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Tengo la satisfacción de compartir con los integrantes de la Organización Odebrecht y con los públicos con los cuales mantenemos relaciones, los resultados logrados por nuestras empresas en el 2003. Son resultados que consolidan un ciclo más de crecimiento en nuestra trayectoria.
El crecimiento continuo es una de las marcas de la historia de Odebrecht. En 1944, mi padre, Norberto Odebrecht, fundaba en Bahía su empresa individual de construcción, que dio origen a la Organización Odebrecht. En la primera época, la empresa se limitaba a Salvador y al estado de Bahía. En los años sesenta, empezó a expandirse hacia otras regiones de Brasil.
En los años siguientes, el crecimiento tuvo lugar en forma exponencial, con la presencia de nuestros empresarios en países de América del Sur, África, Europa, Asia, América del Norte y América Central. La expansión geográfica fue paralela a expresivas inversiones de la Organización en el sector de Química y Petroquímica, que se iniciaron en 1979 y que culminaron en el 2002, con la creación de Braskem S.A., la gran empresa petroquímica brasileña con la cual habíamos soñado.
Actualmente, somos líderes en Ingeniería y Construcción y en Química y Petroquímica en América Latina, y hemos llegado a los sesenta años como una empresa brasileña de actuación mundial.
Si, por un lado, visualizamos nuevas oportunidades de crecimiento, por otro, estamos concientes de que tenemos responsabilidades sociales crecientes. En cada proyecto adjudicado y ejecutado, debemos mantener viva una de las ideas que nos movilizan: la de ser un agente decisivo del desarrollo sustentable de las comunidades y de los países donde estamos presentes.
La dimensión del desafío demanda audacia y permanente determinación y un espíritu abierto para romper paradigmas personales y poder adaptarnos a distintas formas de vivir y trabajar. Requiere, antes de más nada, la percepción de que nuestro pasado es la fuente que nutre de enseñanzas nuestros pasos hacia adelante.
Nuestra trayectoria, con las experiencias que reúne, es un acervo vivo de aprendizajes, crisis y triunfos, incentivos y autoestima. Por eso celebramos sesenta años con orgullo y con la certeza de que cuanto más conozcamos dicha trayectoria, tendremos mejores condiciones de actuar y de encarar el futuro con optimismo y confianza.
Los empresarios de la tercera generación están actualmente al frente de los negocios. Fueron conducidos al liderazgo de las empresas en procesos sucesorios planeados y armoniosos, lo que demuestra una madurez profesional.
Contamos con una cultura fuerte, de trabajo y educación. Una tecnología empresarial propia, que nos ha permitido descentralizar negocios y operaciones. Contamos asimismo con equipos calificados y una sólida estructura de capital. Nuestras empresas están preparadas para un ciclo más de crecimiento, en Brasil y el mundo. Nuestra tarea es Sobrevivir. Nuestra vocación es Crecer. La Perpetuación de nuestras ideas es como una floresta, en que los árboles se renuevan para mantenerla viva.
Emílio Odebrecht
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