REPÚBLICA DOMINICANA I

La fuerza del conjunto

Trabajadores dominicanos se reúnen en cooperativas para producir y comercializar sus productos
Texto: Fabiana Cabral
Fotos: Roberto Rosa

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Luis Enrique García y su carta: “Es una gran oportunidad de adquirir la preparación, la organización y el apoyo que tanta falta les hacen a los artesanos”

“Mi dedicación es para que un día alguien mire una pieza mía y me diga: ‘La hizo Luis’. La esperanza de Luís Enrique García Reyes, de 40 años, se refleja en una sonrisa cuando el aprendiz de artesano cuenta sus expectativas sobre la nueva profesión. La trayectoria del dominicano, alto y de expresión serena, hasta escoger el arte como carrera, fue ardua.

A los siete años, el niño nacido en la ciudad de Sánchez, en la Provincia de Samaná (noroeste de la República Dominicana), ya trabajaba, con sus 10 hermanos, em las plantaciones de mandioca y plátanos de la familia. La infancia marcada por el trabajo no le impidió estudiar. Luís ingresó en la facultad de Ingeniería de Sistemas, pero la búsqueda por mejores oportunidades lo obligó a abandonar la ingeniería y, en 1991, viajó a Panamá. “Durante 10 años en Panamá hice un curso de pintura automotriz, trabajé en esa área, conocí a mi esposa Oderay, y tuve la primera hija”

En el 2001 regresó al país de origen para asumir el pequeño negocio del hermano mayor, que había fallecido. El entonces pintor de automóviles tuvo que aprender uma nueva función: administrar barcos de pesca. Luís y Oderay tuvieron dos hijos más, y el pasó a complementar la renta ejerciendo la función de carpintero. El trabajo de transformar pedazos de madera en objetos y la aproximación a um artista que también trabajaba con barcos de pesca le despertaron el deseo de hacer artesanía.

A los pocos meses, aunque sin mucha habilidad, ya regalaba a los amigos y parientes objetos de cáscara y fibra de coco, resina e inclusive piezas de automóviles fabricados con sus manos. “Yo observaba a algunos artesanos y pensaba que podía trabajar mejor. Soy responsable de cambiar mi realidad”, observa.

A fines del 2007, Luís se profesionalizó gracias a la creación de la Cooperativa de Artesanía, en la ciudad de Samaná. La cooperativa forma parte del Programa de Responsabilidad Socioambiental de Odebrecht en las obras del Acueducto Samaná. El proyecto del acueducto, iniciado en septiembre del 2006 –se estima que quedará terminado en septiembre del 2009- conducirá el agua tratada a 157 mil personas de los municipios de Samaná, Arroyo Barril, Las Galeras, Las Terrenas, Rincón y otras comunidades más pequeñas de la Provincia de Samaná.

Odebrecht se instaló en el país en el 2002, pero fue en el 2007 que empezó a delinearse el deseo de transformar actividades puntuales en programas sustentables. En junio, el Presidente Leonel Fernández (reelegido en agosto del 2008) visitó el Edificio Sede de Odebrecht de la Organización en Salvador y pudo conocer el trabajo de la Fundación Odebrecht. “Le encantó el Programa del DIS Bajo Sur y, a partir de ahí decidimos implementar el modelo en la República Dominicana, con la ayuda de quienes trabajamos en esta experiencia”, explica Marco Cruz, Director Superintendente de Odebrecht en el país.


“El Presidente Leonel Fernández conoció el trabajo de la
Fundación Odebrecht y le encantó el Programa DIS Bajo Sur”



Cuidados y continuidad
Después de cinco años de actuar como socio de la Fundación Odebrecht en el Programa de Desarrollo Integrado y Sostenible del Bajo Sur de Bahía, Cláudio Castro se mudó para la República Dominicana, con la misión de reproducir el modelo de las actividades desarrolladas en Bahía. Cuenta Cláudio que los primeros contactos con las comunidades fueron difíciles. “Fue un gran desafío mostrar a las personas qué significa trabajar en conjunto. Les dije que íbamos a trabajar con la población y no para ella. Eso es fundamental para asegurar el cuidado y la continuidad del proyecto por parte de los beneficiados”, observa.

Responsable del Programa de Responsabilidad Socioambiental, Cláudio Castro destaca que la educación fue fundamental en la formación de las cooperativas. Luís Enrique García Reyes y 20 vecinos más de la región participaron de cursos de cooperativismo, costos, medio ambiente, seguridad del trabajo, salud y psicosociología, a cargo de integrantes de Odebrecht.

