CULTURA I

El arte de preservar la identidad

Iniciativas como el Programa de Ediciones Culturales, creado en 1959, y el Premio Clarival do Prado Valladares, instituido en el 2003, contribuyen para valorizar el patrimonio artístico e histórico de las comunidades en que actúan las empresas de la Organización Odebrecht
Texto: Rogério Menezes
Fotos: Patrícia Carmo

Fotos

Sitio arqueológico en la región de Lençóis, en Bahía: grabados rupestres catalogados

Sierra das Paridas, Lençóis, 2 de agosto del 2008
Tarde de un invierno caluroso en el Planalto de Diamantina, interior de Bahía. Al volante de un jeep Land Roover alargado, pintado con grabados de inspiración rupestre, el ingeniero agrónomo y estadístico jubilado Ildenor Oliveira Borges, o sencillamente Borges, como es conocido, maneja con cuidado por el camino de tierra que lleva al sitio arqueológico Serra das Paridas, ubicado en las 2.300 hectáreas de tierras que le pertenecen. Maneja cuidadosamente. Mira con ternura para los miles de pies de mangabas alrededor, y exclama: “Si no fueran esas plantitas quizás no hubiésemos descubierto este tesoro arqueológico. Un matrimonio amigo Evangivaldo y Noesi Matos recogía esas pequeñas frutas después de la sequía que devastó esta área en el 2005, cuando encontró grabados desconocidos diseñados en las piedras y en las rocas. Si no fuese por la sequía habríamos tardado más tiempo para descubrirlos. O sea, hay males que vienen para bien”.


Ese bien a que Ildenor Oliveira Borges se refiere es uno de los seis sitios arqueológicos en efervescencia cultural y social en el interior de Bahía, gracias a las actividades iniciadas en enero del 2008 por el grupo de trabajo liderado por Carlos Etchevarne, arqueólogo de la Universidad Federal de Bahía (UFBA). Vencedor del Premio Clarival do Prado Valladares en el 2006, Etchevarne sistematizó y registró los hermosos grabados rupestres de esas áreas y los publicó en el libro Escrito na Pedra – Cor, Forma e Movimentos nos Grafismos Rupestres da Bahia.

Ildenor Borges que, en el 2005, había empezado el trámite de su jubilación de la Universidad Federal de Bahía (UFBA), al enterarse del descubrimiento del sitio arqueológico por matrimonio amigo se apuró a comprar las tierras: “Estaba todo abandonado, desierto. Si no hubiésemos tomado medidas urgentes, este patrimonio se habría perdido”. Al tomar posesión de las tierras, tomó las primeras medidas para mejorar las condiciones de acceso y de preservación local: abrió caminos, construyó uma casa de piedra, en la que intentó mimetizar la formación rocosa que había alrededor, y, aceptando una sugerencia del amigo común, entró en contacto con Carlos Etchevarne: “Le llevé fotografías sobre el material arqueológico que había descubierto. Él se interesó mucho. Vino hasta aqui y quedó encantado”.

Ese encanto no fue solo del experiente Carlos Etcheverne (argentino que vive en Bahía hace 24 años). Poco a poco los habitantes de la región también quedaron impactados con el tesoro arqueológico recién descubierto. En la región de Lençóis, ciudad a 410 Km. de Salvador, la adhesión de la comunidad se dio a partir de la sociedad que los arqueólogos (además de Carlos Etchevarne, Alvandyr Bezerra, Carlos Costa, Mirta Barbosa, Fabiana Comerlato, Anderson Silveira e, in memorian, Julio Melo de Oliveira, fallecido en febrero en un accidente de automóvil en la región del Planalto Diamantino) establecieron con funcionarios de la Alcaldía, guías turísticos, profesores y representantes sindicales: “Pensábamos convocar, como máximo, 30 personas. Pero surgió mucho más gente y todo el mundo fue incluido. (Una prueba evidente de esa adhesión: en plena mañana de un sábado, resultado de la rápida convocación, cerca de diez personas se presentaron en la pequeña oficina del proyecto ubicada en la plaza central de Lençóis para hablar con los reporteros de Odebrecht Informa sobre el entusiasmo que sienten ante ese reciente descubrimiento arqueológico y sobre el trabajo que realizan en el local).

