Mensaje del Presidente
del Consejo de Administración

Usina Eldorado, de ETH Bioenergia, en Mato Grosso do Sul.

La supervivencia, el crecimiento y la perpetuación de una empresa no se logran fuera del contexto en que están insertados. En condiciones normales de libre mercado, las empresas solo subsisten mientras sus productos y servicios atienden a las expectativas de las sociedades que los consumen, y ninguna crece continuamente si no contribuye para el crecimiento de dicha sociedad –una constatación tan antigua como el propio comercio.

Hace casi tres décadas, se aceleró la globalización de las economías, lo que provocó una nueva percepción del proceso: el cliente podría ser servido donde estuviese y, para satisfacerlo, habría que perfeccionar criterios y patrones globales de calidad. Era evidente que el bienestar social y la estabilidad política –inclusive de regiones distantes de los centros decisorios de las empresas- son indispensables para el crecimiento local y global.

Hoy día enfrentamos un nuevo movimiento. Desde que sonó la alarma sobre el calentamiento global, las consecuencias ambientales de la actividad productiva y de la utilización de bienes y servicios pasaron a ser elementos intrínsecos y decisivos del proceso de trabajo.

Las empresas cuyo objetivo es la perpetuación deben interiorizar la sustentabilidad económica, social y ambiental como un valor propio, inherente a su supervivencia, como autoexigencia anterior a las leyes de los Estados y a las solicitudes de los clientes. Y no se trata, para salir adelante, solo de anticiparse al mercado, sino de comprender que de lo contrario no habrá mercado ni empresas.

No hay empresario mínimamente responsable que no actúe a favor de las causas que interesan a la supervivencia de su sector. Pues ahora estamos enfrentando una causa que interesa a todos los sectores: el futuro de la especie. El compromiso con esa causa supone dos actitudes:

1. calificar el desarrollo a que nuestras empresas inducen, mediante la incorporación
    de la sustentabilidad como compromiso corporativo irrevocable;

2. ejercer responsablemente nuestra misión empresarial, articulándonos a los diversos
    sectores sociales, públicos y privados, para encontrar caminos que respondan
    simultáneamente a las cuestiones económicas, sociales y ambientales –inclusive en
    regiones como la Amazonía, donde la ausencia de alternativas para generar renta y
    conocimiento sobre el uso de los recursos naturales es, sin duda, uno de los mayores
    inductores de la explotación desordenada de la floresta.

“Desde que sonó muy alto
la alarma sobre el calentamiento
global, las consecuencias ambientales
de la actividad productiva y de
la utilización de bienes y servicios
pasaron a ser elementos intrínsecos
y decisivos del proceso de trabajo”

Liderazgo responsable

Pasar del discurso a la práctica no es una tarea que dispense disciplina y persistencia. Transformar ideas en cultura empresarial efectivamente interiorizada y practicada requiere una voluntad genuina y un esfuerzo incansable. Sin embargo, para el que enfrenta una decidida opción por el futuro, abrir mano de resultados inmediatos que representen riesgos socio ambientales o aplicar recursos propios en el desarrollo de comunidades será tan natural y lógico, para diferenciarse ante los clientes, como invertir en investigación y desarrollo tecnológico.

Sobreviver, Crecer y Perpetuar es el rumbo que la Organización Odebrecht escogió y mantiene hace 64 años. En ese periodo, la sustentabilidad ha sido una referencia permanente en nuestros negocios y relacionamientos. En el 2007, no fue diferente, como lo demuestran, en este informe:

• nuestros indicadores económico-financieros;
• las actividades sociales de nuestros equipos, siempre asociados a los gobiernos,
  organizaciones sociales y ciudadanos, y destinadas a mejorar las condiciones   educacionales y de salud de las regiones donde actuamos;
• nuestras prácticas ambientales, cuyo ejemplo más significativo es el proyecto elaborado
  para la construcción de la Hidroelétrica de Santo Antonio, en el río Madeira,
  considerado un modelo de responsabilidad empresarial y socio ambiental.

Orientados por el sueño de la perpetuación, logramos el liderazgo que nuestras empresas ejercen en sus sectores. Mantendremos el rumbo, trabajando para estar a la altura de la responsabilidad que ese liderazgo implica, y aprendiendo, con el ejercicio cotidiano del compromiso con el futuro, las enseñanzas indispensables a la práctica continua del desarrollo sostenido.

Emílio Odebrecht