10 de fevereiro de 2012
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ENERGÍA
La usina toma forma
Construcción de la Hidroeléctrica Santo Antonio, en el río Madeira, en Rondônia, prosigue a un ritmo acelerado para generar energía antes del plazo previsto
Hidroeléctrica Santo Antonio, en el río Madeira, en Rondônia
Texto: Luiz Carlos Ramos | Fotos: Roberto Rosa

La gigantesca represa de hormigón está creciento y se proyecta en el río Madeira, solamente un año después de las primeras excavaciones. Trabajan actualmente 10.295 integrantes para cumplir con los plazos y asegurar la calidad en la construcción de una de las mayores hidroeléctricas del mundo: Santo Antônio, estado de Rondônia. En el margen izquierdo del mayor afluente del río Amazonas, el sitio de obras y el bosque dominan el paisaje. En el margen derecho está Porto Velho, la ciudad que crece y progresa con la perspectiva de la futura usina.

La obra deberá quedar terminada en el 2015, pero se prevé que a fines del 2011 empiece a funcionar la primera de las 44 turbinas. La usina tendrá una potencia instalada de 3.150 MW. La energía será distribuida no solo en los estados del Norte; llegará a otras regiones a través de la futura línea de trasmisión entre Porto Velho y Araraquara (São Paulo), donde se integrará al Sistema Brasileño.

Aprovechamiento del río madeira
En el 2001, cuando Brasil estaba enfrentando una crisis de energía eléctrica, Odebrecht inició estudios que indicaban la posibilidad de construir cuatro usinas para el aprovechamiento energético del río Madeira. El ingeniero José Bonifácio Pinto Júnior, con un extenso currículo de participación en obras hidroeléctricas y actual Director Superintendente de Odebrecht Energía, participa en el proyecto desde aquella época. “Las obras de Santo Antonio empezaron en setiembre del 2008 y prosiguen a un ritmo impresionante, lo que nos hace confirmar los plazos establecidos”.

La licencia ambiental para la obra de Santo Antonio fue expedida en julio del 2007. Cinco meses después, el Consorcio Madeira Energía, liderado por Odebrecht y por Furnas, presentó la menor tarifa media por la energía a ser generada y resultó adjudicatario de la subasta por la concesión de la usina. Se constituyó la empresa Santo Antonio Energia para operar la usina durante 30 años. Para la construcción, fue contratado el Consorcio Constructor Santo Antonio (CCSA), liderado por Odebrecht y conformado por el Consorcio Santo Antonio Civil (Odebrecht Engenharia e Construção y Andrade Gutierrez), Gicom – Grupo Industrial do Complexo do Rio Madeira (Alstom, Bardella, Voith Siemens, Andritz y Areva) y por Odebrecht para el ensamblado electromecánico. El CCSA es el que emplea un mayor número de integrantes en la Región Norte, el 42º de Brasil.

La construcción de una usina en uno de los principales ríos de la Amazonia, al lado de la floresta, requiere soluciones especiales. Seleccionar las turbinas de tipo bulbo, por ejemplo, asegura que el medio ambiente no sufrirá un impacto más significativo con la obra. Serán anegados apenas 271 kilómetros cuadrados, de los cuales 164 serán del propio canalón del río.

La Usina de Sobradinho, construida en el Río São Francisco, en Bahía, de 1973 a 1979, inundó 4.214 kilómetros cuadrados. Algunas familias que viven en la región afectada ya ocupan un asentamiento preparado por el Consorcio Santo Antonio: otras han recibido compensación financiera.

Mário Lúcio Pinheiro, Director de Contrato y responsable de las obras civiles del Consorcio Santo Antonio Civil, vive en Porto Velho con la familia desde el 2008. En su oficina, repleta de mapas y cronogramas, destaca el peso decisivo de la unión y del espíritu de equipo: “La diversidad de culturas exige que tengamos un diálogo franco. El mayor desafío no es la construcción de una usina, sino la construcción de una unidad. Tenemos que trabajar unidos”.