Ese proyecto, que está en curso en Serra das Paridas, en Lençóis, es un desdoblamiento directo de la pesquisa y la edición del libro Escrito na Pedra, como recuerda el arqueólogo Alvandyr Bezerra: “Durante las actividades de campo para registrar sitios rupestres, organizamos seminários de arqueología y educación patrimonial en algunas regiones de Bahía, entre ésas, la de Serra das Paridas”. Actualmente, el programa educacional cuenta con el apoyo de Petrobras Cultural.

Samuel Alves dos Santos, ex guía turístico, profesor de primer grado, uno de los primeros a interesarse por el curso de profundización en arqueología que el proyecto realizó en la región, afirma: “Conduje diversos grupos de alumnos entre 12 y 14 años, para conocer el local. Quedaron fascinados. También, siempre que puedo, llevo a mi esposa Ana Maria y a mis hijas Samana y Sandy Adila, que siempre me piden para volver”.

La novedad también influenció al pequeño labrador Railton Andrade Nascimento que, por su famosa elocuencia verbal, es conocido por “radio d pila”, o con el rápido avance tecnológico de “MP3”. Hace un año y medio, vive em la casa de piedra que Ildenor Borges construyó cerca de las rocas con grabados rupestres. Es una especie de vigilante del sitio arqueológico diseminado por los alrededores. Siempre equipado con el celular no cambia por nada la vida solitaria: “Llueva o haga sol, yo y Dios nos ocupamos de este tesoro. Con respecto a Dios, no sé. Pero yo siento un gran orgullo por realizar esta misión”.

El orgullo también crece en el pecho de Ildenor Borges, que se jacta de tener uno de los mayores sitios arqueológicos de Bahía en el “patio”. Es por medio de esa contribución al estudio de la arqueología brasileña que mi nombre un dia será recordado”. Y pregunta: “¿Hay algo más importante que lo que uno hace en nombre de la defensa de la naturaleza y la cultura”? Él no responde. No necesita responder. Se podia leer claramente la respuesta en sus ojos: “No. No hay”.

São Paulo, 11 de septiembre del 2008
La historiadora pernambucana Maria Leda Oliveira, vencedora en el 2007 de la cuarta edición del Premio Clarival do Prado Valladares con el proyecto História e Política do Brasil de Fray Vicente do Salvador, vive días agitados entre Lisboa y São Paulo. Se reúne permanentemente com el equipo coordinador del premio, designers y editores, para finalizar los preparativos del libro, en dos volúmenes, lanzados en Salvador en el pasado día 27 de noviembre. El primero, abarca la vida del historiador, la historiografía del período barroco, el sentido político de la obra y su repercusión ante otros autores. El segundo volumen reproduce la Historia do Brazil de Frei Vicente do Salvador, escrita entre 1626 y 1630 y considerada por unanimidad un marco fundamental de la historiografía brasileña.

Viviendo en Portugal desde 1997, donde cursó el doctorado en Historia y Teoría de las Ideas en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nova de Lisboa, em cuyo Centro de Historia da Cultura actúa como investigadora, Maria Lêda Oliveira comenta, entusiasmada: “Esos libros son el resultado de más de once años de investigaciones em bibliotecas, archivos y museos de Brasil, Francia, España, Italia, Portugal, Estados Unidos y Holanda”. Completamente dedicada al proyecto, la historiadora destaca su importancia: “Posiblemente mi mayor descubrimiento fue comprobar que la obra de Fray Vicente do Salvador fue conocida y utilizada por letrados portugueses, no solo por aquellos que escribieron crónicas, sino por hombres involucrados en la vida política del Imperio”.

El Premio Clarival do Prado Valladares, creado por Odebrecht en el 2003, rinde homenaje el médico patologista que fue uno de los mayores historiadores del arte brasileño, en el siglo pasado. Objetivo básico: estimular la investigación histórica y la producción editorial que representen una contribución efectiva para la historiografía brasileña. Esas premiaciones resultaron en la publicación de joyas como 50 Anos de Urbanização –Salvador da Bahía no Século XIX, de autoría de la profesora de Historia de la UFBA, Consuelo Novais Sampaio, publicado en el 2004; A Talha Neoclásica na Bahia, del profesor Luiz Alberto Freire, de la Escuela de Bellas Artes de Bahía, editado en el 2006; y Escrito na Pedra: Cor, Forma e Movimento nos Grafismos Rupestres da Bahia, de Carlos Etchevarne, publicado en el 2007.

