Intercambio
Aprendiendo a producir
Angoleños de Biocom participan de programa de capacitación en la ETH
texto: Guilherme Oliveira
fotos: Sergio Alberti
Biocom, integrada por Odebrecht, Sonangol y Damer como accionistas, posee una usina en construcción en la Provincia de Malange, que empezará a funcionar en el segundo semestre del 2010. Pavlov forma parte del grupo de 62 integrantes de la empresa que llegaron a Brasil el pasado mes de agosto para participar de un programa de capacitación de 1.200 horas de clases teóricas y prácticas en las áreas agrícola, industrial y administrativa: “Esa será la segunda usina del continente africano y la primera de Angola. “Venimos para entender la operación”, explica. Desarrollado por la ETH, el programa tiene la finalidad de capacitar a los que están siendo entrenados a operar por proceso, y no por equipamiento.
Con el propósito de que todos puedan dominar cada paso de la producción, el grupo participó del curso de Fundamentos del Proceso de Fabricación de Azúcar y Alcohol del SENAI (Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial) de Deodápolis, socio de la ETH en el programa. Además de aprender sobre la ejecución y estar en condiciones de participar de la construcción de la usina en Angola, el grupo regresa en diciembre a su país de origen para diseminar lo que aprendió en Brasil, explica Wanda Lubaco, 26 años. “Somos un grupo pequeño y en seis meses de entrenamiento no aprenderemos todo, pero todos estamos conscientes de que debemos absorber lo que sea posible para enseñar a nuestros compañeros”, afirma Wanda, que está siendo entrenada en la Fabricación de Azúcar.
El tiempo escaso impone un ritmo acelerado: cuatro horas de clase y ocho de pasantía por día, de lunes a sábado. “El curso es muy completo. No estamos aprendiendo a operar nuestra usina, estamos aprendiendo a operar cualquiera”, afirma Pavlov. Pese a la complejidad de los procesos, el mayor obstáculo que enfrenta el grupo es tener que alejarse de casa. “No podríamos haber sido más bien recibidos en Brasil, un pueblo muy alegre, al igual que el angoleño. Pero extrañamos a nuestras familias”, observa Wanda.
Para recordar un poco Angola, los pasantes aprovechan los domingos para preparar sus comidas típicas, como el funge, y bailar semba y Kuduro, ritmos tradicionales del país africano. “Dentro de poco tiempo vamos a sentir saudades de Brasil”, bromea Wanda.
Y afirma Pavlov: “Regresaremos a Angola dominando algo que muy pocos en el continente saben hacer. Vamos a poder participar activamente de la reconstrucción y del desarrollo de nuestro país. Fue lo que hemos venido a buscar aquí”.