Todo el trabajo que se lleva a cabo en la cooperativa es acompañado por los hermanos y artesanos Nelson y Mario Britto, contratados por Odebrecht para capacitar a los futuros artistas. Explica Nelson que los cooperantes producen las propias herramientas y reciclan todo el papel que se utiliza en el Acueducto de Samaná.

Para poder comercializarlos, los productos creados por el grupo pasan por el control de calidad de maestro Marino. “Queremos enseñar, estimular la preservación de la cultura de Samaná en la provincia y ayudar a divulgar el trabajo en la República Dominicana”, afirma Marino. “Tenemos una perspectiva excelente. Esos nuevos talentos nos llevan a creer que la cooperativa va a crecer”, afirma Nelson.


“Para ser comercializadas, las mercaderías producidas
por el grupo pasan por un riguroso control de calidad"



“Oportunidad única”
Crecer junto con la cooperativa aprovechando las oportunidades es la meta de Luís Enrique, que en la primera dificultad de algunos compañeros de trabajo, escribió una simple carta. En uno de los trechos dice: “Que cada día seamos mejores, personas capaces de colocar un grano de arena en un proyecto tan hermoso (...) Hay un interés y una gran inversión expresados por la Constructora Norberto Odebrecht, que para nosotros es una gran oportunidad y tal vez la única en adquirir preparación, organización y apoyo que tanto nos falta a los artesanos”.

A juicio de Luís Enrique, la Provincia de Samaná nunca tuvo una cooperativa de artesanos capacitados, por lo cual la carta también fue una forma de agradecimiento. “Tener una profesión y formar parte de una cooperativa son oportunidades únicas de transformar nuestra creatividad en fuente de renta. Después de la carta, mejoró el ánimo”, observa.

Primera profesión

Además de la Cooperativa de Artesanía, también integra el Programa de Responsabilidad Socioambiental de Odebrecht, en Samaná, la Cooperativa de Costura, integrada por 24 cooperantes. Farián Mejía Barett, de 53 años, es el único hombre del grupo. El sastre llegó como profesor de corte y costura contratado por Odebrecht, y después de los cursos de capacitación se convirtió en um cooperante. “Tuve que abandonar un poco el taller, pero fue por un buen motivo, porque creo en este proyecto”, afirma Farián, entusiasmado.

Según Claudio Castro, la Cooperativa de Costura ofrece a las mujeres no solo la oportunidad de ayudar en el presupuesto familiar, sino que les da oportunidad de ejercer la primera profesión. “Todas las cooperantes viven en regiones rurales: trabajan en la agricultura y se ocupan de los hijos. Para ellas todo eso es una novedad”, afirma. Lucía Encarnación Bueno, de 35 años, casada y madre de tres hijos, es una de ellas. “Ahora puedo decir que tengo una profesión, soy modista”.

Farían, Lucía y los demás cooperantes recibieron las primeras encomiendas en agosto. Actualmente, el grupo produce parte de los uniformes de los integrantes del Acueducto Samaná. “Importábamos de Brasil dos mil uniformes por año solo para ser utilizados en esta obra. Con los nuevos proveedores, además de un costo menor, estimulamos la producción de la cooperativa”, observa Javier Collantes, Responsable Administrativo y Financiero en Samaná. La meta ahora es establecer otras sociedades para fabricar uniformes para hoteles y empresas de la región, famosa como área de reproducción de ballenas, hermosas playas y grandes resorts visitados por miles de turistas.

El modelo de sociedades de la Fundación Odebrecht también fue utilizado en la República Dominicana. La asociación con la Secretaría de Acción Social, a cargo de la esposa del Presidente de la República, Margarita Cedeño de Fernández, aceleró la creación de cooperativas, que recibieron del gobierno máquinas de coser y material para fabricar artesanía.

La próxima etapa será juntar a las cooperativas em un solo espacio, donde los cooperantes puedan aumentar la producción, y la comunidad tenga oportunidad de capacitarse profesionalmente. El Centro de Capacitación Progresando también fue creado en sociedad con la Secretaría de Acción Social que cederá el terreno. Ocupará 510 m2 de área construida donde se instalarán talleres y salas de informática y cursos de capacitación. “El espacio se destina a familias de baja renta y esperamos la colaboración de miles de personas”, afirma Claudio Castro.

La Coordinadora de la Secretaría de Acción Social, Altagracia Suriel, afirma que la sociedad colabora con el desarrollo del país, pues genera oportunidades de trabajo y renta. “Los beneficiados tienen conciencia de que produciendo en conjunto pueden aumentar el presupuesto familiar”, informa.