La profesora de la UFBA, Consuelo Novais Sampaio, con pos doctorado en la California University, y actual directora del Centro de Memoria de Bahía, observa: “El premio mantiene la tradición de Odebrecht de contribuir para el conocimiento profundo de los lugares donde actúa”.

Los demás autores también dan su testimonio. Etchevarne declara: “Esa premiación nos ha permitido investigar el arte rupestre encontrado en sitios arqueológicos de Bahía, registrarlo en libro y promover un trabajo de educación arqueológica en ciudades de la región de la Meseta (altiplano) Diamantina”. Luiz Alberto Freire, Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Oporto, en Portugal, y Vicedirector de la Escuela de Bellas Artes de la UFBA, concluye: “Es un premio absolutamente singular en Brasil, país con poça tradición en ese tipo de iniciativa. Permite que el investigador se profundice en pesquisas, que constituya un equipo de profesionales que puedan apoyarlo y, por fin, permite que el resultado de la investigación se transforme en una publicación, que es editada con el más absoluto esmero”.

Maria Lêda Oliveira es enfática: “Ese premio permite que Brasil disponga de una edición que ennoblece nuestro primer historiador y nuestra primera Historia de Brasil. Son dos volúmenes que dignifican nuestra historia”.

Monasterio de São Bento, Salvador, 5 de agosto de 2008
En la agitación frenética de la Avenida Sete, en el Centro de Salvador, el Monasterio de São Bento es un bienvenido oasis. En ese lugar, al contemplar la bellísima bóveda de la nave central de la iglesia, nos encontramos con don Gregório Paixão, ex prior del Monasterio de São Bento y actual Obispo Auxiliar de São Salvador de Bahía. Siempre al borde de un entusiasmo contagiante, no esconde la emoción por el deber (casi) cumplido – en cerca de diez años, la mayor parte del proyecto de restauración del monasterio, del cual fue uno de los mentores, está completamente implementado. Pero aún no está satisfecho del todo: “En este momento, estamos captando recursos para inaugurar em el 2009 el Museo del Libro Raro, que incluirá la segunda mayor colección de libros de Brasil y guardará documentos importantes como el testamento de Catarina Paraguassú y papeles sobre la Guerra de Canudos (1896-1897)”. El Monasterio de São Bento de Bahía es -no hay duda- una obra impactante en el medio del progreso.

Entre las maravillas que el proyecto de restauración del Monasterio, fundado en 1582, aportó para la vida cultural de Bahía y de Brasil está el Museo São Bento, outro motivo de orgullo para el ex prior don Gregorio y para toda la comunidad benedictina de Bahía. Funcionando de lunes a viernes, cuenta con un acervo de más de dos mil piezas, entre cuadros, porcelanas, cristales, orfebrería, mobiliario y paramentos religiosos.

En ese rico acervo, uno de los grandes destaques es el Memorial Diógenes Rebouças, que expone las decenas de telas pintadas por el arquitecto bahiano (1914 -1995). En ellas, se revela un poético retrato de las calles, casas y paisajes de Salvador en el siglo XIX. Son obras que permiten rescatar la atmósfera y los matices de una ciudad que el progreso borrara y que los cuadros reviven de manera sublime. Ese tesoro histórico que, anteriormente, solo podía ser conocido por lectores de las tres ediciones del libro Salvador da Bahia de Todos os Santos no Século XIX, lanzado em 1985 con patrocinio de Odebrecht, puede ser visitado y admirado por todos.

El encanto y la nostalgia de las telas de Diógenes Rebouças provocan son sutilmente interrumpidos por el doblar de las campanas del Monasterio. Don Gregório Paixão comenta: “Están llamando a algún monje. Ese es el sistema que utilizamos cuando queremos convocar a uno de nosotros”. Él conoce cada procedimiento y cada detalle del monasterio. Nacido en Aracajú en 1964, permaneció durante cerca de 25 años bajo el techo de este marco de la cultura religiosa de Bahía. No fue en vano, exactamente en la época en que fue prior del Monasterio de São Bento empezaron las obras de reforma de los edificios construidos a lo largo de muchos siglos y que, hasta mediados de los año ’90, presentaban señales visibles de deterioro. La idea de recuperación fue del entonces abad Don Timóteo Amoroso Anastasio, que realizó un notable trabajo social al frente de la institución. Dom Gregório, que se tornó, desde el primer momento, el fiel guardián y el gran entusiasta del proyecto de reforma, reconoce: “En 1994, Don Timóteo fue el puente fundamental para llegar hasta Norberto Odebrecht, que siempre tuvo lazos muy profundos con nuestra orden religiosa”.

