FUNDACIÓN ODEBRECHT II

Teoría y práctica en equilibrio

Casas Familiares pautadas en el modelo educacional de Pedagogía de la Alternancia, fortalecen
el capital humano del DIS Bajo Sur
Texto: Vivian Barbosa
Fotos: Eduardo Moody

Camila Ventura y João David Madureira: multiplicadores de conocimiento Hace poco más de un año, Camila Ventura, de 20 años, participa de la selección de los 35 jóvenes que ingresarían en la Casa Familiar del Mar (CFM) de Cairú, município del Bajo Sur de Bahía. La expectativa era grande:
“Creía que esta oportunidad me permitiría un desarrollo profesional y personal”, recuerda.



El sueño de Camila era mejorar la vida de la madre y de la abuela, con quienes vive, y contribuir de alguna manera con el crecimiento de su comunidad. Actualmente, Camila divide el tiempo entre los proyectos sociales que realizó en Barra dos Carvalhos, Nilo Peçanha, donde nació y creció, y las clases teóricas y prácticas ofrecidas por la CFM.

“Me paso una semana en régimen de internado y dos en mi propiedad, aplicando lo que aprendí con el seguimiento de monitores”.

“Me paso una semana en régimen de internado y dos en mi propiedad, aplicando lo que aprendí con el seguimiento de monitores”.

Este modelo educacional de origen francés, llamado Pedagogía de la Alternancia, permite que los conocimientos adquiridos en la Casa Familiar Sean transferidos a la familia y la comunidad, introduciendo nuevos patrones de calidad y productividad en los cultivos. “Ya estudiamos sobre ecosistemas costeros, cooperativismo, horticultura, cría de moluscos y elaboración de proyectos sociales. Estamos ansiosos por iniciar las clases de artesanía en los próximos meses”, revela Camila.

Además de la CFM, otros tres proyectos con la misma tecnología de enseñanza –las Casas Familiares Rural de Presidente Tancredo Neves, Agroforestal de Nilo Peçanha y Rural de Igrapiúna- fortalecen el capital humano dentro del Programa DIS Bajo Sur. Cerca de 270 jóvenes están siendo formados como agentes del desarrollo local, aprendiendo a tener visión empresarial y siendo estimulados a actuar como protagonistas.

Compañero de Camila, João David Madureira, 20 años, afirma que siempre desempeñó actividades sociales en Galeão, distrito en Cairú, donde vive con sus padres. “Pero las iniciativas eran aisladas y yo no tenía noción del beneficio que estaba ofreciendo. Con el aprendizaje obtenido, mi visión es actualmente más aguda y consigo planear las tareas con más eficiencia”, afirma João. El fundo y apoya el grupo de teatro Essenciart, además de coordinar un proyecto de reforestación que atrae a extranjeros interesados en la práctica del turismo ecológico. “Estoy em la CFM para adquirir conocimientos y llevarlos a mi comunidad. Todos los días soy conciente de ese papel importante”.

En las Casas Familiares, la educación se realiza por el trabajo y es adaptada a la realidad del campo. Se aprende geometría a partir del cálculo del área de plantaciones, o geografía por medio del análisis de los diferentes tipos de suelo. “Al ingresar en la Casa, no entendía por qué la Fundación Odebrecht invertía em iniciativas de apoyo a la juventud. Hoy, percibo que la institución cree en nuestro potencial y que no nos falta talento, sino oportunidades”, argumenta João.

Escuela modelo
El complejo educacional Casa Joven, en el municipio de Igrapiúna, completa el núcleo de actividades que llevan educación de calidad para el campo. Está conformado por la Escuela Municipal Casa Joven, administrado en conjunto por la Organización de la Sociedad Civil (Oscip) Casa Joven y la Secretaría de Educación del Estado de Bahía. Atiende a más de 1.000 niños, jóvenes y adultos, ofreciendo clases que abarcan desde educación infantil hasta enseñanza secundaria.

La Casa Joven utiliza el método tradicional de enseñanza y se estructura para convertirse en un modelo de educación pública en la región del Bajo Sur, con enfoqueen la profesionalización. Por medio de la Oscip, y con el apoyo de la Fundación Odebrecht, los profesores tienen acceso a cursos que promueven el desarrollo de una tecnologia educacional orientada para las necesidades de la población rural.

“Estamos contribuyendo para que los jóvenes puedan establecerse en los lugares donde nacen y quieren vivir”, resalta Liliana Leite, Directora del Instituto de Desarrollo Sostenible del Bajo Sur de Bahía (Ides), responsable de coordinar e integrar los proyectos volcados en el capital humano y en el capital social del DIS Bajo Sur. “En el futuro, ellos formarán familias estructuradas y sólidas, que podrán promover verdaderos cambios sociales, políticos y económicos donde quiera que estén”, observa la directora.