Entrevista con Eduardo De Melo Pinto

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Al completar 40 años de trabajo en Odebrecht, Eduardo de Melo Pinto vive un nuevo desafío en la carrera, como responsable de programas en Foz do Brasil

texto: Karolina Gutiez
foto: Holanda Cavalcanti

El ingeniero civil Eduardo de Melo Pinto, 61 años, estuvo presente en casi todos los grandes movimientos de la Organización: ejecución de obras en el Noreste brasileño, conquista de contratos de gran porte en el Sureste del país, inicio de la actuación internacional y consolidación de la presencia en algunos países, aparte de la diversificación de negocios en el área de Ingeniería.

El ingeniero tiene en su currículo proyectos que, como las obras de expansión de la Companhia Siderúrgica Nacional (CSN), en Volta Redonda, estado de Río de Janeiro, el ferrocarril Carajás, en Maranhão, y los proyectos de minería en Angola, durante la guerra civil, demuestran los desafíos que enfrentó Odebrecht en distintos periodos, para acompañar el crecimiento. Al regresar a Brasil hace poco más de un año, después de casi diez años en Angola y cuatro en Venezuela, él está al frente de un nuevo proyecto, la recién creada Foz do Brasil.

Odebrecht Informa – ¿Por qué regresó a Brasil? ¿A qué se dedica actualmente?
Eduardo de Melo
– La perspectiva de desarrollar alguna cosa en una nueva área de negocios me estimuló a regresar. Como encargado de las operaciones en el ABC (Santo André, São Bernardo y São Caetano) paulista y en la región metropolitana de São Paulo, soy responsable de la concesión y el tratamiento de efluentes cloacales de Mauá, São Paulo, y del proyecto de producción de agua reutilizable para el Polo Petroquímico del ABC, en sociedad con la Sabesp (Compañía de Saneamiento Básico del Estado de São Paulo), contratado recientemente.

OI – ¿En qué consiste ese proyecto?
Eduardo
– El Aquapolo, como se le conoce, prevé el tratamiento del efluente secundario de la Estación de Tratamiento de Efluentes Cloacales del ABC y la construcción de la estación elevadora y aductora, en los cuales se invertirán más de R$ 120 millones. En ese caso, el efluente será tratado a un nivel por encima de lo exigido para ser lanzado en los ríos. Será el mayor proyecto de agua reutilizable del hemisferio sur y uno de los seis más grandes del mundo.

OI – ¿Cuál es el impacto de Aquapolo en el medio ambiente?
Eduardo
– Es imposible comprender la utilización de agua potable por las industrias mientras ese recurso natural no se encuentre disponible para toda la población. Más allá de iniciar un contrato estamos abriendo un mercado, que se debe expandir rápidamente, y hay perspectivas de abastecer a otros clientes además del polo. Nuestro objetivo es acabar con el desperdicio y tratar el efluente para tornarlo potable. Es un problema de tiempo, pero no mucho tiempo.

OI – Más del 60 por ciento de los integrantes de la Organización llegaron hace menos de cinco años y tienen menos de 35 años de edad. Después de cuatro décadas de trabajo, ¿qué mensaje trata de transmitir a quienes están empezando la carrera en Odebrecht?
Eduardo
– Cuando me contrataron como pasante, la Constructora era una pequeña empresa de actuación regional. (Norte y Noreste de Brasil). Los principios, conceptos y criterios de la Tecnología Empresarial Odebrecht (TEO) ya se practicaban, aunque no fuesen compilados en un libro. Recibíamos esas enseñanzas del Dr. Norberto Odebrecht en forma de CIs (comunicaciones internas). Pero la delegación planeada ya era una práctica desde aquella época. Yo, que aún era estudiante, fui responsable de preparar propuestas, lo que me dejaba aterrorizado por las responsabilidades que me confiaban. Más adelante comprendí que ese concepto es esencial, pues hace que la contrapartida de la responsabilidad asumida sea la dedicación plena a su negocio, actuando como si la empresa le perteneciese. El ejercicio de la TEO enriquece y debe ser una opción de todos. Los jóvenes deben aprovechar al máximo las oportunidades de aprender, sin perder de vista un valor muy importante: la humildad.