Al principio, solo se pretendía reformar el techo de la iglesia e instalar um estacionamiento cuya renta pudiese amenizar los problemas financieros inmediatos de la orden benedictina. Pero, según Don Gregório Paixão, “el Dr. Norberto, consultado a respecto de lo que podría hacer la Organización Odebrecht, afirmó: ´No soy hombre de restaurar solamente el techo y construir un estacionamiento. Nosotros vamos a realizar una gran reforma del monasterio”.

Dicho y hecho. Encomendó de inmediato un proyecto de reforma y de restauración de los edificios. Don Gregório Paixão, que acompañó paso a paso toda la reforma, revela: “Enseguida, el Dr. Norberto invitó al ex gobernador Antonio Carlos Magalhães a visitar el Monasterio. Quería que él observase las condiciones de deterioro de nuestras instalaciones. A la vez, nos sugirió que expusiésemos todos los tesoros sacros y religiosos, para que el gobernador se diese cuenta de la importancia de restaurar un lugar tan fundamental para la cultura religiosa brasileña”.

La iniciativa sensibilizó al Gobierno de Bahía que, em seguida, comunicó al abad, em esa época Don Paulo, que serían liberados los recursos necesarios para el inicio de las obras de restauración y reforma. Pasados trece años, Don Gregório es imperioso al evaluar esa sociedad en torno de las obras: “Todo resultó positivo. Se concretó todo lo que imaginamos. Confiamos plenamente en la sociedad com Odebrecht y tenemos la seguridad de que ellos también confiaron plenamente en el Monasterio de São Bento”.

Don Gregorio explica el secreto del éxito: “Odebrecht supo, humildemente, aprender con la tradición milenaria de la orden benedictina y, al mismo tiempo, generosamente, nos transmitió todo el conocimiento adquirido en más de 50 años de actuación en ingeniería y administración”.

A lo largo de diez años que duró la reforma, cerca de 200 personas, entre monjes, operarios, ingenieros y administradores se envolvieron en el proyecto. Don Gregório Paixão, que antes de entrar para la carrera religiosa estudió Derecho y Administración durante un año en Aracajú, terminó afirmándose como administrador de la obra de reforma: “Esa sociedad con Odebrecht me propició una maestría y un doctorado prácticos en administración”. Y no solo él: “Actualmente nuestros monjes ejecutan un excelente trabajo administrativo al frente de nuestra orden, lo que nos torna completamente auto sostenibles. Todo ese aprendizaje, todo ese know-how, no existiría si no ejecutásemos ese trabajo en sociedad con Odebrecht”.

La sociedad permitió que el secular Monasterio de São Bento se transformase en una usina socio cultural de importancia fundamental en la vida del pueblo de Bahía del siglo XXI. Además del tradicionalísimo Colegio São Bento (fundado en 1905), se creó en el 2002, la Facultad São Bento de Bahía, que ofrece cursos de graduación y pos grado en teología, filosofía, historia y letras.

Todo eso hace que el entusiasmo de Don Gregório Paixão por el Monasterio de São Bento se renueve diariamente. El vibra, y celebra: “Logramos transformar ese viejo y querido monasterio en un monumento vivo y vibrante de la historia de Bahía”.

Parte de esa vida y de esa vibración a que se refiere Don Gregório Paixão puede ser comprobada todos los domingos cuando, después de misa de 10h, en la iglesia del Monasterio, se realizan conciertos de canto gregoriano, con la presencia masiva de devotos, amantes de la buena música y turistas que visitan Salvador. Ellos asisten las presentaciones de piezas clásicas de Mozart y Bach, entre otros, protagonizados por el Coral de los Monjes del Monasterio de São Bento, con 40 integrantes, y por el profesor y organista del Instituto de Música de la UFBA, Flavio Queiroz.

