ANGOLA

Una mirada confiante hacia la vida

Solidaridad y optimismo marcan las iniciativas destinadas a mejorar las condiciones
de salud de los angoleños
Texto: Eliana Simonetti
Fotos: Holanda Cavalcanti

Fotos

La partera Juliana Sacongolo: respeto a la cultura y estimulo a la organización

En Viana II, municipio de la Región Metropolitana de Luanda, la casa 44 de la calle 50, en el barrio Embondeiro se distingue de las demás. El suelo es de tierra y la construcción, de bloques, no es pintada, como las otras –pero todo es muy limpio y organizado. Allí vive la familia Sahepo, que hace cerca de un siglo se dedica a una misión: ocuparse de las mujeres embarazadas y del nacimiento de los bebés. Se trata de una tradición cultural local, que involucra familias enteras. Al lado de la casa, hay otra construcción donde están instalados lechos para parturientas y sus bebés.

Ovidio Sahepo, de 38 años, y Esther Adelino, de 39, nacieron en Huambo, en el área central de Angola, emigraron para Luanda huyendo de la guerra, se conocieron, se casaron y tuvieron siete hijos. La historia de esa familia de parteros tradicionales empezó con la madre de Esther, Emília. Casada con un médico, Adilson Adelino, que atendía parturientas en la época colonial, Le gustó la experiencia. No sabe qué edad tiene y habla mal el portugués –se comunica con todos en el dialecto de su etnia, el umbundo. Su esposo falleció en junio y ella no trabaja más. Pero Esther no solo sigue el camino de los padres: enseñó al esposo Ovidio cómo orientar a las madres en la etapa prenatal. Dos hijas de la pareja, Augusta José , de 23 años, y Lúcia Lulembe, de 24, también son parteras. Inclusive, Augusta fue partera de Lúcia, cuando nació el hijo José Paulo. El hermano menor de las jóvenes, Adelino Corrente Sahepo, de 7 años de edad, asumió el nombre del abuelo, Adilson, desde que él falleció. Muy serio y compenetrado, el niño se presenta a las visitas: “Yo soy partero”.


“En Angola existe una cultura, un hábito arraigado
de confianza en las sociedades tradicionales”



En la casa de los Sahepo, se reúnen 60 parteras tradicionales que intercambian experiencias, se ayudan mutuamente, cantan y bailan para reforzar el sentido de unión y elevar los ánimos. Ellas se están organizando en una cooperativa con el propósito de construir un edificio equipado para realizar su trabajo de forma más estructurada y segura.



Odebrecht Angola, con el Proyecto Parto Seguro, apoya ése y otros grupos de parteras tradicionales. Sus médicos ofrecen cursos sobre higiene y salud. Cada una de las mujeres recibe de la empresa un kit con material para realizar los partos.

“Aprendimos a tener más cuidado con el manoseo de los instrumentos. Hasta hace poco tiempo, cortábamos el cordón umbilical con un pedazo de madera afilado, pero hoy tenemos láminas esterilizadas y los niños corren menos riesgo de enfermarse y morir”, afirma Esther. “Sabemos que existen situaciones que escapan de nuestro control. Entonces escuchamos el corazón del recién nacido, le tomamos la temperatura a la madre. Y si hay señal de riesgo enviamos el caso a un hospital”, agrega.

El equipo del Parto Seguro también capta recursos para ayudar a construir centros de partos tradicionales. “Con respecto a la cultura y a la tradición, estimulamos a la organización de las parteras para que formen asociaciones auto sostenibles y puedan actuar de forma responsable, con más conocimiento sobre lo que están haciendo, contribuyendo así para la salud de las personas”, afirma Jorge Preto, responsable de los programas sociales de Odebrecht en Angola.

En el día 9 de agosto, no muy lejos de allí, en la casa de Mariana Nacavinda, de 80 años, la más antigua partera de la región, Juliana Engueve, de 27 años, dio a luz a su tercer hijo, después de pasar dos días en trabajo de parto. “Las parteras tradicionales tienen paciencia, transmiten amor en esa hora difícil por que pasamos. Aquí mis hijos siempre nacieron bien”, afirma – que asegura que jamás pensó en buscar un médico o un hospital cuando quedó embarazada.

Mariana Nacavinda también nació en la Provincia de Huambo y aprendió el oficio con un médico que visito su aldea en 1955. Tiene tres hijos –las dos mujeres, como la madre, son parteras. Ella calcula que, en los últimos cinco años, realizó mil partos, inclusive uno de los trillizos, que nacieron saludables y hoy juegan por el barrio.