Los trabajos que se realizan diariamente, con una pausa los domingos para revisar los equipamientos, se desarrollan en los dos márgenes del río. En el momento, las prioridades son las obras de la casa de máquinas en el margen derecho, para asegurar energía a fines del año que viene, y del vertedero en el margen izquierdo, que permitirá, en un año, desviar el río Madeira.

Luiz Gabriel Todt de Azevedo, de Odebrecht Energia, responsable del área de Sostenibilidad, destaca el papel de la Usina Santo Antonio en el crecimiento socioeconómico de la región, además de la defensa del medio ambiente. Él relata que el consorcio fue mucho más allá que atender a los pre requisitos legales o de mitigar impactos: “Nuestra meta es promover logros sociales y económicos para las comunidades de la región, además de asegurar oportunidades reales para la conservación ambiental”. El pasado mes de febrero, en un seminario que tuvo lugar en Washington, Luiz Gabriel destacó: “Brasil tiene condiciones de probar que aprendió con el pasado y que puede establecer Santo Antonio como un marco de desempeño socioambiental para la futura explotación del potencial energético de los ríos de la Amazonia.”

Odebrecht decidió llevar a la práctica, en Santo Antonio, una iniciativa inédita en Brasil y rara en otros países: la estimativa de emisiones de gases de efecto invernadero. Explica Luiz Gabriel: “Se trata de una actividad voluntaria. No hay metodologías listas para una estimativa de emisiones en grandes obras de infraestructura, como usina. Por lo tanto, desarrollamos una metodología propia”. La estimativa se refiere a las emisiones del conjunto de actividades involucradas en la implantación del proyecto –obras civiles y ensamblado. Se identificaron las principales fuentes de emisión y se cuantificaron sus impactos. El estudio ha demostrado que, en Santo Antonio, la mayor parte de las emisiones es proveniente del consumo de combustibles para máquinas y equipamientos. A partir de esa conclusión, se han tomado medidas para reducirlas.

Un proyecto del porte de la construcción de Santo Antonio tendría que contar con un gran efectivo de trabajadores cualificados. Y sería necesario a la vez integrar a la población local. A partir de esas dos certezas, se formó, en enero del 2008, el Programa de Calificación Profesional Continuada – Acreditar. De los 10.295 trabajadores movilizados en la obra, casi un 98 por ciento (10.063) son provenientes del programa. Ellos conquistaron una nueva profesión, lo que significa inclusión social y calidad de vida.

Antonio Cardilli trabaja en Odebrecht hace 30 años. A los 47 años, ese constructor de represas colecciona piedras de las usinas en que trabajó: seis. “Esta es de aquí”, muestra una piedrita gris. Empezó a trabajar en la Organización a los 17 años y cree haber alcanzado la etapa más gratificante. “Llegué aquí el 14 de enero del 2008 para instalar la oficina”. Gerente Administrativo y Financiero de la obra Cardilli es idealizador y coordinador del Programa Acreditar, que capacitó en dos años a 25 mil profesionales de Rondônia, de los cuales ocho mil trabajan en Santo Antonio. Son albañiles, carpinteros, armadores y conductores, entre otros especialistas. A partir de Rondôna, el programa se diseminó por Brasil y ha empezado a ser implantado en obras en el exterior.

“Encarar la diversidad de culturas exige um diálogo franco”
Mário Lúcio Pinheiro

Rubens Gonçalves da Silva, Rubinho, es de Maringá (Paraná), vive en Porto Velho hace ocho años y fue uno de los primeros egresados del Acreditar. Hoy día maneja un vehículo liviano. “Antes andaba en bicicleta y no tenía perspectivas. Con el nuevo trabajo mejoré de vida y conseguí que mi hija, Edivânia, terminase el curso de Administración de Empresas”.

