Uso de miniaturas en laboratorio ayuda a los equipos a definir la mejor forma de lanzar plataformas en el mar
Plataforma en construcción en el sitio de obras de São Roque do Paraguaçú: operación inédita en el planeta
Texto: Edilson Lima | Fotos: Eduardo Moody
En São Roque do Paraguaçú, en el municipio de Maragojipe, en Bahía, 1.700 trabajadores están construyendo, desde setiembre del 2008, las plataformas autoelevadoras P-59 y P-60 para Petrobras. La obra está a cargo del Consorcio Río Paraguaçú, conformado por Odebrecht, Queiroz Galvão y UTC Engenharia. Cada plataforma costará US$ 370 millones. Mientras avanza la construcción en el sitio de obras, algunos procedimientos importantes son realizados lejos de allí, como los testes con modelos reducidos, en Río de Janeiro, que permitirán llevar a la práctica una solución de ingeniería inédita en el mundo.
Mario Moura y Jacques Raigorodsky, respectivamente Ingeniero de Campo y Consultor Técnico, lideraron, de junio del 2009 a marzo de este año, los estudios de lanzamiento de las plataformas en el agua. Se utilizan tres métodos: la rampa fija, estructura inclinada en el astillero, por la cual la plataforma es lanzada al agua; el dique seco, también en el astillero, donde se construye la plataforma (al final, el dique es rellenado de agua y la plataforma se disloca por una compuerta principal); y por último, la balsa sumergible, que atraca en el astillero y, tras el embarque de la plataforma sobre ella, es hundida hasta que la estructura se desenganche y flote libremente.
Como no existen ni rampa fija ni dique seco en el sitio de obras de São Roque do Paraguaçú, y tampoco existe la balsa sumergible en Brasil, la solución sería construir la rampa fija o el dique seco, o, quizás, solicitar una balsa en el mercado internacional. Lo que no saldría por menos de US$ 6 millones. Luego, el consorcio propuso a Petrobras una alternativa: lanzar las plataformas por medio de la BGL -2, balsa no sumergible de la estatal. “El tema es que nadie en el mundo jamás lanzó una plataforma autoelevadora de una estructura flotante”, afirma Jacques.
“Realizaremos una operación inédita en el planeta”, completa. Para comprobar la posibilidad de lanzamiento vía BGL-2, fueron realizados testes con modelos reducidos en el LabOceano, laboratorio especializado en ingeniería oceánica, en Río de Janeiro.
Inicialmente, una miniatura de la plataforma fue lanzada desde una rampa fija. El objetivo era obtener datos sobre la plataforma.
Después, la plataforma fue testada a partir del modelo reducido de la BGL-2. Era el momento de conocer cada milímetro y el detalle de la relación entre plataforma y balsa. Las informaciones que resultaron de dicha iniciativa fueron transportadas hacia un software. El cruce de los datos de los modelos reducidos con el software permitió que se iniciara una tercera etapa de testes, en la cual se trató de realizar los lanzamientos de la forma más perfecta posible, con seguridad máxima.
“Al final de los testes, llegamos a la conclusión que, cuanto más logremos posicionar la plataforma en la popa de la balsa, menor será el riesgo de daños en el casco de la BGL-2 y de la plataforma”, afirma Mario Moura.
“Después de los testes, todos se sienten seguros”, resalta. “Para nosotros, es un orgullo participar de ese momento inédito”, observa Cláudio Rodriguez, Ingeniero del LabOceano.
Debido al peso (7.700 toneladas cada), la P-59 y la P-60 serán lanzadas semi terminadas en el Río Paraguaçú y remolcadas para el muelle del sitio de obras para finalizar el armado. Los lanzamientos están previstos para diciembre del 2010 y abril del 2011 y la terminación de las unidades, en junio y octubre del 2011.
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Plataforma en construcción en el sitio de obras de São Roque do Paraguaçú: operación inédita en el planeta
Jacques Raigorodsky (a la izquierda) y Mario Moura discuten puntos del proyecto