Buenas noticias y desafios
Angola es un país naturalmente rico, con grandes reservas minerales, mucha tierra aprovechable para agropecuaria y agua en abundancia. Su economía está creciendo de manera consistente desde fines de la guerra civil, en el 2002. Los datos del Gobierno señalan que el PBI por persona empleada pasó de US$ 869 en 1990 para US$ 2.143 en el 2007. La inflación pasó de un 268 por ciento en el 2000 para 11,7 por ciento en el 2007. El índice de desempleó cayó del 42 por ciento para el 22,5 por ciento en los últimos siete años El índice de alfabetización entre las personas con más de 15 años de edad supera el 70 por ciento. El acceso al agua potable ha mejorado: llegaba al 36 por ciento de la población en 1990 y actualmente supera los 53 por ciento. Hay muy buenas noticias en el país, pero existen muchos problemas a enfrentar. Quizás el más grave sea la salud, y ello explica el hecho de que, en sus actividades sociales en Angola, Odebrecht tenga un cuidado especial en esa área.

Las investigaciones del Banco Mundial demuestran que menos de la mitad de los bebés angoleños fue vacunada, un 32 por ciento de los niños con menos de 5 años de edad tienen diarrea y un 58 por ciento, infecciones respiratorias. Entre las mujeres, un 14 por ciento son madres por primera vez entre los 14 y los 19 años de edad. Para las embarazadas, conseguir un hospital es una dificultad. Primero, porque el transporte público es precario, los hospitales están distantes de sus residências y faltan lechos y médicos para atender a todo el mundo. Después, porque existe una cultura, un hábito arraigado de confianza en parteras tradicionales, que ejecutan la tarea en sus propias casas, lo que proporciona una sensación acogedora.

El Parto Seguro es apenas una de las acciones sociales de Odebrecht Angola –que en el 2007 benefició a más de 200 mil personas. La empresa construye centros de salud, apoya al gobierno en campañas de vacunación, divulga conocimientos entre agricultores para aumentar su productividad y mejorar la calidad de su alimentación, y mantiene un programa de apoyo para esclarecimiento de la población acerca de cuidados para prevenir la malaria – un caso grave, pues un 63 por ciento de los niños con menos de 5 años de edad ya contrajeron la enfermedad por lo menos una vez.

Donación de vida
La médica inmunóloga Luzia Fernandes Dias, Directora del Centro Nacional de Sangre del Ministerio de Salud de Angola hace 20 años, reconoce la importancia de otro programa desarrollado por Odebrecht en el país, en sociedad con la Cruz Roja de Angola: la Sangre Segura. “Es muy difícil obtener la adhesión de donadores voluntarios regulares. Tenemos estructura física, equipamientos, recursos humanos, tecnología, pero necesitamos sensibilizar a las personas, hacerlas entender la importancia de la donación. Odebrecht nos ayuda en eso, no solo por medio de la contribución de sus integrantes, sino en las comunidades en que está presente. E aun nos apoya cuando, en una emergencia, necesitamos un donante de un tipo raro de sangre. No se trata, por lo tanto, apenas de un trabajo de rutina: sabemos que podemos contar con la empresa en cualquier momento, en Luanda y en otras provincias”, afirma. En el 2008, por ejemplo, una persona tuvo una fuerte hemorragia provocada por una úlcera gástrica en la provincia de Uíge, en el extremo norte del país. El Centro Nacional de Sangre no tenía una sola gota de la sangre necesaria para la transfusión, RH negativa. La médica estableció un contacto telefónico con Odebrecht y luego surgieron donantes de la empresa que resolvieron el problema.

En el día 11 de agosto, un lunes, 40 integrantes de Odebrecht concurrieron al Centro en Luanda. Se les controlo el peso, pasaron por exámenes clínicos, y donaron 300 ml de sangre cada uno. Entre ellos estaba Ana Carolina de Castro Riva, nutricionista brasileña nacida en Minas Gerais que hizo, en aquel momento, su primera donación. “Siempre quise contribuir y fue todo muy rápido y fácil”, afirma, al dejar la sala. Otros, con más experiencia, piensan de la misma manera. Sadila Jorgeth Victoriano Machado, de 23 años, nacida en Luanda, hizo su segunda donación aquel día. “Cuando doné sangre por primera vez quedé temerosa, pero ahora ya no tengo miedo”, afirmó. Francisco Moita Aguiar, nacido en Santarém, en Pará, tiene 50 años y es donador desde 1975.

Para Alexandre Assaf, Responsable Administrativo de Odebrecht Angola, todo el trabajo social que la empresa desarrolla en el área de la salud adviene de una iniciativa pionera: la campaña de prevención y esclarecimiento sobre el sida. Odebrecht inició ese trabajo que incluyó la formación de multiplicadores y fue reconocido en ámbito internacional por los resultados logrados. Actualmente, Odebrecht Angola integra un Comité Empresarial – una asociación de empresas instaladas en el país que reúne esfuerzos para enfrentar el problema de forma alineada y eficiente.

Nacido en Cabinda, un enclave ubicado en el extremo norte de Angola, João Bernardo Passi dos Santos, profesor de filosofía, padre de tres hijos biológicos y cuatro adoptados, es uno de los activistas de ese movimiento en Luanda. Promueve conferencias, aclara dudas y ofrece formación profesional a jóvenes y, los sábados, distribuye preservativos por la calle – 75 mil cada semana. “Cuando empecé a trabajar en esa área, en el 2003, después de haber sido entrenado en Odebrecht, me di cuenta que las personas tenían vergüenza de hablar sobre el VIH y el sida. En cinco años las cosas cambiaron mucho. Actualmente, mi casa está siempre llena de gente en busca de informaciones” afirma.

