son los jóvenes los que pueden llevar esa conciencia a sus padres, em sus casas. Solo así se podrá transformar efectivamente la sociedad”.

La idea tuvo éxito: en poco tiempo, las convicciones y los hábitos de los vecinos del Pontal empezaron a cuestionarse – sobre todo en las familias de los pescadores y artesanos, cuyos hijos llegaban a sus casas con nuevas ideas sobre la práctica de sus padres. La juventud ya había aprendido en la escuela que la pesca desordenada y extractivista y la tala predatoria de árboles para producir leña para cocinar estaban poniendo en riesgo el equilibrio ambiental de la región Todavía peor: a mediano plazo, comprometería la propia manutención de la comunidad, ante el riesgo de escasez (y hasta extinción) de los cardumes y de la vegetación local.

La idea de preservar y (en algunos casos) recuperar el medio ambiente degradado empezó a difundirse dentro de la comunidad, y se multiplicaron las iniciativas, a través de nuevos grupos de formación de “educadores ambientales” y de trabajos compartidos sobre ecología, para recolección de basura en las playas y a orillas de la Laguna. “En poco tiempo, el Lagoa Viva contaba com jóvenes hablando con otros jóvenes”, comenta la maestra Lenice. “Y cuando una idea cuenta con este tipo de apoyo, nadie la detiene”.

Aunque no perteneciese a una familia de pescadores (el padre es policía), Bruno también se sintió estimulado por aquel movimiento inédito. Con algunas semanas de clase y – ¡listo! – él ya había adquirido “una nueva consciencia ecológica” (aunque aún no se expresase exactamente con esas palabras). “Al principio, yo solo acompañaba de lejos la implantación de los talleres”, recuerda el joven. “Pero en seguida que ingresé en el curso de inglés, me di cuenta que aquello formaba parte de un proyecto mayor, lleno de oportunidades”.

El “proyecto mayor”, en ese caso, incluía (además de clases de formación de profesores de educación ambiental) una serie de talleres de capacitación profesional para la población de Pontal –como las de hidroponía, serigrafía, artesanía, apicultura, todas con oportunidades inmediatas de generación de renta. Por fin, en la propuesta pedagógica del Lagoa Viva no bastaba criticar comportamientos “ecológicamente equivocados”, había que presentar alternativas profesionales. Los talleres de inglés tuvieron, desde el principio, un objetivo específico, de ofrecer a la populación la herramienta adecuada para comunicarse con los visitantes extranjeros, aprovechando mejor la vocación innegable del Pontal da Barra: el turismo.

Desde esa época, el joven Bruno no dejó de acompañar, siempre animado, las iniciativas del Lagoa Viva –que, en aquel momento, ya actuaba en varios frentes, como el programa Ecovela, una combinación de regata con canoas a vela y gincana ecológica para recolectar la basura de la Laguna y del barrio del Pontal. Bruno participo asimismo de los talleres de apicultura para pescadores, a cargo del ingeniero agrónomo Mário Calheiros Filho –y que dieron origen en el 2006 al proyecto Pescadores de Miel, en Coqueiro Seco, que al poco tiempo se convertiría en punta de lanza del programa.

El destino de Bruno Holanda le había reservado mucho más que clases de inglés. En la propia escuela Silvestre Péricles, se enteró del Programa Comisiones de Medio Ambiente y Calidad de Vida (Con Vida), que el Ministerio del Medio Ambiente y el Ministerio de Educación promovían en las escuelas- y que allí en el Pontal, contaban con el apoyo especial del Lagoa Viva. Bruno se puso en marcha: pasó a integrar la Comisión de su escuela y a frecuentar los Congresos Ambientales del programa.

“Nuestro sentimiento, el mío y de otros chicos, pasó a ser: ¡basta de seguir postergando! Hay que actuar, hacer algo!”, comenta Bruno, que desde el 2007 participa activamente del movimiento Jóvenes Ambientalistas del Pontal (JAP), responsable de iniciativas que marcan la vida de la comunidad –como la restauración de los manglares, en el medio de la Lagoa, o la recolección de residuos en la Playa del Pontal, que cierta vez resultó en nada menos que 380 bolsas de cien litros llenas de basura hasta el tope.

A partir de ahí, la historia de Bruno Holanda y la del Proyecto Lagoa Viva se integraron cada vez más, dentro del objetivo común de promover las condiciones ambiéntales y sociales del Pontal da Barra.

El “alcalde” del pontal
Articulado y expresándose correctamente, Bruno exhibe cierta timidez cuando recibe un elogio. “El se destacó rápidamente. Es un líder nato”, resume el profesor Hilbert de Souza, coordinador de los talleres de inglés, promovidos en sociedad con la Universidad Federal de Alagoas. “Bruno está siempre tratando de aprender más”, comenta Hilbert, “pero con una curiosidad generosa: en qué más puedo ayudar?” Gracias a esa disposición, Bruno y sus compañeros del JAP, apoyados por el Lagoa Viva, consiguieron autorización y financiación del Gobierno Federal para un proyecto de urbanización del barrio del Pontal, dentro de parâmetros que traigan más progreso y confort, sin alterar el ecosistema ni descaracterizar la arquitectura tradicional.

