FUNDACIÓN ODEBRECHT III

Un esfuerzo por las próximas generaciones

APA del Pratigí es el foco de las actividades del Programa DIS Bajo Sur
Texto: Vivian Barbosa
Fotos: Almir Bindilatti

Fernanda da Silva: adquirir conciencia

El Bajo Sur de Bahía es una de las áreas de mayor biodiversidad de Brasil. Su riqueza natural atrajo a especialistas e instituciones de todo el mundo. En esa región fue implantado el primer centro de pesquisas ubicado em la zona rural apoyado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en sociedad con la Fundación Odebrecht.

El territorio del Bajo Sur llegó a ser considerado uno de los más importantes del país, pues posee, hace cerca de 100 años, el mayor polo de la industria textil nacional. A pesar de olvidado por los libros de historia, siempre se le recuerda por los magníficos paisajes y por el valor de los recursos hídricos, la flora y la fauna.

El total, 615.600 hectáreas, divididas en 11 municipios, integran el Bajo Sur de Bahía; son cinco áreas de protección ambiental (APA), algunas de ellas asociadas al Corredor Central del Monte Atlántico. Solo el APA del Pratigí reúne 63 mil hectáreas de bosques remanentes.

“Esa extensión, mientras tanto, ya fue mucho mayor. El campesino, sin condiciones de mantenerse com dignidad, destruye el monte y emplea la tierra en plantaciones agropecuarias”, observa Fernanda da Silva, egresada del proyecto Casa Familiar Rural (CFR) con sede en Presidente Tancredo Neves. Se estima que, en 1970, el área preservada del Monte Atlántico era un 48 por ciento más elevada.

A los 19 años, Fernanda cree que, si todos contribuyen, se puede cambiar esa realidad. Después de pasar tres años en formación en la CFR, Fernanda se ha transformado no solo en una agente del desarrollo de su comunidad. “Actualmente, soy una defensora de la naturaleza. Tengo la misión de llevar esa conciencia a quienes reciben los benefícios de la Casa”, afirma. Ella desarrolla un proyecto de educación ambiental con cerca de 30 jóvenes. En conjunto, ellos analizan, diagnostican y proponen soluciones ecológicamente correctas para los cultivos realizados en las pequeñas propiedades de sus familiares.

Todo esfuerzo es válido cuando se trata de asegurar a las próximas generaciones el derecho a un medio ambiente saludable. Según el ambientalista Rui Rocha, profesor de la Universidad Estadual de Santa Cruz (BA) y Director del Instituto Floresta Viva, al sobrevolar el APA del Pratigí se se pueden observar centenares de espacios sin vegetación. “La deforestación está asociada a una agricultura itinerante Las áreas cultivadas son pequeñas, pero se diseminan por las sierras, afectando las nacientes de los ríos”.

Con el foco del Programa DIS Bajo Sur, el APA del Pratigí se constituyó en abril de 1998, abarcando exclusivamente en la época la región del litoral. En noviembre del 2001, la superficie fue alterada pasando a incluir valles y cordilleras, transformándola en la única APA de Brasil que abarcaba un ecosistema de las nacientes al estuario.

La Asociación Guardiana del APA del Pratigí (Agir), Organización Civil (Oscip) apoyada por la Fundación Odebrecht, es el instrumento de integración social entre las comunidades de este territorio y de coordinación de actividades volcadas en promover el desarrollo sostenible.

En esta APA conviven, en armonía, cerca de 450 distintas especies forestales. “La propuesta de utilización adecuada de esos recursos naturales pone de manifiesto necesidades relativas a la generación de trabajo y renta justa para su población”, afirma Joaquim Cardoso, Presidente del Consejo de la Organización de Conservación de Tierras (OCT), Oscip asociada a la Fundación Odebrecht. “Algunas estrategias están siendo ejecutadas, como la creación de lagos para producción de peces, lo que puede aumentar la renta de cada agricultor. Estamos implantando asimismo corredores ecológicos y recuperando los montes ciliares y las nacientes”, observa Cardoso. Para generación de ingresos, están siendo realizados estudios para el aprovechamiento del potencial hidroeléctrico de la región por medio de la producción de energía limpia y renovable.

Interconectando esas actividades, la Carretera-Parque de la Ciudadanía establece la conexión de los tres ecopolos que componen el APA del Pratigí. Resultado de caminos históricos utilizados desde la época de los jesuitas, en la segunda mitad del siglo XVI, la conservación y ampliación de la Carretera-Parque está siendo realizada en asociación con el Gobierno de Bahía. “Representa la infraestructura básica de comunicación y generación de riquezas, permitiendo la integración del hombre y sus negocios”, asegura Cardoso.

Lo que moviliza todas esas iniciativas se puede resumir en una palabra: equilibrio. Establecer la convivência sinérgica entre el ser humano y el medio ambiente es la principal meta que se pretende alcanzar.