Odebrecht estableció 44 contratos y cuenta con 35.727 integrantes en Angola, de los cuales solo un 11 por ciento son extranjeros. En el 2009, la empresa completa 25 años en el país. “Hicimos mucho, seguimos haciendo y haremos mucho más en el área social”, afirma Alexandre Assaf, cuya meta es llevar cada director de contrato a tomar iniciativas en las regiones en que actúa. “Esta es la filosofía de la Organización Odebrecht y estamos em un ambiente que favorece nuestras acciones. Sabemos que nuestra empresa solo crecerá y se tornará saludable si Angola también crece, se desarrolla y se convierte em un país más justo”.

Ana Carolina de Castro Riva: "Todo fue muy rápido y fácil"Algunas actividades sociales
de Odebrecht Angola
en el área de la Salud


• Campaña de combate al Sida/HIV

• Apoyo a campañas gubernamentales de vacunación.

• Apoyo a la Casa Vida, de Benguela, para soro positivos,mantenida por una organización no gubernamental.
• Programa Sangre Segura, en asociación con la Cruz Roja de Angola y con el 
Centro Nacional de Sangre del Ministerio de la Salud.
• Programa Parto Seguro, para formación de parteras tradicionales.
• Programa de esclarecimiento para prevención de la malaria.
• Centro de Información Móvil (un ómnibus que circula en Luanda con material de divulgación y formadores que tratan de hábitos de higiene y salud).
• Programa Cadena Productiva de Mandioca para agricultores que actúan en la provincia de Malange.
• Programas de distribución de merienda escolar y plantación de verduras destinados a comunidades existentes en el entorno de la empresa de minería de Catoca, en la provincia de Lunda Sur.
• Construcción de puestos médicos en varias regiones del país.

Alumno en escuela pública de Luanda: Angola intenta mejorar sus índices en el área de educaciónTambién se destacan
actividades en educación


Además de las actividades en el área de la salud, iniciativas relacionadas a la educación también se destacan en los proyectos sociales de la Organización Odebrecht en Angola. Sobre todo porque un 70 por ciento de la población tiene menos de 30 años de edad, y a muchos adultos les faltó la oportunidad de estudiar. Con el crecimiento económico, existe una gran demanda por trabajadores calificados –y las personas tienen sed de aprender.

Por eso, en el ámbito interno, Odebrecht Angola ofrece, regularmente, em todas sus obras, cursos como el Programa de Desarrollo de Técnicos y Encargados (PDT), que forma liderazgos; el Programa de Educación escolar, destinado a combatir el analfabetismo; y cursos de capacitación profesional para carpinteros y herreros, entre otras profesiones.

Externamente, la empresa mantiene convenio con la Universidad Agostinho Neto, y todos los años ofrece un premio y empleo al mejor alumno del curso de ingeniería; recibe estudiantes de cursos técnicos para orientación profesional en el proyecto “Construyendo Talentos”, realizado em sociedad con el Instituto Superior Politécnico Privado de Angola y con el Ministerio de Educación de Angola; y actúa en las comunidades que viven en el entorno de sus obras. Además, construye y restaura edificios escolares, promueve iniciativas culturales como grupos de teatro y apoya la organización de estudiantes para que se ocupen de la preservación ambiental em sus escuelas y en los barrios donde viven.

Un ejemplo. La provincia de Lunda Norte, en el extremo nordeste de Angola, es rica en diamantes, pero presenta uno de los peores índices de pobreza y escolaridad del país. Hasta hace poco tiempo, faltaban muchas cosas – desde energía eléctrica y saneamiento básico hasta escuelas y puestos de salud. Odebrecht Angola es sócia de la compañía de minería Sociedad de Desarrollo Minero de Angola (SDM) en um proyecto de explotación de diamantes en el área del municipio de Luzamba, donde hasta hace pocos años no había ni uma escuela. Actualmente, existen tres edificios, construidos y equipados por Odebrecht, que atienden a casi 6 mil niños y jóvenes. La SDM ofrece a la comunidad energia eléctrica, antena retransmisora de televisión y computadoras con red de Internet en banda ancha para clases de informática.

Otra iniciativa, que estaba limitada a los municipios de Viana y Luanda, deberá ser ampliada: es el Programa Junior Achievement, promovido por la Agencia Americana para el Desarrollo Internacional (USAID) en escuelas públicas de enseñanza secundaria. Posibilita a los jóvenes a aprender, en clases teóricas y prácticas, principios de finanzas, sistema empresarial y agilidad para el trabajo, además de resaltar valores como honestidad, ética, tenacidad y respeto al prójimo. En el 2007, el programa benefició a cerca de 150 estudiantes. Esa cifra se vio duplicada en el 2008.