Toda esa energía, su capacidad de liderazgo y simpatía innegable le rindieron el apodo de “alcalde del Pontal” –que él prefiere no asumir, un poco por modestia, pero, seguramente, también por la “tremenda responsabilidad”, demasiado pesada para sus 17 años. Sin embargo no le hace falta madurez a esse joven precoz – que en los últimos años ha “coleccionado grandes y merecidos éxitos personales”, como dice la amiga Rennisy Rodrigues Cruz, que también vive en el Pontal y, como él, es monitora de las clases de inglés.

Entre los éxitos coleccionados por Bruno, se destacan la pasantía remunerada que logró en una empresa de tecnología de la información, actuando como “joven aprendiz” en el área de Calidad, Salud, Seguridad y Medio Ambiente –“tema del cual, modestamente, ya entiendo un poco”, comenta él. Mientras tanto, se prepara para ingresar en la universidad de aquí a algún tiempo, en el curso de Administración de Empresas. Pero a él le gusta resaltar que el gran éxito es el del Pontal, donde cada vecino colecciona sus propias conquistas. Como ejemplo, Bruno da noticia de sus amigos Charles, Jean y Felipe –aquellos mismos de quienes siguió los consejos, cuando se matriculó en las clases de inglés: “Charles está monitoreando los grupos más nuevos, como yo. Jean es aprendiz de calderería y Felipe ingresó en la Universidad. Y los tres también actúan conmigo en el JAP”. Y, para no dejar dudas sobre su permanente preocupación comunitaria, resume: “Actualmente me siento más feliz, veo el crecimiento del Pontal junto con el Lagoa Viva...”

El proyecto Lagos Viva también crece y viene adquiriendo madurez en los últimos años. Desde su creación, en el 2001, el número de escuelas involucradas ha aumentado: de las 11 instituciones iniciales, el número saltó para 26, 69 y 165 en los tres ejercicios siguientes. La cantidad de municipios involucrados también: preocupado con el perfeccionamiento profesional de los profesores, el programa ya logró crear, em la Universidad Federal de Alagoas (una de sus grandes socias), un curso de especialización en Educación Ambiental para profesores de la red pública –actualmente con dos grupos. Señal que, dentro del Lagoa Viva, consciência ambiental y calificación profesional (con generación de oportunidades de trabajo y renta) prefieren caminar de la mano (ver recuadro).

Dividido entre clases de inglés, el estudio regular, la pasantía y actividades de los Jóvenes Ambientalistas del Pontal (con charlas sobre sexualidad y ecología, el traslado de mudas hacia los manglares de la Laguna y la Feria de Profesiones, para orientación vocacional de otros jóvenes), Bruno de apenas 17 años aún encuentra tiempo para nuevos proyectos. Uno de ellos será la publicación, brevemente, de un curso básico de inglês (que él ayudó a escribir) volcado especialmente para artesanos, guías, mozos y otros profesionales involucrados en los sectores de turismo y hospitalidad.

Cuando le preguntan cómo se imagina de aqui a unos diez años, Bruno Holanda demuestra firmeza: “Seguramente, estaré trabajando con Administración de Empresas, cursando un postgrado en esa área y dando clases de inglés”. En seguida, agrega: “¡Viviendo y actuando aquí en el Pontal, sin duda!”. A corto plazo, también hace planes – conocer Inglaterra, por ejemplo, para ejercitar todo el inglés que haya aprendido. Pero pretende ir como turista, y planea regresar rápidamente: “¡No me voy del Pontal por nada de este mundo!”, afirma. O, como brevemente habrá aprendido a decir: “Nothing in this World can make me leave the Pontal”!

Taller de música: oportunidad de formación profesionalProyecto beneficia a 26 municipios

• Implantado inicialmente en el barrio del Pontal da Barra, a orillas de la Laguna Mundaú, en Maceió, el Programa Lagoa Viva amplió su actuación a todo el Complejo Estuarino Lagunar Mundaú-Manguaba, que forma un importante bioma em Alagoas, reuniendo 26 municipios. El último a integrarse fue Maravilha, región de caatinga en el Alto Sertón Alagoano.

• En el 2007, el programa de formación continuada en educación Ambiental atendió a 1.150 profesores, que llevaron sus conocimientos a otros 9.232 profesionales de enseñanza de la red pública (municipal y estadual) y a más de 387 mil alumnos.

• Los talleres de profesionalización abarcan hidroponía, inglés (con énfasis en hospitalidad y turismo), artesanía tradicional (encaje de bolillos y otros tipos de encaje), arte con plástico (aprovechando envases reciclables recogidos en la playa y en la Laguna), corte y confección, panificación, monitoreo ambiental, teatro, música y baile.

• La regata gincana Ecovela (que movilizó 160 canoas en su primera versión) cuentaactualmente con cerca de 350 embarcaciones y 2.500 personas entre pescadores, técnicos, alumnos e integrantes de la comunidad. El ecovela nació dentro del programa como acción educativa y movilizadora com pescadores del complejo lagunar.

• El Programa Pescadores de Miel, implantado en el 2005, ya se impuso como actividad económica y atiende actualmente a 100 familias de vários municipios (que extraen la manutención por medio de la comercialización de miel, cera y el exclusivo propóleos rojo producido en la región). La meta para el 2012 es la instalación de un entrepuesto en el Pontal, que será construido con una tecnologia de Hormigón PVC, y la creación de una cooperativa, con la participación estimada de 500 familias.