La construcción de la Usina Santo Antônio cuenta con la participación destacada de las mujeres, que representan más del 10 por ciento del total de trabajadores del proyecto –un récord, pues, en general en obras de construcción pesada en Brasil esa cifra no llegaba al dos por ciento. Elissandra Regina Cavalcanti pasó por el Acreditar. Ella opera una excavadora hidráulica. Elissandra, 33 años, es de Porto Velho, fue jugadora fútbol del equipo del São Paulo y de la selección brasileña y disputó la Olimpiada de Sydney, en el 2000. “Me gustan los desafíos”, afirma. “Me gusta que una mujer trabaje en funciones que solo eran de hombres. En el fútbol y aquí”. Arlenicen Batista Gomes, 38 años, de Goiás, se recibió de carpintera en el Acreditar, el 14 de junio del 2009. Viuda, tiene siete hijos. “Tenía una vida dura, pero se transformó”. El hijo mayor, de 16 años, ya cursa el Acreditar Junior.

“El Acreditar Júnior es hijo del Acreditar. Es un programa destinado a adolescentes de 14 a 17 años, hijos de integrantes del Consorcio Santo Antônio Civil. Ellos estudian en las escuelas y frecuentan clases de los cursos básico y técnico, éste en sociedad con el Senai. Más de 400 jóvenes recibieron uniformes, mochilas y apostillas. Cada uno recibe medio sueldo mínimo por mes y se empeña en un ejercicio de ciudadanía. Geisiele Gonçalves, 15 años, hija del conductor Rubinho, cursa el Acreditar Junior. “¡Un día voy a trabajar en la obra de la usina!”, dice.

Alimentar a más de 10 mil trabajadores es un desafío para Hédio Perdomo, Gestor del Negocio Alimentación, responsable de la cocina que prepara las refecciones en los tres restaurantes del sitio de obras.

“Según una encuesta, el 98 por ciento de los trabajadores están satisfechos con la comida”, afirma Hédio, que cuenta con un equipo de 230 personas, de las cuales cinco son nutricionistas. Nacido en Río de Janeiro, Hédio trabajó en la Armada de Brasil y está en Odebrecht desde 1982. Tratamos de asegurar que la gente coma proteínas, como carne bovina y de pollo, además de arroz y frijoles”, afirma. “Se consumen por día cuatro toneladas de carne”. El desayuno es para seis mil personas. Almuerzo, para seis mil; cena para cuatro mil; merienda para 3.300. En la cocina, 225 integrantes se ocupan de preparar los alimentos y de la limpieza, siempre impecable.

Solo de carne son 4 t por día; desayuno para 6 mil personas; cena para 4 mil; merienda para 3.300. En la cocina, 225 integrantes se ocupan de preparar alimentos y de la limpieza

El economista Valdemar Camata Júnior, de Espírito Santo, que vive en Rondônia hace 30 años. Gerente de Relaciones Institucionales del Consorcio Constructor Santo Antônio, observa: “Rondônia tuvo varios ciclos, el del caucho, el de la construcción del ferrocarril Madeira-Mamoré, y de la minería, el de la agropecuaria. Ahora es el ciclo de la energía. Con las obras de Santo Antonio ya hubo una gran revolución. Con la energía será posible que este joven Estado crezca mucho más en la industria, el comercio, el turismo."
Galería de fotos
  • Hidroeléctrica Santo Antonio, en el río Madeira, en Rondônia
    Hidroeléctrica Santo Antonio, en el río Madeira, en Rondônia
  • Actividad del módulo práctico del Programa Acreditar
    Actividad del módulo práctico del Programa Acreditar
  • Barco en el río Madeira conduce a los trabajadores al sitio de obras
    Barco en el río Madeira conduce a los trabajadores al sitio de obras
  • Equipo en actividad en la construcción de la represa
    Equipo en actividad en la construcción de la represa
  • La cocina del sitio de obras: reparto de comida para tres restaurantes
    La cocina del sitio de obras: reparto de comida para tres restaurantes



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