En el centro de esas presentaciones se puede apreciar el órgano Prestige 100, importado de Italia, totalmente computadorizado, con tres teclados y 30 registros, que permiten diversos efectos musicales. El instrumento fue donado al Monasterio de São Bento por Braskem a fines del 2007. Don Gregório Paixão, eximio organista, observa con convicción: “Es un privilegio contar con un instrumento musical de esa calidad, único en toda Bahía”.

Santa Casa de la Misericordia, Salvador, 1º de agosto del 2008
Son las seis de la tarde de un viernes. La calle de Misericordia hierve de gente. Turistas toman fotos. Bahianas con sus trajes típicos venden pulseras en homenaje al señor del Bonfin. La gente regresa a sus casas después de más de uma semana de trabajo. Desde el balcón frontal del edificio de la Santa Casa de la Misericordia, el ingeniero y proveedor de la institución Álvaro Lemos contempla lo que ve en la calle: edificios en frente totalmente restaurados, y otros, más adelante, en avanzado proceso de restauración. Y al lado, el gabinete de la Proveeduría totalmente renovado. Da un suspiro y murmura: “No sabe la satisfacción que me da al ver cómo está todo esto hoy día, y al recordar cómo estaba hace un poco más de diez años. Todo deteriorado. Realizamos un hermoso trabajo”.

El proveedor tiene motivos dobles. De hecho, en la Santa Casa de la Misericordia de Bahía, fundada en 1549, después de la llegada del gobernador general Tomé de Souza, se llevó a cabo un increíble trabajo de recuperación y restauración. También se utilizó adecuadamente la concordancia verbal: “realizamos”. El impulso inicial del proyecto de Recuperación Arquitectónica y Restauración Artística del Acervo de la Santa Casa de Misericordia estuvo a cargo de la Organización Odebrecht (“por medio de dos de nuestros interlocutores en la Organización, Victor Gradin y Gilberto Sá”), revela el proveedor, y la operación que captó 20 millones de reales y que duró más de diez años, resultó de varias asociaciones: gobiernos federal, estadual y municipal; Alianza do Brasil; BNDES; Bradesco; Braskem; Eletrobrás; Grupo Gerdau; Jonson & Jonson; Petrobras; Telemar; y White Martins. Todos ecuménicamente reunidos bajo lo que vendría a llamarse Portal de la Misericordia.

Ese esfuerzo colectivo trató de atender a una causa justa. Al fin y al cabo, como recuerda la museóloga Jane Palma, actual coordinadora del Museo de la Misericordia, eran terribles las condiciones del rico acervo de la institución.

El proceso de deterioro –que afectó el cielorraso del Salón Noble, 15 grabados de notable valor histórico y artístico, completamente devastado- amenazaba a uno de los más imponentes edificios históricos de Salvador (construído entre 1654 y 1697) y un acervo de cerca de 1.800 piezas, que incluye una de las mayores colecciones de retratos del país – entre ellas, telas pintadas por José Joaquim da Rocha (siglo XVIII) y José Álvares Correa (siglo XVII).

Pero nada que una acción emprendida entre varios socios no lograse resolver. A cargo del Instituto de Hospitalidad, entre 1999 y 2003 se ejecutaron enormes obras de recuperación de los edificios. El restaurador argentino, Domingos Tellechea, una de las mayores autoridades mundiales en el tema, fue convocado, y asumió diligentemente el control de la restauración del acervo.

En el 2008, la obra sigue prosperando. La iglesia fue reabierta el día 14 de agosto. La loggia (varanda) monumental, de donde se puede apreciar uma vista espectacular de la Bahía de Todos os Santos, con la escalinata de mármol totalmente restaurada, ya abierta al pública. El Museo, que permanece abierto los fines de semana, es uno de los más visitados de la ciudad. La manzana de casas enfrente a la Santa Casa de la Misericordia está siendo ocupada por el Senac, que promoverá a partir de este año cursos en el área de hotelería.

Diálogos con la comunidad
Ediciones culturales: programa iniciado en 1959 contribuye para el rescate cultural y la preservación
del patrimonio artístico e histórico


En el 2004, durante las conmemoraciones de los 60 años de la Organización, Emílio Odebrecht, Presidente del Consejo de Administración de Odebrecht S.A., al referirse al Teatro Castro Alves, en Salvador, donde disertaba, declaró: “Este también es um símbolo de nuestra sociedad con la cultura, consolidada en el apoyo a la publicación de decenas de obras de referencia sobre nuestra historia, nuestra arte y en la recuperación de nuestro rico patrimonio arquitectónico, de los cuales son ejemplos el Solar do Unhão, el Paço do Saldanha, el Solar do Gravatá, donde está instalada la Casa de Angola, el Monasterio de São Bento y el Portal de la Misericórida”.

Esa sociedad cultural empezó hace casi 50 años, en diciembre de 1959. Piedra fundamental: el lanzamiento del libro Homenagem à Bahia Antiga, de autoría del historiador de arte José Valladares. En el prefacio, se observa que “El fenómeno del crecimiento inmobiliario es inevitable, sin embargo, nos pareció que una mayor divulgación de ese patrimonio podría contribuir de alguna forma para su preservación. Esta es la finalidad de esta pequeña obra”.

Involucrado desde el primer momento con el Programa de Contribución Cultural de la Organización Odebrecht, el ingeniero Renato Martins, Director Responsable de Apoyo en Desarrollo de Oportunidades y Representación en Odebrecht destaca: “Es importante la forma de diálogo que establece la empresa con la comunidad com la cual convive, con el país y con el área geográfica en que opera”.

En el establecimiento de ese diálogo, promoción del rescate cultural y estimulo a la preservación del patrimonio artístico y histórico de las sociedades donde la empresa actúa se han vuelto fundamental y se han materializado en la edición de libros de arte y en discos documentales. Toda esa producción, más de 200 obras publicadas desde 1959, es ampliamente distribuida para bibliotecas y instituciones públicas y privadas de Brasil y de otros países.

“Nuestro principal propósito es ofrecer las condiciones necesarias para que manifestaciones culturales que distinguen a las comunidades a las cuales servimos se difundan en ediciones elaboradas con rigor documental y esmero”, sintetiza Márcio Polidoro, responsable de Comunicación Empresarial de Odebrecht S.A.

En carta de marzo de 1994, dirigida a Norberto Odebrecht, Presidente de Honor de Odebrecht S.A. y Presidente del Consejo de Curadores de la Fundación Odebrecht, el escritor Jorge Amado resaltaba la importancia y la singularidad de esa producción editorial: “Esa obra debe ser destacada como ejemplo a ser seguido – sea por otras empresas, sea por el poder público tan desatento a los problemas culturales”.

Destaques en Brasil y en el exterior
En casi 50 años de contribución cultural, Odebrecht desarrolló un conjunto de obras sobre Brasil, entre las cuales, Ouro Preto: Patrimônio Cultural da Humanidade –incluye Jóia Rara, poema inédito del poeta Carlos Drummond de Andrade; Caymmi – Som, Imagen e Magia - reúne fotografias raras de familia y telas poco conocidas del autor; Tom Jobim -edición conmemorativa de los 60 años del padre de la bossa nova, con prefacio de Dorival Caymmi y rica documentación iconográfica; Salvador da Bahia de Todos os Santos no Século XIX –presenta reproducción de las telas pintadas por el arquitecto Diógenes Rebouças, registro pictórico inigualable de Salvador de la época; O Brasil dos Viajantes -acompaña la incursión a Brasil, entre la época del descubrimiento y fines del siglo XIX, de artistas viajeros como los holandeses Albert Eckhout y Frans Post, el francés Debret y el alemán Rugendas. Esta edición se convirtió en libro de referencia sobre el tema en todo el mundo.

En el exterior, fueron publicados, entre otros libros, Julio César Briceño: Entre Diosas y Levitaciones, sobre uno de los más importantes pintores de Venezuela; Arequipa, registro de imágenes, acervo cultural y documentos históricos de la milenaria ciudad peruana; Angola e a Expressão de Sua Cultura Material, perfil del país a partir de piezas artísticas, rituales y utilitarias de las distintas regiones angoleñas; Talentos Anónimos, en las versiones peruana y ecuatoriana, rescata historias de vida de personajes desconocidos de Perú y Ecuador.

En Santarém, Portugal, en sociedad con la Cámara Municipal y la Fundación Banco do Brasil, Odebrecht apoyó, por intermedio de su subsidiaria portuguesa, Bento Pedroso Construções, el Proyecto de Reforma de la Casa de Cabral. Inaugurada en marzo del 2000, el lugar habría sido la residencia, entre 1503 y 1520, del navegante portugués que descubrió el Brasil.